Coautor de este escrito: Mons. Jesús María de Jesús Moya, Presidente del Consejo de Asesores del Consejo Regional de Desarrollo, Inc., (CRD). Obispo Emérito Diócesis de San Francisco de Macorís.

 

Mons. Jesús María de Jesús Moya, Presidente del Consejo de Asesores del Consejo Regional de Desarrollo, Inc., (CRD). Obispo Emérito Diócesis de San Francisco de Macorís.

 

Dr. Ysócrates Andrés Peña Reyes, Director General del Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (CRD), Abogado y Politólogo.

Introducción:

Dados los saludables beneficios que arrojan a nuestra nación y las demás naciones, una correcta sustentabilidad del desarrollo espiritual, político y social, para el Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (CRD), tan esencial meta, nos convoca a todos sin excepción, asumir que pese a que convivimos en un mundo afectado por preocupantes niveles de fragilidad, sus bondades son superiores a sus debilidades.

Lo cual visualiza que nos obliga orientar nuestro diario vivir y el accionar de las diversas instituciones, cobijándonos y susténtanos en las bondades que detentan nuestras sociedades y los distintos Estados, para dirigirnos con firmeza hacia al progreso y el desarrollo que motoriza con eficacia la práctica de los principios cristianos y una sociedad sustentada en sus mejores valores.

Usando de soporte dichas directrices, estima de gran significación e impacto social, que quienes profesan la fe cristiana, se tracen como meta impostergable e innegociable, una vinculación positiva y activa con el pensamiento y forma de proceder del más perfecto y confiable de todos los amigos que podemos tener, el cual es y ha sido: Jesucristo.   

A lo que da un extraordinario valor pro la motorización de los cambios que necesitamos, al contemplar a Cristo como real guía y columna primordial en nuestras vidas, además, como perfecto ejemplo de la práctica del amor, la dignidad y la honestidad entre los humanos.

Viendo a su vez, que el mismo junto amar a todos los hombres y considerarlos como sus amigos, los invitó sin barreras a formar parte de sus amigos especiales y a conformar un mejor mundo, como nos lo mostró en la relación que tuvo con los apóstoles: Pedro, Santiago y Juan, así como con los tres hermanos de Betania: Lázaro, Marta y María.

Pautas esenciales que contempla el CRD:

Para dar paso a estos indelegables cometidos, el CRD contempla que para ser entes sociales realizados y ejemplares, debemos proponernos entrar en el círculo de los amigos de Jesucristo, como también de su correcto pensar y proceder.

Tareas que importantiza, al valorarlas vitales para construir naciones y sociedades con objetivos y propósitos firmes y perdurables, tomando el camino que nuestro Mesías y Redentor nos indicó, al convertirse en el cordero de la redención de nuestros pecados,  además, al regalarnos un nuevo mandamiento que es el amor, como centro motorizador de la paz y del desarrollo colectivo y personal.

Camino que convoca su conquista y realización, por intermediación del Evangelio, en el que Jesucristo nos señala: "Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que os mando”; llamando por tanto, que si queremos ser sus amigos y formar parte de su reino, debemos cumplir con lo que nos ha pedido: “Amarnos los unos a los otros, como él nos ha amado, siendo humildes y nobles de corazón”.

Pro la implementación exitosa del referido accionar, traza que para ir tras la plena concretización de las conductas que Jesucristo pide a toda la humanidad, no es suficiente un amor de simples emociones, sino un amor de entrega, de sacrificio y de fidelidad, por medio de la vivencia plena en nuestras familias y demás instituciones, de las virtudes que dan sentido y razón de ser a nuestra existencia como seres humanos.

Basado en estos conceptos, para el Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (CRD) cada ciudadano y ciudadana debe procurar lograr en la mayor plenitud ser digno y realizado, teniendo por objetivo principal, vivir de acuerdo a los lineamientos y principios establecidos por Dios a través de Jesucristo, siendo íntegro, humilde, piadoso y honrado, a fin de dar razón a nuestros roles y responsabilidades, como también, para promover una sociedad que se alimente su progreso y desarrollo con la justicia social, el amor y la paz.