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¿Fue golpe o autogolpe?

¿Hubo o no golpe en el país que lleva como nombre una variante del apellido del mayor libertador de América del Sur: Bolívar? La pregunta no es de este escribidor, sino de la BBC en su reporte disponible en el siguiente enlace: https://www.bbc.com/mundo/articles/c035jg3j13rohttps://www.bbc.com/mundo/articles/c035jg3j13ro

Por otra parte, France24 muestra un debate por los detalles “turbios” alrededor de los hechos disponible en el enlace siguiente: https://www.france24.com/es/programas/el-debate/20240627-qu%C3%A9-hay-detr%C3%A1s-del-intento-de-golpe-de-estado-en-bolivia

Todo termina en el feudo entre el presidente Luis Arce y el expresidente Evo Morales por la candidatura presidencial del Movimiento al Socialismo (MAS) en el 2025.

General Juan José Zuñiga: ¿el golpista frustrado o pieza de ajedrez de un juego político?

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Parece que las cuestiones del futuro, aquí como allá en Bolivia, se deseen asegurar por los autodesignados “delfines” en la sucesión de los regímenes republicanos mediante “designaciones y no por elecciones”. Como si fuéramos “monarquías bananeras” y no lo que en verdad somos, “repúblicas banameras” apodadas por el incipiente imperialismo gringo del “Big Stick” que nos definió como sus subalternos cuando sermoneó: América para los “americanos” (ya que se apropiaron hasta del gentilicio).

Aquí, creemos que la condición de “presidenciable” se logra por ser miembro de una familia con sombras (o luces) del pasado político o vestigios de riquezas propias (o ajenas).

La risa sarcática me llega en el caso de Bolivia que se da entre los presidentes de la etnia aymara, los primeros que llegan a ese cargo en toda su historia.

Mientras nosotros en nuestra  historia tenemos que el hispanófilo presidente Balaguer, ante el casi inminente presidente electo en los comicios de 1990 que fue el  José Francisco Peña Gómez, y por su condición de “negroide”, prefirió hacer las paces con su “nénesis” Juan Bosch y apoyar en al Estario Olímpico o la Media Naranja al púpilo “mulato”, en ese momento, Leonel Fernández.

Como nuestra democracia hace que la elección sea una “carambola”: tenemos en nuestra galería de Presidentes todas las tonalidades del “arco iris” por nuestra condición de ser el único país del mundo de población absolutamente “mulata”, que debería ser nuestro orgullo y estandarte.