1.- El libro de mi autoría “Mi parecer sobre la sociedad dominicana de hoy”, lo presenté el día 9 de septiembre del 2022,  en el Centro León de Santiago, con la asistencia del presidente  y la vicepresidenta de la república Luis Abinader y Raquel Peña.

2.- En el citado acto, al momento de intervenir para expresar mi agradecimiento a los asistentes, aproveché para razonar diciendo:  “Señores, de lo que les he hablado es de una sociedad humana que no está en el espacio sideral; está aquí y es de la cual formamos parte, y la opinión que de la misma  tengo es que no va por buen camino, sin importar que en el Palacio Nacional esté gobernando Luis Abinader Corona, el obispo Francisco Ozoría, que regrese el Cardenal López Rodríguez,  o llegue la virgencita de la Altagracia, acompañada de la virgen de las Mercedes. Debemos de poner los pies sobre la tierra y saber que no podemos seguir viviendo como hasta ahora. Se impone que  cambiemos para bien”.

3.- Luego de exponer la idea que figura en el párrafo anterior, reflexioné pensando que aunque la obra que estaba presentando constituye una radiografía de la degradada sociedad dominicana, en ese escenario no debía de haberme expresado en semejante forma.

4.-  Lo que ahora me motiva rememorar con respecto a los conceptos vertidos en la presentación del citado texto, es que en el Sermón de las Siete Palabras, del pasado Viernes Santo, lo que escuché fueron palabras de fuego de cómo está la enferma sociedad dominicana.

5.- En buen dominicano, los sacerdotes y laicos que hablaron en el curso del Sermón de las Siete Palabras, el pasado Viernes Santo, desde la Arquidiócesis de Santo Domingo en la Catedral Primada de América, lo que hicieron fue encuerar, hacer públicas, poner en evidencia las feas manchas, lacras, taras, las ignominias presentes en la sociedad dominicana y el sistema social que la sostiene.

6.- En el Sermón de las Siete Palabras, si no fue asquerosear, por lo menos fue suapear al modelo económico vigente en el país, que mantiene a la mayoría del pueblo dominicano a coger el monte, en estado de angustia, de desesperación.

7.- A continuación me voy a permitir citar fragmentos de algunos párrafos del Sermón de las Siete Palabras, que salieron de las gargantas  de sacerdotes y laicos que, por estar estrechamente vinculados en el día a día con la gente del pueblo, hablaron de lo que es el drama humano dominicano en lo económico, social, ético y moral.

8.- Primera palabra: “Padre, perdónanos, porque aun sabiendo que necesitamos una nueva ley de seguridad social, preferimos entretenernos en proyectos de leyes que sirven para el show mediático y hacer graciosos a quienes las promueven. Perdónanos porque conociendo los maltratos e injusticia frente a los migrantes, preferimos hacer silencio, o peor aún hacernos cómplices, lo cual desdice mucho de nuestra identidad de pueblo cristiano, tan orgullosamente exhibida en los meses patrios o posteada en redes sociales y guardadas al momento de ser aplicadas en situaciones concretas”.

9.- Segunda palabra: “Es desconcertante darnos cuenta de que 50 años de crecimiento económico en República Dominicana nos haga más mezquinos. Los indicadores económicos, dicen que hemos crecido en lo material, pero espiritual y moralmente estamos descalabrados. En medio de un gran auge económico, las protecciones sociales son pírricas e irrisorias, y la inequidad social planta bandera y dominio”.

10.- Tercera palabra: “Mujer del siglo XXI, mujer dominicana… Date prisa, ponte en camino y enciende la chispa de la revolución espiritual, que cambiará el curso de la historia hacia un destino de paz, fraternidad, verdad, amor y solidaridad global…”.

11.- Cuarta palabra: “Ante los políticos corruptos que solo se enriquecen con los bienes del pueblo y cada cuatro años nos venden esperanzas de cambios; los cuales se quedan en promesas”.

12.- Quinta palabra: “Nuestro pueblo tiene sed de un sistema educativo eficiente que promueva el desarrollo de la persona a través del conocimiento y la formación, de una clase profesoral responsable y comprometida en sembrar valores en el alma de nuestros niños, niñas y adolescentes. Tenemos sed de un sistema de salud y seguridad social inclusiva, que responda a las necesidades de todos sin discriminación, que no descuide ni margine a nuestros envejecientes, necesitados de atención en esa etapa sensible de la vida”.

13.- Sexta palabra: “Nuestro país vive hoy momentos difíciles, los que enfrentamos día a día: desigualdades sociales, inseguridad ciudadana, alto costo de la vida, desempleo y otros más, esta es una realidad difícil y en ocasiones nos sentimos impotentes…”

14.- Séptima palabra: “La inseguridad ciudadana, la crisis climática, los niños y niñas abusados sexualmente, las mujeres maltratadas y asesinadas, las víctimas del fuego de Salcedo, y de La Victoria, las elecciones de mayo, la política malentendida y ejercida, los mercaderes de la política que nos están prometiendo un paraíso; y los que nos quieren hacer creer que ya vivimos en él”.

15.- El Sermón de las 7 Palabras puso de manifiesto que no importa el criterio ideológico para describir de una manera objetiva lo que es la sociedad dominicana acabada, agrietada, que ya no da nada fructífero para el pueblo dominicano.

16.- El reciente Sermón de las 7 Palabras debe servir como punto de referencia y oportuna reflexión para unirnos aquí en la tierra, dominicanas y dominicanos, contrarios a los males económicos y sociales que nos afectan.