Los estudios sobre las lenguas naturales y el conocimiento de la lengua materna por un hablante nativo cualquiera merece algunas reflexiones a propósito del contexto de pronunciación-L, esto es, la situación de habla que le permite al sujeto hablante asumir el mundo, ya sea en su unidad, o en su diversidad.

El hablante es no solamente una categoría sociolingüística, sino (¡Y además!) una categoría histórica funcionalmente ligada a la comunicación en sus diversos órdenes (auditivo, corporal, territorial, fonético, verbal). Esto hace que exista una situación definida por su:

  • ambiente, movimiento, cultura, relación, diálogo, trabajo, social, direccionalidad, posicionalidad y ritmo dialógico.

Estos aspectos y elementos se conjugan para hacer posible el proceso de habla y su particularidad comunicativa. Se expresa la dinámica del habla en los hablares socializados y en los constituyentes generados por el intercontacto lingüístico.

En la escuela, donde asistimos un largo período de nuestra vida socializada, estudiamos una lengua que por lo regular es artificial y alejada de los paradigmas sociales y sus circunstancias. Leemos libros, hacemos ejercicios escolares a conveniencia de un maestro que cumple con un programa impuesto por un organismo evaluador y supervisor.

Regularmente el maestro fragmenta la lengua, la explica, diseña y analiza, olvidando muchas veces que la misma en un fenómeno vivo, donde tanto X como Y o Pedro como Pablo forman parte de un proceso cuya unificación es observable en la vida misma.

El conjunto denominado Lenguaje o Lengua Española, en nuestro caso, debe servirle al maestro para recuperar y conocer las experiencias verbales del alumno, e integrar pedagógicamente sus actos de habla a la práctica educativa mediante ejemplos elegidos, expresivos, comunicadores, vivos e instrumentales de escritura y comprensión.

La ecología del hablar es un fenómeno antropológico y biolingüístico que tiende  a reconocer y a recuperar el contacto en el marco de una enunciación oral individualizada. Los estudiosos actuales de las comunicaciones verbales observan que las lenguas son también organismos dinámicos en la superficie social e histórica y que las mismas deben estudiarse en contextos o situaciones de derechos particulares de producción. Esta dimensión de la lengua  y el hablar no olvida el sistema, sino más bien, refuerza la idea de una de una sistemática del contexto en el ámbito de una percepción nueva de la enseñanza de la lengua.

Las posibilidades de una Ecología del hablar se unifican en las siguientes relaciones:

  1. Hablante-contexto

Hablante-contexto dinámico espacial

Hablante-contexto activo de la sociedad

(Sujeto- espacio-tiempo)

  1. Instrucción o competencia verbal productiva

Instrucción social interactiva

(Sujeto-producción-competencias)

  1. Construcción-L activa de la situación o contexto

Construcción de acciones localizables

(Sujeto-Escuela-Sociedad)

(Sujeto-Enseñanza-Aprendizaje)

Esta dinámica facilita algunos efectos de importancia incidente en el hábito educativo, lo que implica un nuevo tipo de percepción y conocimiento en el aula y en la sociedad. El proceso dinámico asimila todos los órdenes de la existencia, y la lengua en ningún caso está separada de las experiencias humanas individuales y colectivas. Por eso, la Ecología del hablar se instituye como ecosistema comunicativo y desarrolla la lectura, la escritura y desde luego la producción social de conocimiento. La misma constituye una búsqueda nueva al interior de los fenómenos sociales actuales y de las vías tecnológicas de una educación que se presenta como integral y funcional dirigida a las actualizaciones del hablante.

Sería importante conocer los procesos y resultados de una reflexión crítica en este sentido, difundida en AAVV: La lengua es un lugar. Catorce voces cambian de idioma para explorar la literatura y la vida en contextos distintos, Eds. Taller Editorial Gris tormenta, Querétaro-México, 2022.