Los combates en Goma, la mayor ciudad del este de la República Democrática del Congo, "siguen en curso", afirmó este lunes 27 de enero un alto funcionario de la ONU en esa nación africana, después de que los rebeldes del M23 afirmaran tener el control de la urbe. La ONU y el Gobierno congoleño confirmaron, además, la presencia de tropas ruandesas en Goma. Aunque Ruanda niega que esté apoyando al M23, ese extremo ha sido denunciado por las Naciones Unidas.
Altos representantes de la ONU afirmaron este lunes 27 de enero que los combates en Goma, en el este de la República Democrática del Congo (RDC) continúan, luego de que el grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23) asegurara que logró el control de la ciudad.
Según las Naciones Unidas, más de 400.000 personas han huido de los combates desde principios de enero. Y los civiles también son víctimas de los enfrentamientos: los heridos acuden en masa a los hospitales ya saturados de la provincia de Kivu del Norte, especialmente en Goma y Bukavu.
El coordinador humanitario de la ONU en la RDC, Bruno Lemarquis, afirmó este lunes en una rueda de prensa que "los combates siguen" en Goma y "no se han acabado aún", con una situación humanitaria "extremadamente preocupante, sin límite a la violencia y el sufrimiento".
"Las zonas de combates activas se han propagado a todos los barrios de la ciudad, todos los vecindarios (…). Esta mañana, el fuego de artillería pesada se dirigió hacia el centro. Varios cohetes cayeron en un hospital de maternidad en el centro de Goma, matando e hiriendo a civiles, incluyendo recién nacidos y embarazadas", describió.
Las declaraciones de la ONU tienen lugar después de que una alianza rebelde liderada por la milicia étnica tutsi M23 asegurara que había tomado el control de la ciudad de más de 2 millones de habitantes. Goma es un importante centro de acogida de desplazados y grupos de ayuda ubicado en la frontera con Ruanda y ocupado por última vez por el M23 en 2012.
El sonido de la artillería pesada y los disparos rápidos se pudieron escuchar en un video del aeropuerto de Goma, publicado en las redes sociales y verificado por Reuters, que mostraba a hombres armados no identificados corriendo por el recinto del aeropuerto.
"Aún se oyen disparos procedentes del aeropuerto. Un cohete cayó cerca de la iglesia, detrás de nuestra casa", indicó un residente del barrio Majengo, en el noreste de Goma .
El M23 afirmó haber tomado el control de las oficinas de la emisora nacional en Goma, que emite para todas las emisoras de radio y televisión internacionales de la región. Dos empleados confirmaron la información.
El alto funcionario de la ONU en RDC confirmó el lunes por la noche que ahora había combates en todos los barrios de Goma .
"Las zonas activas de combate se han extendido a todos los barrios de la ciudad", declaró Lemarquis, enviado adjunto de la ONU y máximo responsable de la ayuda de la ONU en la RDC, a la prensa en Nueva York a través de un vídeo desde Kinshasa.
Greg Ramm, director de Save the Children en RDC, sostuvo en una conferencia de prensa online: "Por momentos, tenemos noticias de que los barrios están en calma. Unos minutos después, oímos noticias de nuevos bombardeos, de nuevos combates".
RDC acusa a Ruanda de enviar tropas a su territorio y el Gobierno instó a los residentes a quedarse en casa y abstenerse de saquear.
Ruanda afirma que los combates cerca de la frontera amenazaban su seguridad y requerían "una postura defensiva sostenida". El Ejército de Ruanda indicó más tarde que los bombardeos congoleños habían matado a cinco personas y herido a 26 en la ciudad de Rubavu, cerca de la frontera, y que el país respondería para proteger a sus civiles.
Soldados congoleños apostados en el Monte Goma, una colina dentro de la ciudad, intercambiaron fuego de artillería con tropas ruandesas al otro lado de la frontera, en la ciudad de Gisenyi, según dos fuentes de la ONU.
Un reportero de Reuters en Gisenyi vio columnas de personas huyendo, algunas llevando niños de la mano o cargando bolsas pesadas y un hombre llevando un colchón sobre su cabeza, mientras se escuchaban disparos de fondo.
Saqueos y fugas de la cárcel
En las redes sociales se han publicado vídeos no verificados que muestran a residentes locales saqueando mercancías fuera del depósito aduanero del aeropuerto. Para aumentar el caos, miles de reclusos se fugaron de la principal prisión de Goma, según un funcionario penitenciario.
Cientos de miles de personas desplazadas por los recientes combates o por conflictos anteriores han buscado refugio en Goma y en los campamentos de los alrededores. La llegada de los rebeldes del M23 a la ciudad podría provocar un nuevo desplazamiento y una nueva crisis humanitaria.
En la ciudad de Bukavu, a unos 200 kilómetros al sur de Goma, en el extremo opuesto del lago Kivu, miles de personas se manifestaron contra lo que describieron como una agresión ruandesa.
La República Democrática del Congo, de un tamaño aproximadamente similar al de Europa occidental, tiene una población de 100 millones de personas y sus abundantes suministros minerales han sido codiciados durante mucho tiempo por empresas chinas y occidentales, así como por grupos armados.
Sus fronteras orientales son un polvorín de feudos de rebeldes y milicianos surgidos de dos guerras regionales tras el genocidio de Ruanda de 1994, cuando extremistas hutus asesinaron a cerca de un millón de tutsis y hutus moderados. Muchos hutus, algunos de ellos perpetradores de genocidios y otros refugiados, huyeron al RDC después del genocidio, lo que es una de las causas fundamentales de la inestabilidad en ese país.
La ONU ha advertido que la ofensiva del M23 corre el riesgo de desembocar en una guerra regional más amplia .
Kenia afirma que el presidente del RDC, Félix Tshisekedi, y su homólogo ruandés, Paul Kagame, acordaron asistir a una reunión en línea el miércoles.
Mina de coltan tomada
La RDC acusa a Ruanda de utilizar el M23 para controlar franjas de territorio congoleño con el fin de saquear minerales, lo que Kigali niega.
El M23 había tomado Goma por última vez en 2012, pero se retiró días después tras un acuerdo negociado con países vecinos. Esto condujo al despliegue de una nueva fuerza de la ONU con vocación ofensiva, una reestructuración del Ejército congoleño y presiones diplomáticas sobre Ruanda, lo que condujo a la derrota del M23 al año siguiente y a un acuerdo que exigía su desmovilización.
Pero el grupo nunca se desarmó por completo y lanzó una nueva ofensiva en 2022 que le permitió capturar grandes partes de la provincia de Kivu del Norte, rica en minerales.
Expertos de la ONU afirman que el M23 había conquistado Rubaya, la mina de coltán más grande de la región de los Grandes Lagos, y exportado al menos 150 toneladas de coltán, que se utiliza en teléfonos inteligentes, a través de Ruanda.