Convocar ruedas de prensas opositoras y desmentir a lo loco, las cifras oficiales es una tradición de más de 40 años en el país. Todavía más si el fenómeno es abrupto y alarmante para la población.

Las formas belicosas y crispantes que tiene la política dominicana, se desatan sin control, en momentos que la población es afectada por brotes y epidemias de enfermedades infecciosas. Los medios de comunicación también expanden esta anarquía informativa. Armando diversos circos, tramoyas y teatros de información imprudentes.

A diferencia de otras naciones, no tenemos antecedentes de grupos opositores y partidos adversarios, que se vayan a las comunidades a proteger la vida y la salud de la gente, supuestamente abandonada por el Estado. Menos aun, que inicien programas inteligentes que operen con el ejemplo preventivo, lo que al gobierno, se le reclama.

Desde 1980 hasta el 2023, la Organización Panamericana de la Salud en su Plataforma de Información en Salud para las Américas (PLISA: https://www3.paho.org/data/index.php/es/temas/indicadores-dengue.html) reportó en 1980 alrededor 600 mil casos de dengue en América. En octubre de 2023 registra 3 millones, 587 mil,  847 casos.

En el año 2022, en América, entre las semanas epidemiológicas (SE) 1 y SE 52, se notificaron un total de 3,125,367 casos de enfermedades por arbovirus. De estos, 2,811,433 (90.0%) fueron casos de dengue, 273,685 (8.8 %) chikungunya, y 40,249 (1.3 %) casos de zika. Los 3 millones, 587 mil,  847 casos de dengue del año 2023, evidencia que el fenómeno es continental.

En la República Dominicana, se registran hoy 14 mil, 089 casos acumulados desde la semana epidemiológica 1 hasta la 41. Apenas un 0.39% del total de todas las Naciones de América. Una letalidad de  0.09%. La letalidad es una ecuación que establece el cociente del total de fallecidos confirmados con el diagnóstico de dengue y el total de casos afectados de esta enfermedad.

El espíritu de circo mediático se evidenció con la Covid 19. La República Dominicana concluyó siendo altamente reconocida por la Organización  Mundial de la Salud (OMS) y el Foro Económico Mundial (FEM), por el manejo exitoso de la pandemia. Sin embargo, todavía a nivel local algunos “expertos” todavía le niegan el mérito internacionalmente conquistado y la protección de miles de vidas.

Que no se olvide que diversos analistas locales con sentido catastrofista, en vez de 4 mil fallecidos y certificados, anunciaron más de 20 mil.  Asimismo, que ante la importancia de la tercera dosis de vacunación, se fueron a los medios, de programa en programa, a indicar lo contrario.

También, guardaron silencio ante la creación del Gabinete de Salud, punto de inflexión que terminó siendo la fórmula organizativa efectiva para contener la pandemia.

No se entiende cómo no se aceptan las cifras oficiales sobre el dengue si desde el 2003, en respuesta a la situación del dengue en América, la OPS, vía el Programa Regional de Dengue implementa la Estrategia de Gestión Integrada para el control y prevención del dengue, conocida como EGI-Dengue. Esta estrategia integran seis (6) componentes: i) atención al paciente, ii) comunicación social, iii) medio ambiente, iv) manejo integrado de vectores, v) laboratorio y vi) epidemiología.

La vigilancia epidemiológica forma parte de este último componente y constituye uno de los principales desafíos a nivel regional, sin embargo, resalta OPS, los significativos logros que están siendo conseguidos con la estandarización de indicadores, que permiten realizar intervenciones oportunas.

Desde 1980, la OPS compila los datos epidemiológicos que los países y territorios de América reportan directamente o publican en boletines nacionales sobre el dengue. Se indica que actualmente son 46 los países, uno de ellos República Dominicana que reportan, cada semana y de manera sistemática, el número total de casos, incidencia, número de casos graves, número de muertos y letalidad por dengue. Igualmente, datos de vigilancia entomológica (vigilancia de insectos vectores).

No entendemos cómo se pretende hablar de “manipulación de datos”, si no se analiza lo que los datos abiertos de organismos de entero crédito y calidad internacional, reportan como reales, exactos y precisos.

La exactitud y la precisión son indicadores diferentes de la calidad de la información técnica que se oferta. Exactitud es la capacidad que tiene un conjunto de pruebas de dar en el blanco. Es decir de aportar la positividad de los casos, cuando realmente están enfermos. Precisión por su parte, es la capacidad que tienen diferentes pruebas, de tener resultados parecidos, alejados o próximos a la realidad pero similares. Es decir con promedios y desviaciones estándar colindantes. El mismo peso tiene la sensibilidad y la especificidad de la información epidemiológica que se presenta.

Sumado a esto, los laboratorios integran la Red de Laboratorios del Dengue de las Américas (RELDA) son 22 laboratorios nacionales América de referencia y 4 centros colaboradores de OPS. República Dominicana cuenta al menos con 1 de estos laboratorios de América. Estos organismos aportan información periódica sobre los serotipos virales circulantes en la Región.

Hoy en día, la vigilancia epidemiológica del dengue en las Américas se basa en sistemas de notificación obligatoria y cubren todo el territorio nacional. Los serotipos identificados en la República Dominicana, en los casos reportados, de la semanas epidemiológicas 38 a 41 de este año 2023, subrayan la circulación del Serotipo 3, seguido por el 2 y finalmente el Dengue d1.

Los cuatro serotipos de dengue (Denv-1, Denv-2, Denv-3 y Denv-4) circulan en América y en algunos casos circulan paralelamente. Se sabe que la infección por un serotipo, seguida por otra infección con un serotipo diferente, aumenta el riesgo de una persona de padecer dengue grave y morir.

Debemos insistir en la gobernabilidad que se concreta cuando por encima de las contradicciones políticas. Esa que garantiza el bien común. Emerge en el sector salud, si ante los problemas epidemiológicos, predomina la alianza pública, privada y comunitaria para su solución.

Más que la creación masiva de circos y espectáculos basados en el dolor humano.  Más que lamentar que para la gobernabilidad institucional y la gobernanza nacional, que el presidente tenga que intervenir para contener el incremento de casos de dengue. Se destaca como una necesidad y virtud de nuestra democracia, que la primera magistratura de la nación, se ocupe de proteger la vida de su gente.

Si la Plataforma de Información en Salud para las Américas (PLISA) de la Organización Panamericana de la Salud, de datos abiertos https://opendata.paho.org/es indica que desde Cánada hasta Chile en 2023, hay casos numéricamente importantes de dengue. Por qué políticos y analistas locales acelerados, pierden la sobriedad; en vez de aportar narrativas y líneas discursivas propositivas.

La gobernabilidad se concretó cuando vía decreto 498-20, se crea el gabinete de salud. Superando años dispersión institucional para actuar con efectividad frente a la pandemia Covid 19.

Así aparece citado en 58 de las 344 páginas el Plan Estratégico de Salud 2030. Hoja de ruta donde 156 comisionados, incluyeron gobernabilidad y gobernanza como pilar de trabajo. Entre todos, concertaron 4 objetivos, 9 proyectos estructurantes y 30 productos entregables de gobernabilidad.

Como se realizó ante la pandemia de Covid 19. También en la contención del cólera en barrios de Santo Domingo. Asimismo, en el control de la malaria en San Juan de la Maguana, y hoy frente al brote nacional de dengue, hay gobernabilidad porque se concita la participación de todos.

Gobernabilidad es implementar políticas públicas, regulaciones y sistemas de gestión que faciliten el ejercicio del derecho a la salud. Es calibrar la calidad del marco regulatorio; impulsar la transparencia y la rendición de cuentas; promover la articulación y participación social y elevar la eficacia de la gestión.

Es fomentar que el control del dengue sea una responsabilidad nacional del gobierno, pero también una ocupación ciudadana de todos.

En 2023, el Caribe Hispano es la región de menor incidencia de esta patología, con una tasa de 83.2 por 100 mil habitantes. Siendo el Cono Sur la región de gran incidencia (924.8). En la pasada semana epidemiológica 41, República Dominicana, mostró tasas que se mueven desde 91.3 en Pedernales hasta 644.6 en Montecristi.

Al menos 19 países, desde Argentina, Colombia, Costa Rica, México hasta Panamá, tienen tasas superiores a Dominicana.  En las Américas se registran 1,728 fallecidos de los cuales 13 víctimas son locales, un 0.6% de las muertes. Deseamos mucho más impacto, pero lo conseguido no es poco.

En el Plan Estratégico Nacional de Salud 2030, están los proyectos concertados y con recursos potenciales explorados para que en el contexto del cambio climático, podamos estar mejor preparados como Nación ante las contingencias epidemiológicas. Desde la formación de epidemiólogos hasta el proceso de vigilancia epidemiológica y toma de decisiones a tiempo.