1.- Gente buena de aquí,  ciudadanas y ciudadanos generosos; esa inmensidad de electoras y electores dominicanos, ya condicionados para votar el próximo 19 de mayo, merecen encontrar a personas de sanos sentimientos que les orienten correctamente.

2.- Tantos ciudadanos de buen corazón; de buena pasta; dignos de admiración; que son un primor, no merecen recibir un  trato como borregos de la política.

3.- A nuestros compatriotas formidables; altamente provechosos; de bien y excelentes, de superior calidad humana, no debieran ser vistos como unos tarados, débiles de espíritu.

4.- Cómo es posible que coterráneos de paz, que son como un pedazo de pan, nuevamente sean tomados como desorejados y dócilmente llevados a sufragar así por así.

5.- Comunitarios nuestros, cargados de pobreza, están listos para ir a las urnas con la mayor obediencia,  con abierta maleabilidad y absoluta sumisión, a entregar su voluntad política a cambio de nada.

6.- Ahí, en el colegio electoral, vamos a ver, otra vez, a ese ciudadano que de por vida ha arrastrado, en unión de su familia, una amarga existencia.

7.- Debe motivar indignación y pena, lo complaciente, cómo  suavemente deposita su voto ese ciudadano muerto de hambre; con su cuerpo esquelético, hecho un espárrago; muy escuálido, demacrado, como chupado.

8.- Arrastrado, inducido por una persistente campaña mediática mentirosa, ahí estará  ese ciudadano dominicano mendigo; como todo un ejemplo de desamparado, desvalido, desgraciado y pobre diablo, ejerciendo su derecho al voto por quien lo ha burlado y nunca le representará.

9.- Esa mujer que se pone en la fila para votar por quien la mantiene jodida, al igual que a su prole, no sabe que va a sufragar por quien se aprovecha de su ignorancia.

10.- Como quien no quiere la cosa, el pueblo pobre seguirá  votando por los poderosos, influyentes, en sí, por los que se benefician de la desgracia de la mayoría.

11.-  Los que padecen pobreza e indigencia, y toda clase de necesidades materiales y espirituales, con el sufragio, favorecen a los que gozan de abundancia de placeres. Es el voto de la mendicidad a favor de la opulencia.

12.- Para que los marginados de la sociedad dominicana voten por sus adversarios, impera el silencio impuesto por la alianza impúdica entre los beneficiados directos y los intelectuales que también se benefician de la miseria que sufre la mayoría de su pueblo.

13.- El sistema social predominante en el país manda a que sus aprovechados impulsen a sus ideólogos a callar o justificar que el pueblo vote para prolongar el orden social causante de sus males y pesares.

14.- Para que los pobres vayan a las urnas a  sufragar, hay que permanecer como en una misa, calladito;  quedadamente, reservado y silente; con la boca tapada,  moverse despacio para que después de los de abajo entregar el voto, todo se mantenga como siempre, igual, y el pueblo jodido.

15.- El 19 de mayo próximo, en los colegios electorales dominicanos, estarán unificados pobres y ricos, para legitimar y santificar un régimen económico y social cruel, desalmado, que no tiene compasión por ser inhumano, implacable y cargado de atrocidades.