En 1992, James Carville, asesor de campaña de Bill Clinton, quien derrotó al entonces presidente George Busch (padre) en su aspiración a un segundo período, acuñó esta frase que destacamos en el título. Junto a otras dos, fueron el eje de la campaña: “Cambio o Más de lo mismo” y “No olvidemos la salud”. Esa campaña fue tan exitosa que no solo logró llevar a Clinton a la Presidencia, también se convirtió en una especie de muletilla que con variantes temáticas es frecuentemente utilizada en el lenguaje común de muchos norteamericanos.

 

En los últimos años, ha reemergido el debate acerca de economía y salud a nivel internacional, acicateado por lo que muchos consideran pobre desempeño de los sistemas de salud de la mayoría de los países ante la pandemia de la COVID 19. La CEPAL y la OPS publicaron un informe conjunto (julio 2020): “Salud y economía: una convergencia necesaria para enfrentar la COVID-19 y retomar la senda hacia el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe”; destacaron la necesidad de superar las restricciones en el financiamiento de los sistemas sanitarios derivadas de las orientaciones neoliberales predominantes en el continente en los años previos a la epidemia y lo consideraron indispensable para una economía menos vulnerable a los déficits en la situación de salud y ante la actual y futuras pandemias. Replantearon la meta mínima de 6% del PIB como gasto público en salud.

 

En agosto 2022, el Banco Mundial emitió el informe: “Walking the Talk: Reimagining primary health care after COVID-19”, que traducido sería más o menos “Pasando del dicho al hecho: Repensando la Atención Primaria de Salud después de la COVID-19”.  Señala que la epidemia ha mostrado y exacerbado las debilidades de los sistemas de salud, ha infringido “devastadores costos de salud y económicos y ha resaltado el importante papel que deben jugar los servicios de Primer Nivel de Atención”. Fuertes servicios primarios, afirma, “salvan vidas y dinero y hacen que los sistemas de salud trabajen mejor para toda la población”. En este contexto, propone tres prioridades: a) Adoptar un enfoque multidisciplinario, b) Reformar la fuerza de trabajo en salud y c) Financiar servicios de Atención Primaria de la Salud. Así mismo, define 4 orientaciones de las reformas: 1) De servicios primarios de baja calidad a servicios de alta calidad para todos. 2) De servicios fragmentados a servicios integrales centrados en las personas. 3) De la inequidad a la equidad y rendición de cuentas 4) De la fragilidad a la resiliencia.

 

La OMS, por su parte, desde mayo del año 2021, conformó el Consejo sobre los Aspectos Económicos de la Salud para Todos, presidido por la Dra. Mazzucato, con 11 de los más reconocidos economistas de la salud a nivel internacional. Este Consejo ha señalado que “la pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto la cruda realidad de las grandes y crecientes inequidades existentes en todo el mundo en cuanto al acceso a la atención de la salud y a los productos sanitarios… sin embargo, hasta la fecha, el mundo sigue utilizando el mismo modelo económico… y aplicando un pensamiento obsoleto sobre el desarrollo económico que se interpone en el camino hacia la Salud para todos”.

 

Entre las prioridades asumidas por este Consejo, están la revisión sobre la forma como se asume y registra la producción de valor por la salud como bien público, y tratar de influir en la próxima reunión del G-20 (octubre, Roma), como “una oportunidad para reorientar radicalmente el rumbo… que la salud deje de estar al servicio de la economía y de que la economía apoye la salud para todos… El reto fundamental consiste tanto en aumentar la magnitud del financiamiento disponible para la salud como en administrarlo de forma más eficaz y con una orientación más clara”.

 

El G20 reunirá primero los Ministros de salud y de finanzas y, posteriormente, los Jefes de Estado y de Gobierno. La OMS espera presentar propuestas de reformas de los sistemas financieros, “para abordar los retos económicos y de salud interrelacionados y trazar un camino que ayude a las comunidades y los países a construir sociedades saludables… Un nuevo enfoque que permita orientar la economía de modo que la salud para todos se convierta en un objetivo global, en particular para lograr que los sistemas de salud sean más equitativos y eficaces”.

 

Ahora que estamos en diálogos para reformar los sistemas dominicanos de Salud y de Seguridad Social, y en preparación del Plan Decenal de Salud,  hasta que regirá hasta el 2030, este contexto internacional invita a esperar reformas de fondo; aunque, los avances de cada país  siempre dependerán de la voluntad y orientación política e ideológica de los gobernantes y liderazgos correspondientes en la sociedad, sus capacidades de innovación y creatividad, los intereses involucrados y hasta donde  se considere conveniente avanzar en reformas necesarias, más allá de aspectos meramente cosméticos.