La Administración de Donald Trump y el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunciaron un acuerdo que permite a Estados Unidos enviar tanto a migrantes detenidos como a ciudadanos condenados a la pequeña nación centroamericana, que ha suspendido algunos derechos básicos mientras lucha contra poderosas pandillas.

El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, y el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, anunciaron el lunes 3 de febrero un acuerdo migratorio "sin precedentes", que incluye la deportación a El Salvador de migrantes indocumentados de cualquier nacionalidad que hayan cometido crímenes en territorio estadounidense. Bukele también se ofreció a albergar a "peligrosos criminales" de nacionalidad estadounidense.

Bukele se ofreció a "aceptar la deportación de cualquier extranjero ilegal en Estados Unidos que sea un criminal de cualquier nacionalidad", como los de la pandilla MS-13 (de El Salvador, Honduras y Guatemala) o el Tren de Aragua de Venezuela, afirmó el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio,

"Ha ofrecido alojar en sus cárceles a peligrosos criminales estadounidenses detenidos en nuestro país, incluidos aquellos con ciudadanía estadounidense y residencia legal", agregó tras reunirse con Bukele.

El Gobierno de Estados Unidos, no obstante, no puede deportar a ciudadanos estadounidenses y el secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó el martes que "obviamente hay aspectos legales involucrados". 

"Tenemos una Constitución", reconoció. "Pero es una oferta muy generosa (…) obviamente, la Administración tendrá que tomar una decisión".

Bukele ha hecho de duras prisiones de El Salvador una marca de su agresiva lucha contra el crimen. Desde marzo de 2022, más de 84.000 personas han sido detenidas, muchas de ellas con frágiles garantías procesales.

Incluso antes de la campaña contra las pandillas, las cárceles de El Salvador eran notoriamente violentas y estaban superpobladas, pero la joya de la corona de la lucha de Bukele es el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), que inauguró en 2023.

En unos vídeos de producción sofisticada, los presos, en calzoncillos, son conducidos a los patios de la prisión y obligados a sentarse casi unos encima de otros. Los hacinan en celdas sin literas suficientes para todos.

En aquel momento, Bukele tuiteó: "El Salvador ha logrado pasar de ser el país más peligroso del mundo, al país más seguro de América. ¿Cómo lo hemos conseguido? Metiendo a los delincuentes en la cárcel. ¿Hay espacio? Ahora lo hay". 

Incluso antes de su anuncio con Rubio, Bukele había planeado recluir a más gente en la cárcel.

¿Qué es el Cecot?

Bukele ordenó construir la megaprisión al iniciar su campaña contra las bandas de El Salvador en marzo de 2022. Se inauguró un año después en la ciudad de Tecoluca, unos 45 kilómetros al este de la capital.

Con capacidad para 40.000 reclusos, el Cecot consta de ocho pabellones de gran tamaño. Sus celdas albergan entre 65 y 70 presos cada una. No reciben visitas. No hay programas que les preparen para volver a la sociedad después de sus condenas, ni talleres o programas educativos. Nunca se les permite salir al exterior.

Las excepciones son charlas motivacionales ocasionales de presos que se han ganado la confianza de los funcionarios de prisiones. Los presos se sientan en filas en el pasillo fuera de sus celdas para las charlas o son conducidos para regímenes de ejercicios bajo la supervisión de los guardias.

El Ministerio de Justicia afirma que los retenidos nunca volverán a sus comunidades.

Los comedores, salas de descanso, gimnasio y juegos de mesa de la prisión son para los guardias.

 

¿Cuántos presos tiene El Salvador?

En abril de 2021, un año antes del inicio del estado de excepción que se ha mantenido, el Gobierno informó de casi 36.000 presos.

El Gobierno no actualiza la cifra con regularidad, pero la organización de Derechos Humanos Cristosal informó de que en marzo de 2024 El Salvador -con una población de 6,36 millones de habitantes- mantenía recluidas a 110.000 personas, entre condenados a prisión y personas aún a la espera de juicio.

¿Qué dicen los defensores de Derechos Humanos?

Cristosal informó que al menos 261 personas habían muerto en las cárceles de El Salvador durante la represión a las bandas. El grupo y otros han citado casos de abusos, tortura y falta de atención médica.

Rubio se reunió el lunes 3 de febero con Bukele en el marco de un viaje destinado a persuadir a los países latinoamericanos a hacer más para detener la migración a la frontera sur de Estados Unidos.

El jefe de la diplomacia estadounidense sostuvo el encuentro con el mandatario salvadoreño en la residencia de Bukele en el lago de Coatepeque, a las afueras de la capital.

El Gobierno de Donald Trump considera a Bukele un aliado clave en sus esfuerzos por combatir la migración en la región.

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