Para definir el insomnio, primero debemos entender qué es… La definición más aproximada es un estado de hiperalerta que se prolonga durante veinticuatro horas; es decir, la falta de sueño persistente a la hora de dormir. Los ritmos biológicos son los que regulan el sueño y la vigilia y en ocasiones se alteran por algunas causas que intentaremos explicar de forma simplificada.
Normalmente, cuando padecemos insomnio, somos incapaces de dormir también durante el día y esta situación repercute en nuestras actividades, y evidentemente las perjudica, puesto que el descanso es fundamental para tener unas capacidades cognitivas adecuadas.
La atención, el procesamiento de la información, la consolidación de la nueva información, la recuperación de la información y nuestra concentración se ven afectadas. Esta situación afecta directamente a nuestra calidad de vida.
En la sociedad actual, esta sintomatología es de muy alta incidencia en la población en general y más aún en los grupos de edad avanzada. Es determinante hacer un buen diagnóstico, porque no es lo mismo la queja relacionada con un problema con el sueño que un cuadro de insomnio.
Las causas de una mala higiene del sueño son los hábitos que nos hacen tener un estado de alteración de hipervigilia, como son la ansiedad, los estímulos visuales continuados (como el uso de las omnipresentes pantallas), la ingesta de alimentos estimulantes como el té o el café, de alimentos con exceso de condimentos o también una situación de estrés.
La mayoría de las enfermedades mentales y endocrinológicas están acompañadas de situaciones que alteran el descanso nocturno y el equilibrio de los ritmos biológicos. Lo importante es identificar el síntoma y tener un abordaje adecuado por un profesional, puesto que las repercusiones en el aprendizaje, en las actividades de concentración y en las tareas de la vida diaria pueden llegar a ser graves. Por esta razón, por ejemplo, a los conductores profesionales de vehículos pesados se les controlan las horas de descanso, para evitar accidentes de tráfico.
Y, por último, conviene recordar la importancia del descanso, que es un requisito para gozar de una calidad de vida óptima y prevenir riesgos innecesarios. Un buen descanso es imprescindible para llevar a cabo nuestras actividades cotidianas de manera adecuada, porque los reflejos y nuestra atención serán los adecuados.