Disquisiciones pertinentes sobre la ornitología y la gente.

Las aves primitivas aparecen en la faz de la tierra hace unos 150 millones de años, descendientes del mismo tronco que dieron origen a los dinosaurios, según Roger Tory Paterson en su libro Las Aves (1968:17) [i],  y en los últimos 5,000 años son los seres vivientes que más han interactuado con los humanos, después del perro y el caballo, ya sea para alimentarse, por su valor utilitario, belleza o porque le sirven de compañía en la eterna soledad existencial de este género.

Mural con dibujos de aves en la cueva de El Pomier, San Cristóbal, Rep. Dominicana.

El científico  Dean Amadon,  quien fue presidente del Departamento de Ornitología de The American of Natural Historia (1957 a 1973),   uno de los padres de la ornitología y quien introduce el libro de Roger Tory Paterson, nos explica que las aves han acompañado a los seres humanos durante miles de años auxiliándolo: “… como los canarios, que fueron empleados para avisar a los mineros de las minas de carbón de las filtraciones del gas metano”, también  nos señala en dicha introducción: “… Las aves pueden seguir brindando auxilios semejantes, advirtiéndonos, por ejemplo, que las dosis de partículas químicas y radioactivas que día tras día absorbemos e ingerimos comiendo, bebiendo y respirando, pueden alcanzar niveles peligrosos”

 

Desde que los homínidos bajaron de los árboles, caminaron erguidos y comenzaron, posteriormente, a reflexionar en función de todo lo que le rodeaba, se auxiliaron de las aves, porque le ayudaban a identificar algunas situaciones del medioambiente para sobrevivir mientras construían el objeto social; es decir, formarse como homo sapiens o el ser que piensa.

 

El hombre comenzó a filosofar sobre el comportamiento de las aves desde la antigüedad, más de cinco mil años atrás, según está documentado en el arte rupestre de los pueblos antiguos; nuestro país está lleno de pictografías (pinturas en las paredes de las cuevas, cavernas y abrigos, así como petroglifos, grabados en piedras), que nos hablan de importantes especies endémicas, migrantes de la isla, como las aves acuáticas, marinas y terrestres: búhos y carpinteros.

Piedra de 30 centímetros de longitud, encontrada en el yacimiento arqueóloogico de L’Hort de la Boquera,, Margalef de Montsant, Tarragona, España

En el 2011 se descubrió un grabado donde se observa una escena de humanos junto a un ave que, según los especialistas de la Universidad de Barcelona autores del hallazgo, data de unos 12,500 años aproximados. El arte descubierto en una piedra de 30 centímetros de longitud, encontrada en el yacimiento de L’Hort de la Boquera, Margalef de Montsant, Tarragona, España, contiene dos figuras humanas y dos pájaros, descritas como grullas, por los especialistas, interpretando “una narración sobre caza y sobre maternidad”.

En la escena representada, las aves captan la atención de dos figuras humanas que las imitan o las persiguen. Aunque desconocemos el significado de la escena para los habitantes prehistóricos, lo que sí nos dice la pieza es que las aves no solo fueron valoradas como presas de caza, sino que también tuvieron un valor simbólico para las sociedades paleolíticas europeas, según Inés Domingo, prestigiosa arqueóloga de la Universidad de Barcelona, citada por Guillermo Caso de los Cobos (https://terraeantiqvae.com/m/blogpost)

 

Grandes filósofos de hace aproximadamente 2,000 a 2,500 años, ya consideraban el valor espiritual de las aves más allá de una fuente de proteína, porque conocen que ellas habitan en los montes de los dioses, ocupando un lugar destacado en la filosofía, que como dijera el fundador de nuestra República, Juan Pablo Duarte, es la ciencia más bella y noble en ocupar la inteligencia humana, situándola primero que la ciencia política.

En muchos países las aves están presentes en sus banderas nacionales, sobre todo, con culturas milenarias: Egipto, México, Ecuador, Guatemala y países africanos entre otros. Y de los 194 países del mundo, casi la mitad tiene un ave como emblema de sus animales.

 

Aristófano (415 años A.C.) comenzó con las aves a ver el mundo diferente; se incorporan las aves a los incipientes procedimientos que el humano usa para el aprovechamiento de la energía como conductoras; porque las aves son, al mismo tiempo, juntos a otros animales, el indicador de la salud ambiental de los ecosistemas, de los espacios que de manera “natural” ocupan; tal como lo describe Dean Amadon en la cita de la presente entrega.

 

Fue apenas unos 300 años atrás que comenzaron a aparecer tratados más acabados sobre las aves, con Georges Louis Leclerc, el conde de Buffon (1707-1788), quien publicó 44 tomos sobre la naturaleza y dedicó unos 10 para hablar de las aves; y luego, según Peterson, con las investigaciones de  John James Audobon (1785-1851) y John Gould (1804-1881), quienes se iniciaron en la ciencia ornitológica desde ocupaciones diferentes a la misma, llegando a hacer grandes aportes en dicha materia y constituyéndose en los padres de la ornitología moderna.

 

En este isla, desde la segunda mitad del XIX, se reportan documentos sobre las aves, entre los que se destacan los publicados por Charles Cory (1855) y Augusto Sallé (1857), citados en el estudio de la Biodiversidad en la República Dominicana y Haití[ii] , publicado en el 2020.

 

En República Dominicana algunos autores como Donald y Annabelle Dod,  Latta y su equipo,   se han referido a las aves que habitan la Isla, destacando entre ellas las endémicas, tales como el Gavilán de La Hispaniola (Buteo ridgwayi); Barrancili (Todus subulatus); la Cotorra (Amazonas ventralis); el Perico (Aratinga chloroptera) y el Papagallo (Priotelus roseigaster), para solo mencionar algunas; otros han hecho estudios particulares de la avifauna de la isla, como J. W. Wiley, con investigaciones (1979-2010) sobre diferentes especies; y  Vetter (2008), con la Cúa (Hyetorni  rufigularis): entre otros, según cita el informe sobre la biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente (2020).

 

De acuerdo con la última versión ampliada de la guía Aves de la República Dominicana y Haití de Latta[iii] y equipo (2022), en el país existen 318 especies de aves, de las cuales 34 son endémicas, que aumentaría a 35 con el nuevo reporte del Zumbador grande (Anthracothorax dominicus) que publica la Sociedad Americana de Ornitología en el check-list del 2022 (Ornitology. vol.132 pág. 2).

 

En las próximas entregas nos referiremos a las aves endémicas avistadas durante el

Festival de Aves Endémicas del Caribe (2022), durante las jornadas de observación encabezadas por el Grupo de Acción Ecológica.

 

 

[i] Paterson, Roger Tory, LAS AVES (1968). Colección de la Naturaleza de Life en español. México.

[ii] Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (2020). La Biodiversidad en la República Dominicana. Proyecto Aumento de la Capacidad de adaptación ecosistémica en las Reservas de Biosfera en la República de Haití y la República Dominicana. Cooperación Alemana, GIZ. Primera Edición. Santo Domingo, República Dominicana. 606 páginas

[iii] Steven Latta, Christopher Rimmmer & Kent P. Mcfarland. 2022. Field Guide to the Birds of the Dominican Republic & Haiti.