Si los jóvenes se detienen a observar el panorama político del presente, la desigualdad social, la corrupción, los conflictos geopolíticos, las nuevas dictaduras, podrían pensar que no vale la pena interesarse por la política y en consecuencia actuar con indiferencia ante estos males. Tendrían cierta razón a no confiar en las ideas de sus predecesores, puesto que, en cierto modo han sido causantes de la situación del presente. Es en este sentido, que monseñor Fausto Mejía Vallejo perfila su discurso dirigido a los jóvenes universitarios, como orador de la Cátedra inaugural del año académico 2023- 2024, de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra.

En su discurso, Fausto Mejía Vallejo motiva a los jóvenes a no dejarse amilanar por las situaciones adversas y ejercer sus derechos y deberes cívicos en beneficio de ellos y la colectividad. Como repetía el profesor Mejía Constanzo en sus clases ¡Qué la espesura del bosque no te impida ver el paisaje ¡

El orador parte de la cita de Sócrates: No puedo enseñar nada, solos les puedo hacer pensar. De ahí, enumera una serie de hechos negativos de la historia reciente, recuerda el golpe de estado y la muerte Salvador Allende en Chile másla caída de las torres gemelas en Estados Unidos. Luego pasa a otros problemas como son la fragmentación de la familia, delincuencia, hechos impredecible, fin de la historia, crisis económicas, la COVID 19, la guerra, la inteligencia artificial y la robotización. Cita al geopolítico español Pedro Baños cuando en uno de sus libros se refiere a las cinco encrucijadas del momento, la social, política, económica, tecnológica y geopolítica. A seguidas se sitúa en América Latina y especialmente en la República Dominicana nombrando sus problemas acuciantes dentro de los que figuran la baja calidad de la educación, los jóvenes sin estudio, ni empleo, el alto número de madres solteras…entre otros.

Nombra a presidentes que han hecho de sus funciones un ejercicio ético y comprometido con el bien de todos, siendo ejemplos de austeridad y entrega al servicio público, como han sido Pepe Mujica, en Uruguay, y Ángela Merkel, en Alemania.

Para profundizar en el tópico del valor de la vida política, el autor cita a Fernando Sabater en su libro Política para Amador que llama al hombre a detenerse en el valor de las personas como centro de toda acción humana. Lo que riñe con el concepto de política en el imaginario popular, que significa, clientelismo, corrupción y usar el poder no para el bien de todos, sino, para su único bien. Esto último contradice totalmente los valores de la vida cristiana, lo mismo que plantea el Concilio Vaticano, que ve la política como una oportunidad para servir a las masas vulnerables. Lo que justifica su definición como ciencia y arte del bien común. Para ejemplificar nombra a presidentes que han hecho de sus funciones un ejercicio ético y comprometido con el bien de todos, siendo ejemplos de austeridad y entrega al servicio público, como han sido Pepe Mujica, en Uruguay, y Ángela Merkel, en Alemania.

Este discurso resulta ser propicio para jóvenes en proceso de su formación académica, ya que, esta no puede concebirse como una mera formación técnica, sino, integral en todo lo que conforma un ciudadano responsable en el ejercicio de sus funciones, tanto en su vida profesional como personal. Es un llamado a no dejarse alienar por el pesimismo de muchos y el burdo pragmatismo de otros, que no ven salidas a los males y la deshumanización de las sociedades del presente. Asimismo, a tomar acciones en la vida política desde una perspectiva cristiana, que significa poner al hombre en el centro de las acciones, principalmente a aquellos que más necesitan de la solidaridad. Compele a los jóvenes a ver en su educación las herramientas para emprender acciones en beneficio del bien común, a no dejarse imbuir por la costumbre del clientelismo y corrupción en la que han crecido.

Los jóvenes que inician su formación profesional tienen que desbrozar un camino lleno de espinas que no le promete más que la incertidumbre. En su trayecto se encuentran con un mundo sin ideologías, una historia que avanza lenta y en algunos casos retrocede, por ejemplo, Nicaragua. También tienen que convivir con los avances tecnológicos que les amenaza con arrebatarles la capacidad de pensar. No pocos han vaticinado la sustitución del trabajo humano por la robotización. De igual manera a la llamada generación de pulgar se le augura un estado de soledad e individualismo que en poco tiempo le dejará sin la posibilidad de sentir.

De modo que, el discurso de Fausto Mejía Vallejo motiva a los jóvenes a ser protagonistas de su historia. A romper con los paradigmas heredados y a parir nuevos comportamientos. A no avergonzarse de la rebeldía y sensibilidad propias de su edad, sino, a usarlas como combustible para empujar la barca hacia puertos más seguros y comunes, por su bien y la dignidad de todos. Hoy más que nunca, los jóvenes deben hacer suyos los versos de Mercedes Sosa.

Solo le pido a Dios
Que el dolor no me sea indiferente
Que la reseca, muerte no me encuentre
Vacía y sola sin haber hecho lo suficiente

 

Solo le pido a Dios
Que lo injusto no me sea indiferente
Que no me abofeteen la otra mejilla
Después que una garra me arañó esta suerte

Solo le pido a Dios

Que la guerra no me sea indiferente
Es un monstruo grande y pisa fuerte
Toda la pobre inocencia de la gente

Solo le pido a Dios
Que el engaño no me sea indiferente
Si un traidor puede más que unos cuantos
Que esos cuantos no lo olviden fácilmente

Solo le pido a Dios
Que el futuro no me sea indiferente
Desahuciado está el que tiene que marchar
A vivir una cultura diferente.