Familiarmente se entiende por patria el lugar, cuidad o país en que se ha nacido. En Lugo el patriotismo es un rasgo temprano de su pensamiento; en 1901 publica ‘Reflexiones’  y piensa que patria es la tierra natal o adoptiva, ordenada como nación, a la que se pertenece o se siente pertenecer. Para Lugo patriotismo es ‘la lucha por la patria’ / ‘vivo amor al suelo’/‘amor al terruño’. Patriotismo es venerar la belleza de su isla: “Hay una isla deliciosa como una fruta, fresca como el rocío, noble como una primeriza, bella como una flor; hay una isla creada el séptimo día, después de terminado el mundo, solo para embellecerlo y adornarlo, si ya no es una piedra preciosa caída de la corona de Dios esta casi divina perla que orgullosamente en su agitado pecho el mar ostenta; hay una isla abrigada como un nido, alta como una estrella, espléndida como un tesoro de los adorables cuentos árabes; hay una isla encantadora, llena de luz y de armonía, beldad de la naturaleza, novia del cielo, cuyo dulce nombre no lo diré; callado queda, guardado lo llevo, oculto está, escrito en letras de oro, aquí en mi corazón”.

El amor patrio fue en Lugo su primera confesión de fe: “amo (…) mi país sobre todo” y ese sentimiento lo condujo a hablar del país en los términos más elogiosos: ‘esta isla hermosísima’ / “Dominicanos sois dueños de la más bella porción del Nuevo Mundo”. Para ese patriotismo es incuestionable la existencia de la patria dominicana: “Sea cual fuere el grado de aptitud política alcanzado hasta ahora por el pueblo dominicano, es indudable que existe una patria dominicana”.

La patria es de todos: “no es nuestra sino del pueblo. Y el pueblo no lo forma la generación contemporánea. El pueblo comenzó a formarse con la cal de los huesos del indígena mártir, con el sudor del esclavo en los ingenios, con el brío, espíritu e inteligencia de los gobernantes españoles, con la fe, enseñanza y filantropía de los misioneros católicos, con el trabajo oscuro y callada lucha por la vida de nuestros primeros padres”.

El patriotismo también consiste en ser buen ciudadano y esto ‘exige la aplicación de virtudes supremas’, que él denomina ‘virtudes domésticas y sociales’ /  ‘las virtudes privadas’, esas virtudes son ‘la ‘nobleza en la cuna, cultura en la educación, moralidad en el hogar, tolerancia en la sociedad, consecuencia en la amistad’, ‘el amor al trabajo, el ahorro, el estudio’, ahora bien; pocos la poseen, por eso, por ejemplo, los incultos ‘y otros’: “solo excepcionalmente podrán ser buenos ciudadanos”.

 

Hostos, el ‘apóstol de la ciencia’, advirtió el peligro que significaban los Estados Unidos para la independencia de nuestros pueblos; no obstante, en Lugo esta conciencia política se manifiesta después. En un texto escrito a finales ‘del expirante siglo’ XIX se aprecia que Lugo carecía de conciencia antiimperialista. En este escrito valora a los Estados Unidos como un aliado de los pueblos latinoamericanos, entendía que la emancipación/independencia de Cuba ‘viene a completar la unidad del mundo americano y a ligar en porvenir feliz pueblos ligados por un origen desgraciado’. Ese ‘mundo americano’ / ‘pueblos ligados por un origen desgraciado’ necesita ‘que realicemos el programa inmenso que los Estados Unidos nos han trazado a nosotros’.

Lugo medita sobre ‘cuánto han influido hoy los Estados Unidos en el progreso y desarrollo de las viejas sociedades europeas’ e ilusamente espera ‘la conducta solidaria del continente americano’.

La conciencia política antiimperialista surge en Lugo años antes de la ocupación militar norteamericana. Entre 1910-6 aparecen posturas políticas abiertamente antimperialistas. En 1910 Lugo asiste como delegado dominicano a la IV Conferencia Internacional Americana, Argentina, ocasión que aprovechó para denunciar el imperialismo norteamericano.

En 1913, desde España, Lugo se opone a ‘la política intervencionista yanqui’, combate ‘la actitud intervencionista’ norteamericana, levanta su voz ‘en medio del silencio, para protestar –ya que ni las instituciones del Estado dominicano ni las minorías lo han hecho- contra la actitud que han asumido los EE.UU. (…) respecto de mi patria y respecto de toda  América’. En 1914: ‘a todos repugna la injerencia de los americanos en nuestros asuntos nacionales, que se afirma y acrecienta cada día por actos gubernativos inconstitucionales, que la nación es responsable, y todos, aun aquellas personas a quienes parece aprovechar momentáneamente esa injerencia’.

Para 1914-5 estaba convocada la V Conferencia Panamericana. Lugo motiva la participación oficial del Estado dominicano advirtiendo que: ‘En los últimos dos años ha decaído de manera alarmante nuestro espíritu público y han resucitado, bajo el influjo yankee, las antiguas veleidades que produjeron en 1853 el primer contrato de arrendamiento de la Bahía de Samaná a los EE.UU de América; en 1866 y en 1867, nueva tentativa de cesión de la misma Bahía a los mismos EE.UU de América; y en 1873, el decreto de arrendamiento siempre de la península y Bahía de Samaná a una compañía americana, decreto anulado por el benemérito patriota Gral. Ignacio Ma. González el día eternamente glorioso, 30 de marzo de 1874’.

En 1915 Lugo publica: ‘Washington no es la salvación sino el escollo’, texto en el que revisa la historia norteamericana. “La formación, sostenimiento y desarrollo de ese gran país solo se deben a una causa, la misma que ha determinado su prosperidad y grandeza. Esa única causa de crecimiento es la accesión”, es decir, que es una nación que ‘solo aumenta a expensas de lo que podríamos llamar inmigración territorial, sintetizada en la doctrina Monroe: América para los americanos’, al águila del Norte’ le crecieron las garras’ con que arrebatarle a ‘las débiles repúblicas hispanoamericanas’ que es ‘la más dulce porción del Nuevo Mundo’.

Que los norteamericanos ‘codician la isla de Santo Domingo no es un misterio para nadie y solo podría negarlo la más lastimosa ignorancia o la más supina mala fe’. Para defendernos de ellos, Lugo indica que se ‘precisa que el pueblo de Duarte y Sánchez obligue a su Gobierno a renunciar por completo a toda ayuda de parte del Gobierno americano, encerrándolo en los términos estrictos de la Convención. Los americanos deben ser estimados por nosotros como buenos amigos y tratados con toda la deferencia debida a un acreedor, pero ¡nada más! El único programa de gobierno indicado por la angustia y el peligro de la hora presente es el de la defensa y reivindicación de la soberanía nacional’. En su tesis doctoral, Lugo pensaba que se vivía una época muy ‘desfavorable a los pequeños Estados, cuya existencia es cada día más azarosa ante los absorbentes intereses de los grandes Estados imperialistas’.

Ahora bien; es en el contexto histórico de la lucha contra la ocupación militar norteamericana (1916-24) cuando el patriota brillará en todo su esplendor, en este momento el patriotismo, el nacionalismo y el antiimperialismo se fundirán en un solo cuerpo ideológico que se expresará en la defensa radical de la soberanía nacional. El instrumento teórico fundamental en la defensa nacionalista de la patria será esta tesis: “El ejercicio del derecho de soberanía directa es prerrogativa de los pueblos”, por eso piensa que: “el primer deber de todo hispanoamericano es el de conservación de la independencia: debe luchar por la libertad e independencia de su patria por todos los medios posibles: por las armas del derecho, y por las armas de la fuerza, si las del derecho no bastaren”.