Edward N. Luttwak, el mismo analista que hablaba de cómo se comportaban los soldados en la guerra, participó en una reunión que mencioné hace días. Luttwak es autor de The middle of nowhere, aparte de numerosas obras que tratan de entender la dinámica de la guerra desde una perspectiva estratégica. Hablaba de cómo mucha gente se sentía comprometida con la guerra y cómo iban a las trincheras para pelear por ideales supuestos. En su último tuit, el académico de John Hopkins University nos advertía: “espero que todos los interesados se den cuenta de que la retirada de Kherson no fue un movimiento forzado, fue anticipatorio. Las fuerzas retiradas están dejando un campo de batalla para ir a otro, para actuar con determinación”.

Alguno podrá argumentar que la estrategia de rusa ha sido correcta, pero otros dirán que el tiempo demuestra que no ha sido eficaz: ¿por qué abandonar una ciudad sitiada? Otros piden un poco de lógica pacifista: ¿por qué continuar con todo este evento que pone en jaque la estabilidad mundial? En la mayoría de sus tuits, Luttwak hace una disección evento por evento, dándonos la imagen de una guerra en movimiento que es lo que vive la gente en las regiones atacadas.

La mayoría de los ciudadanos contemporáneos no vivió la Guerra de Corea y tampoco la Segunda Guerra Mundial, de la cual se han hecho muchos libros y muchas películas. Hay un caso misterioso: todavía hay personas que creen que Hitler no murió en el búnker y que escapó en un submarino que llegó hasta la Argentina. Hace apenas unas semanas, se tomaron fotos de un submarino –no puede ser otra cosa–, en la costa argentina. Buzos descendieron y vieron con sus propios ojos la maquinaria alemana de surcar aguas, dispuesta en un lugar estratégico de la costa. Se harán más estudios y en el momento en que escribo estas líneas, deberán estar trabajando bajo agua. Vienen a la memoria aquellas declaraciones en cualquier escuela de Buenos Aries que decían, para demostrar el lugar de origen, que fulano de tal, un estudiante de la secundaria, había llegado en un submarino alemán a la costa argentina. La conversación iba de la manera siguiente: “¿de dónde venís vos?…yo vengo de Mendoza…yo vengo de Rosario…yo llegué en el submarino”.

Es interesante ver lo que dijo Francis Fukuyama en su último artículo publicado en The Atlantic con fecha de 17 de octubre de 2022, donde este habla de la debilidad de los Estados y cómo algunos son administrados por un solo jefe solitario. Cita la ocasión en que Putin dio una rueda de prensa con motivo de la COVID-19, en el extremo de una larga mesa con su Secretario de Estado. Las preguntas que se le han hecho a Fukuyama sobre su tesis atiborran muchos medios, al tiempo que el autor –tan famoso como una estrella de rock, le piden autógrafos en los pasillos de las universidades y en todas partes– da una explicación centrípeta sobre el tema: podemos interpretarla como una metáfora que lo saca de problemas. Ha ido en su propia salvación ideológica con este artículo. Uno sale con la impresión de que el autor no ha rechazado su tesis temprana, sino que la sigue aupando, digan lo que digan en algunos círculos. De hecho, el título del artículo, More Proof That This Is Really The End Of History, propone esto y muchos lectores miraran que se trata de la reedición de su antigua teoría, recordándonos el momento en que toma la frase de Hegel –recuerda su publicación en 1989–, y la pone como título. Esa debilidad de algunos estados es la parte singular de su nueva postura, algo que no salía efectivamente en su tesis inicial, más concentrada en los eventos históricos consuetudinarios.

Un reciente libro de Henri Kissinger, Leadership. Six Studies In World Strategy, ha sido publicado con mucho entusiasmo y recibido de igual manera por una pléyade de lectores. Tengo en mis manos el libro de Colin Powell sobre el liderazgo, escrito por Oren Harari. ¿A qué vengo con lo del liderazgo? Es sencilla la respuesta: ambos bandos han mostrado liderazgo para sus tropas. Está claro que el liderazgo de cada uno, como diría Oren Harari, tiene un estilo determinado. La gente se pregunta cómo ha reaccionado el pueblo ruso ante todos estos eventos.

En el libro de Oren Harari (que tiene el apellido de otro famoso escritor que llevó al paroxismo a muchos fans, incluso en nuestro suelo), se tiene claro lo que dice: su intención es que mucha gente entienda el más efectivo liderazgo en grandes organizaciones. Menciona a Carly Fiorina en algún momento y todo el lío que tuvo que enfrentar en sus labores administrativas. Menciona a otros líderes y su intento de llegar a explicar cómo suceden las cosas en cada campo, lo mismo que sucede ahora en Ucrania: aunque algunos pudieran decir que no, es notable la cantidad de información que se crea sobre el tema. Estamos atiborrados de datos sobre lo que ocurre y algunos pueden ver que esto no termina.

En términos comparativos, podemos decir que las guerras tienen avances y retrocesos como ocurrió en Vietnam: algunas sorpresas siempre surgían en el escritorio. Uno se pregunta qué es lo que viene de nuevo: la comunidad mundial, la Comunidad Económica Europea sufre el embate económico y todos estamos con el alma en un hilo. Los detalles de la guerra quedarán registrados en algunos libros de historia que den cuenta de lo que pasó.

En The middle of nowhere se trata de hacer un inventario de otros lejanos eventos, a la par que nos avisa del momento que vive Medio Oriente y su falta de preeminencia en la composición estratégica del mundo (es una tesis bastante creativa).  Por otro lado, muchos problemas surgen de inmediato y siempre se cuentan en los escritorios de los presidentes: por eso tenemos que irnos a las autobiografías, las que son nada sentimentales, escritas por los mismos presidentes o por personas que tuvieron que administrar procesos importantes en escenarios críticos. Tal es el caso, para solo citar un ejemplo, de las memorias de Alan Greenspan, The age of turbulence, sobre el tema económico, o Decision Points de George W. Bush, que han tenido muchos lectores.