I.- Escuelas y universidades para educar a educadores

 

1.- Si en verdad estamos interesados en contar para el porvenir del pueblo dominicano, con un ser humano nuevo en su forma de comportarse, debemos, desde ahora, comenzar a preparar a quienes se encargarán de educar a los que luego harían de instructores.

 

2.- Conviene que aquellos que hoy controlan el poder del Estado, procedan a instituir escuelas, a la cuales asistan como alumnos y alumnas, una selección de personas para, dentro del conjunto, escoger a las que demuestren reunir condiciones pedagógicas para que se ocupen de desempeñarse en instrucción ética y moral.

 

3.- Hay que procurar que de esos centros educativos salga la esencia de la persona que tiene un concepto permanente e invariable del correcto proceder, y esté adiestrada para transmitir su aprendizaje a aquellos que serán sus discípulos.

 

4.- Por el deterioro ético y moral que se encuentra el actual cuerpo social dominicano, para dejarle algo sano a las futuras generaciones, se hace necesario recurrir a hacer preferencia de los salvables en el orden educativo.

 

5.- De una selección de maestros especialistas en su profesión, el país puede darle inicio a lo que será lo exclusivo para enseñar ética en la prédica y en práctica.

 

6.- Aunque no son muchos, el país todavía cuenta dentro del sistema educativo vigente, con lo que puede llegar a convertirse en lo más depurado y concentrado del magisterio nacional.

 

7.- Es cuestión de que de una facultad o escuela universitaria, salga ese ente social que va a educar en lo intelectual, íntegro y moral, a la ciudadana o al ciudadano que en el mañana se sentirá orgulloso de ser decente, y con agrado decir que fue instruido por lo más exquisito del profesorado de su época.

 

8.- A nuestros connacionales del mañana, hay que educarles con los educadores quintaesenciados que es posible extraer de lo más florido que se pueda sacar de lo depurado para lograr producir gente limpia en su manera de obrar.

 

9.- Porque la mayoría del ser humano formado en la sociedad dominicana de este período histórico está moralmente averiado, como consecuencia de la asimilación que ha hecho de los vicios sociales más dañinos, se impone confeccionar una nueva persona que en ética y moral no sea ni la sombra de lo que es la actual.

 

 

10.- Ante la ausencia de ética en la generalidad de los que componen la sociedad dominicana, se requiere de preceptores entregados por entero a hacer obra de aseo formativo para eliminar de las mentes sucias toda la porquería que en ellas se ha alojado.

 

II.- Elevar la didáctica para alcanzar la ética

 

11.- La didáctica llevada a su más alta calificación es necesaria en nuestro país de manera urgente, muy en particular ejecutada por pedagogos adecuados en la preparación de comunidades que, como la dominicana, se ha perdido el honesto proceder

 

12.- Nuestro país se encuentra hoy en la situación de que se le hace imprescindible contar con personas con la suficiente calidad moral para instruir a los que serán los futuros dirigentes de las instituciones y órganos de la sociedad en general.

 

13.- Porque nos estamos moviendo en un ambiente de personas carentes de rectitud e integridad, y dominadas por inmoralidades e indecencias, hay que formar a los que han de enseñar a ser honestos y tengan la ética como línea de actuar.

 

14.- Resulta inaceptable continuar fomentando el desarrollo de un medio de sinvergüenzas, granujas y pillos. Necesitamos convivir con ese hombre o mujer respetuosa, pudorosa y comedida.

 

15.- Estamos hastiados de tener que compartir con individuos farsantes, mentirosos y embaucadores de todos los calibres. Merecemos departir con los comunitarios sinceros, realmente veraces y auténticos por entero. No más trato con habladores, charlatanes e impostores.

 

16.- Una comunidad humana que procura ser decente debe preocuparse por contar con integrantes que hagan la vida llevadera y no en compañía de fastidiosos que solo traen incomodidades y agobios. Merecemos estar con gente que motivan agrado, no con quienes nos causan enfado y aburrimiento.

 

17.- Porque la sociedad dominicana está agrietada en lo ético y moral, en ella se destaca el que se comporta lleno de perversidad y depravación porque es un infame. Aquí ha desaparecido el bondadoso, porque su lugar está ocupado por quien cree en la maldad.

 

18.- Desde ya hay que comenzar a pensar en la forma de cómo debe obrar la dominicana o el dominicano del futuro, para que sea noble, honesto y auténtico, merecedor de ser exaltado y querido por sus virtudes cívicas, éticas y ciudadanas.

Ideas finales

 

19.- Debemos dar inicio a la formación de los maestros que van a educar al dominicano del porvenir, para que sea ejemplo de buena conducta, sociable y listo para integrarse a la lucha por el progreso social.

 

20.- Se hace necesario ir desarrollando al educador que le entregue a la sociedad dominicana, a una mujer o a un hombre que dé amor a los demás, sea solidario y contribuya a elevar la dignidad de sus conciudadanos en la ética y la moral.

 

21.- En la brega política y social del pueblo dominicano por un mejor país, debe ser un objetivo fundamental la formación de los maestros y maestras del futuro.

 

22.- En su momento, J.A. Comenio, C.A. Helvecio, Werke I.Kant y Carlos Marx, polemizaron respecto a la pregunta de quién educará al educador.[1]En nuestro país, en la actualidad, a los que han de educar a los educadores del futuro, hay que buscarlos en el 2.9%, de los que en el año 2017, fueron calificados como excelentes dentro de los 60,000 examinados en la evaluación de desempeño.[2]

[1] S.A. Helvecio, De I’ esprit, Paris, 1781, vol.II, pág.426 I. Kant, Werke, Berlín, 1907, vol. VII, pág. 325 y Marx y Engels, Werke, Berlín, 1958, vol. 3 pág. 5.

[2] Periódico Hoy, lunes 29 de agosto 2022