La columna maldita

Ganarse la vida

Para ganarse esa vida regalada y superior hay una condición: primero hay que ganarse la terrenal tanto materialmente como espiritualmente cumpliendo códigos éticos según cada religión y que en las cristianas consiste en una decena de mandamientos nada fáciles de cumplir.

Por Sergio Forcadell

En el mundo de habla hispana existe la expresión de ¨Ganarse la Vida¨ y se oye con frecuencia queriendo aludir al hecho de tener que trabajar para poder vivir y en demasiados casos, sobrevivir, porque por ejemplo con un sueldo de 15.000 pesos en este patio nuestro de cada día con esa cantidad cebollística de dinero solo se hace eso, mantenerse de vivo por puro milagro o empecinamiento biológico. En catalán existe otro dicho parecido de ¨Guanyar-se les garrofes¨ que traducido literalmente es ganarse las algarrobas y tiene su origen en el campo aludiendo a los caballerías que tienen o tenían que trabajar duro con los arados y las cargas para ganarse el sustento diario que antes -no sé ahora con esto de los tractores y los alimentos compuestos- una buena parte del mismo consistía en los frutos dulces del árbol algarrobo en forma de vainas curvas, negras o marrones que por cierto cuando están en flor son una auténtica belleza compitiendo de tú a tú con las floraciones de los almendros o cerezos. Bien, ahora viene la pregunta del milloncejo ese ¿Por qué hay que ganarse la vida y la mayoría de personas en todo el planeta tienen que hacerlo con tanto esfuerzo y sacrificio trabajando ocho, diez, doce y catorce horas al día, en oficinas, campos, mares, edificios, prostíbulos, o profundas minas u de tanta otras maneras y lugares? Unos, los creyentes cristianos dicen que eso del trabajo se originó en el paraíso terrenal con la desobediencia del jevo Adán, la jeva Eva, el ofidio, la manzana y aquello prohibido del tiqui-taca, y que para ganarse la otra vida, la buena de verdad, la que está en alguna región de los cielos y que será para toda la eternidad sin trabajo, enfermedades, sin reguetones, multas, ni impuestos, hay que vivir la presente cumpliendo preceptos divinos como los mandamientos de la Ley de Dios, por cierto nada fáciles de cumplir. Otros, los no creyentes dicen que la vida es un mero accidente biológico y que lo del trabajo comenzó ya con las bacterias o ese tipo de seres microbios que se iniciaron fagocitándose unos a otros tipo caníbal de los que había, y aún puede que haya en Papúa Guinea, o las materias de su entorno y que durante millón es de años evolucionaron creando toda clase de animales, pejes raros con alas, los dinosaurios del amigo Spielberg, los mamuts desenterrados en suelos rusos y otros bichos como los hombres que pasaron de ser encorvados, velludos y con cara de pocos amigos a producir ejemplares como un Albert Einstein, una Catherine-Zeta Jones o la Gina Lollobrigida en sus buenos tiempos. Sea de la manera creyente o la no creyente el asunto es que la vida hay que ganársela salvo que uno quiera desaparecer por inanición ejerciendo el oficio de faquir, que como el personaje de Kafka en su obra Los profesionales del hambre acaba consumiéndose hasta desaparecer. Claro que también hay muchos que se ganan la vida sin dar un solo palo al agua, sin mover un solo dedo, o por herencia o por saber aprovechándose de la vida de los demás, estos son los vivos, los que más saben vivir y suelen tienen mejores vivencias. No sé si la pregunta del millón se ha podido en responder de alguna manera, creo que no pues la respuesta es bien compleja y tiene muchas aristas, ustedes pueden opinar al respecto, dar su propia versión que de seguro serán muy interesantes. De momento los tengo que dejar…pues tengo que ir a ganarme la vida ¡Qué cosa esta!

Hay dos respuestas con muy diferentes vertientes, la de los creyentes que afirman que esta vida terrenal es un preludio de otra mejor que existe por alguna región de los cielos en la que todo será maravilloso, sin trabajar, sin jefes odiosos, sin compañeros chivatos, sin gasolina tan cara, sin calor sofocante, sin frío, sin tener que comprar en las casas de terror, sin cocinar, y sobre todo ¡sin impuestos! Y esa felicidad integral será para solo ochenta o noventa años sino nada menos que para toda la eternidad. Pero que para ganarse esa vida regalada y superior hay una condición: primero hay que ganarse la terrenal tanto materialmente como espiritualmente cumpliendo códigos éticos según cada religión y que en las cristianas consiste en una decena de mandamientos nada fáciles de cumplir. Pregunta 999,998, a solo dos de la del millón ¿Por qué no se nos ha enviado al cielo directamente sin tener que pasar por el GO del monopolio de este mundo material, pecaminoso e inferior? Bien podía haberlo hecho el Fabricante de Vidas sin el menor esfuerzo y sin que muchos condicionados desde el nacimiento por el cuerpo y el ambiente caigan en los llamados infiernos.

Noticias relacionadas

Por

Noticias relacionadas

Comentarios
Seguir leyendo

Lo más leído

Más noticias

Síguenos en nuestras redes