1.- Con motivo de las amenazas proferidas por un desaprensivo, vía las redes sociales, contra el presidente Luis Abinader, este manifestó confianza en la seguridad nacional.

2.- Abundando sobre el mismo tema, Abinader aclaró “que los presidentes suelen ser objeto de este tipo de intimidación y a pesar de ello ha recorrido todo el país en caravanas y siempre se sintió seguro”.[i]

3.- Es natural, y se explica, que el primer mandatario de la nación envíe un mensaje de optimismo a un pueblo que, como el dominicano, permanece con una gran molestia como consecuencia de la no seguridad.

4.- Ante el abatimiento de que somos víctimas por no estar seguros, es muy favorable escuchar al presidente sintiéndose muy tranquilo.

5.- En un ambiente como el dominicano de esta época, dominado por la inseguridad personal, hay que aplaudir la confianza expresada por el ciudadano presidente Abinader.

6.- Son muy pocos de los nuestros los que tienen la satisfacción de decir, con toda franqueza, que se sienten seguros en su lar nativo, partiendo de la realidad que estamos viviendo.

7.- Estar libre de peligro en el territorio nacional dominicano es como creerse privilegiado en una comunidad donde impera la desigualdad de oportunidades para la mayoría de la población.

8.- Protegido o resguardado no está en la mente de la generalidad de nuestros coterráneos, porque acecha la vulnerabilidad de manera permanente.

9.- Ser física o moralmente dañado, es una posibilidad fundada en el sitio que voluntariamente hemos escogido para tener vida.

10.- Conservarse sin ser alcanzado por la inseguridad es, aquí, una eventualidad, algo al azar, más o menos una casualidad favorable. Es una oportunidad formar parte de los que todavía existimos  en el planeta tierra.

11.- Es sumamente precario, como estar  en el aire, sentirse fuera del alcance de los malvados que tienen por formación habitual causa daño.

12.- Lo peor es que en el medio dominicano  aquel que resulta lesionado en su cuerpo o en su moral, no encuentra apoyo en los poderes públicos. Esto lo tengo tan fijo en mi cerebro que recientemente escribí expresando mi sentir al respecto, diciendo: “Estamos huérfanos  de garantías físicas y morales”, y para fundamentar la idea expuse lo que copio a continuación:[ii]

 13.- Cómo puede sentirse la mujer o el hombre sin mancha en su vida pública, privada y profesional, si luego de ser afrentado desde el gobierno central, no encuentra protección alguna en el órgano judicial.

14.-  Lo que pinta la realidad dominicana es la de un sitio adecuado para todo lo que sea relacionado con lo ilícito, indebido, inmoral, irregular, prohibido y arbitrario. Lo legal, lo correcto carece de validez.

15.- Allí donde las instituciones son infuncionales, como ocurre en nuestro país, las garantías constitucionales están a lo que decida el capricho de un engreído funcionario.

16.- Las personas decentes de nuestro país están viviendo para ponerse a salvo, a buen resguardo, porque no hay otra garantía que la que cada quien puede proveerse para protegerse en lo física y moral.

Fuente

[i] El Caribe, 16 de julio de  2024, página 6.

[ii] Acento, 11 de julio de 2024.