Desde que vemos el título, de seguro que nos asalta la interrogante, ¿Y qué es eso de gerencia en los partidos políticos?. Y esa misma interrogante a mí me invadió cuando fui llamado como docente por la Universidad Católica Santo Domingo, UCSD, para que impartiera la materia Sociología Electoral y Comportamiento Político en el marco de la Maestría en Alta Gerencia de Partidos Políticos.  Y a seguidas, la primera interrogante nuestra fue, ¿Pero maestría para ser líder de un partido? ¿Y cómo cabe el termino de gerencia para la dirección de una organización política, cuando históricamente estos organismos, eran definidos, y así se habían concebido desde antaño en el imaginario social, como enclave de la conquista del poder en función de los gobernantes y los gobernados con cierto sesgo de intolerancia y confrontación antagónico en la relación a ideales y posturas ideológicas de diversas corrientes?. Podríamos decir.

En Jorge M. García Laguardia, en Ciencias Políticas, Editorial Hemisferio, S.A, 1977, p. 10, citando a Mauricio Duverger, como criterio clásico, se recoge que en todo grupo social se encuentran, de un lado, los que dan las órdenes y del  otro, los que obedecen. En este aspecto el autor, refiere que el asunto de la obediencia es una especie de cadena desde la propia formación y los propios ritos de la sociedad (…). Concepción eminentemente de los clásicos de las ciencias políticas.

En efecto, entonces, cabe establecer que la pregunta de qué habría que gerenciar en los partidos políticos empieza a despejarse a partir de la nueva corriente de liderazgos, ya no aglutinantes, caudillos y jefe de jefes ni enfocado en la obediencia de las masas ni de una elite jerárquica que gobierna. Estos nuevos tiempos donde impera ampliamente la libertad y los empoderamientos de los ciudadanos, ha impuesto un cambio radical de paradigma y en efecto, los líderes políticos, en vez de mando, orden y obediencia, han tenido que mutar hacia asumir el rol de gerentes de los procesos y lineamientos traído por los nuevos tiempos, mismos que se desprenden, en nuestro país, de las nuevas legislaciones electorales y la propia constitucion dominicana, en especial en el artículo 216 que instituye que las organizaciones políticas, deben sustentarse en el respeto a la democracia interna y a la transparencia, y entre otros, en especial el numeral 3 de la carta magna nuestra, en el artículo citado establece la obligación de servir al interés nacional, al bienestar colectivo y al desarrollo integral de la sociedad dominicana.

 

La clásica definición de Partido Político, que establecía que estos eran una asociación de  personas que perseguían un mismo propósito a fin, de forma deliberada, conquistar el poder y poner en ejercicio su ideología., ha sido desplazada por la nueva legislación política y electoral, y en efecto, rompe con estos prototipos. De forma concreta, en la ley 33-18, se brinda, según su artículo 3 una definición que ipso facto orienta a que en los nuevos tiempos se ha de hablarse de liderazgos gerenciales de partidos políticos, ya que lo que establece dicho artículo se enfoca entre otros lineamientos, en que la razón de ser de las formaciones políticas, entre otras obligaciones, es contribuir al fortalecimiento del régimen democrático constitucional, acceder a cargos de elección popular e influir legítimamente en la dirección del Estado en sus diferentes instancias, expresando la voluntad ciudadana, para servir al interés nacional y propiciar el bienestar colectivo y el desarrollo integral de la sociedad, todo lo cual a nuestro juicio, solo se logra con una buena gerencia de los partidos políticos, porque de lo contrario, seguiríamos el rumbo tradicional de baja operatividad y deficiencia de lo que representan los partidos como agentes de intermediación entre la sociedad y el Estado.

 

Como afianzamiento de lo dicho anteriormente para que tengamos una idea de estos giros hacia nuevos rumbos, me permito sustentarme en el considerando tercero-aunque son 10- de la referida ley, pero este en particular, nos orienta a ese cambio de paradigma de liderazgo clásico, al plantear que la sociedad dominicana demanda una mayor calidad del sistema democrático y del ejercicio político que le concierne, para lo que se requiere del fortalecimiento institucional de los partidos, agrupaciones y movimientos políticos del país, transparentando en mayor medida su accionar, haciéndolos más incluyentes, logrando una mejor y más amplia participación de la ciudadanía, y propiciando una práctica política consecuente con los principios, los valores y la ética que resultan esenciales al sistema democrático. Pero la parte final del considerando quinto le pone el cascabel al gato de qué gerencial a lo interno de los Partidos Políticos, mismo que se sintetiza en la necesidad del fortalecimiento de los liderazgos políticos, locales y nacionales, al interior de una democracia de ciudadanía que importantice la formación de talentos, la capacitación de los cuadros políticos y de líderes con reglas claras y principios éticos, capaces de promover y ejercitar la transparencia en el ejercicio político y de representar con amplitud las diversas opciones ideológicas y la pluralidad de sectores de la vida nacional. (Terminan las citas)

 

Sin embargo, hoy día hay mucho qué gerencial desde los partidos políticos.  La ley 33-18, en sus 84 artículos que la estructuran, en su objeto y propósito, clama por cambio profundos en el enfoque de los partidos políticos, por tanto, me permito exponer una muestra descriptiva de lo que es un gerente y una gerencia propiamente dicho.  Gerencia: Persona o conjunto de personas que se encargan de dirigir, gestionar o administrar una sociedad, empresa u otra entidad. El gerente como administrador general del negocio, es el responsable de liderar y coordinar las funciones de planeamiento estratégico de la entidad bajo los estándares de calidad, es decir, garantizar los objetivos y propósitos de las empresas en gran orden y calidad y buenos resultados. Ahora bien, en relación a los nuevos giros que ha dado el mundo con respecto a las relaciones políticas, en lo adelante ningún partido ni organización política podría ser exitosa si no cambia el enfoque empírico de simple amarrador a una dirección de alta competencia gerencial.  En efecto, nos permitimos sintetizar los aspectos propios de la ley que sin gerencia sería un puro fiasco o lo mismo que decir, la repetición de muchos años de ejercicio reciclando el mismo error.

En este orden, entre otros, será de rigor gerencial, resumiendo una parte de sus 84 artículos, entre otros, sus principios y programas de conducción del Estado y la formación de los ciudadanos en formación cívica, defender la democracia, la Constitución y las leyes, la soberanía nacional y la independencia de la República, los derechos humanos, y la paz ciudadana. Fomentar la formación política y cívica de sus afiliados y de la ciudadanía, capacitando ciudadanos para asumir responsabilidad política e incentivando su participación en los procesos electorales y en las instancias públicas del Estado. Deben abstenerse también, despojar de candidaturas que hayan sido válidamente ganadas en los procesos internos de elección a los dirigentes del partido, agrupación o movimiento político para favorecer a otras personas, incluyendo a las del mismo partido, agrupación o movimiento político, o de otro partido, agrupación o movimiento político. No usar, en cualquier forma y a cualquier título, los bienes y los fondos públicos pertenecientes a cualesquiera de los niveles o instancias del Estado, en provecho propio o de los candidatos por ellos postulados, salvo la contribución señalada en la presente ley. Habría que gerencial la llamada cooptación, o sea, designar como dirigentes o postulación a cargos electivos que no emanen de la voluntad de los organismos competentes.

Y finalmente, y esto sería la espina dorsal de la nueva gerencia como líderes políticos, que es, garantizar la educación política que obliga a las organizaciones políticas a formar ciudadanos con profunda vocación de servicio al país, dotados de la necesaria competencia y convicción democrática para el desempeño de las funciones públicas. Pero, y aquí llamo a la atención, que es cooperar en la formación de la conciencia ciudadana. Y como si esto fuera poco, deberán estimular y facilitar la formación general y técnica de su militancia en la correcta administración del Estado en sus diferentes niveles, así como en las funciones de los cargos internos que ocupan en el partido, agrupación o movimiento político. Pero, hay un punto que sin gerencia jamás se logra efectivamente, que refiere las campañas políticas, ya que esta fase está basada en grandes estrategias, óptica y visión gerencial, juega un papel estelar en esta parte. Y como cierre de esta entrega, tenemos la estelar responsabilidad de gerencial la presentación de informes financieros de los ingresos y gastos de campañas. Pero ante todo, llevar un sistema de contabilidad organizada, a fin de poder rendir cuentas y llevar el control de los fondos, etc.

En fin, un conjuntos de compromisos que indudablemente son delicados propósitos, logros y metas que solo se garantiza con un plan científico, ordenado y sistemático que deberá estar sustentado en una alta visión de gerentes en partidos políticos, por lo tanto, concluimos que lo que hay qué gerencial es amplio, profundo, constante y basado en logros fundados en el nuevo enfoque de misión, visión y resultados ceñidos a controles gerenciales. A mi juicio, aunque existan líderes, porque es inminente, su enfoque deberá sustentarse en ser un gerente que como administrador general del negocio, es el responsable de liderar y coordinar las funciones de planeamiento estratégico de la entidad bajo los estándares de calidad, es decir, garantizar los objetivos y propósitos de su organización, en  gran orden,  calidad y buenos resultados.