El primer ministro británico, Keir Starmer, y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, firmaron este 16 de enero, un ambicioso acuerdo de asociación, que incluye un pacto de seguridad, educación y agricultura entre otros asuntos por 100 años. En su primera visita a Kiev, como líder del Gobierno de Reino Unido, Starmer subrayó que Londres seguirá respaldando a Ucrania incluso mucho tiempo después de que su "terrible guerra", ordenada por Rusia, termine.
Un histórico y prolongado acuerdo. El primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, y el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski firmaron este jueves 16 de enero un acuerdo "histórico" de 100 años que promete fortalecer los lazos de defensa entre los dos países.
El acuerdo de asociación fue sellado en el palacio de Mariinskyi, en Kiev, durante la primera visita del líder británico a la capital del país invadido por Rusia, mientras las defensas antiaéreas retumbaban sobre la sala de prensa.
El objetivo principal: garantizar la seguridad de Ucrania ante la agresión del vecino ruso: “Estamos con vosotros, no solo hoy o mañana, durante este año o el próximo, sino durante cien años, mucho tiempo después de que termine esta guerra terrible y Ucrania sea libre y vuelva, otra vez, a prosperar", remarcó Starmer ante Zelenski.
En la visita no anunciada, la intención de Starmer fue incrementar el apoyo militar que Reino Unido brinda al país atacado, donde incluirá barriles de artillería.
El premier también ha destacado que proporcionará un nuevo sistema de defensa antiaérea al Ejército de Kiev, diseñado por Reino Unido y financiado por Dinamarca, con el fin de "satisfacer las necesidades de Ucrania" y que seguirá entrenando a tropas de ese país en territorio británico.
Resaltando las cifras, Starmer indicó que Londres ya ha "prometido 3.000 millones de libras (3.500 millones de euros) en ayuda militar este año y vamos a ir más lejos para respaldar la primera línea, proporcionando un préstamo de otros 2.200 millones de libras (2.600 millones de euros) que se devolverá no por parte de Ucrania, sino por los intereses derivados de activos rusos congelados".
"Seamos claros, todos queremos que esta guerra termine, nadie lo quiere más que los ucranianos, pero ahora mismo, (el presidente ruso, Vladímir) Putin no muestra señales de querer la paz", agregó Starmer.
Sin revelar mayores detalles, el líder del Partido Laborista aseguró que Londres desempeñará un rol "líder" cuando se trate de garantizar la seguridad de ese país, a la vez que elogió a la Administración saliente del presidente de EE. UU., Joe Biden, por haber ayudado a la nación agredida.
Mientras, Kiev mira hacia Washington con el temor de ver las ayudas reducidas a cero debido al próximo retorno de Donald Trump a la Oficina Oval.
El tratado firmado este jueves también abarcará otros ámbitos como la energía, minerales y la producción de acero ecológico, indicó la oficina de Starmer. Además, aportará 40 millones de libras para la recuperación económica del país e incluye ayudas adicionales en torno al sector del grano y el comercio con el sector tecnológico ucraniano.
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Fuerzas de paz
Por su parte, Zelenski sostuvo que había hablado con Starmer sobre el deseo de Kiev de desplegar tropas occidentales de mantenimiento de paz en Ucrania, en caso de que se produzca un cese en las hotilidades.
También añadió que había hablado con los líderes de Francia, Polonia y los países bálticos sobre un posible despliegue de dichas fuerzas para disuadir a Rusia de cualquier futuro ataque.
Starmer fue claro al indicar que estudiaría “las formas prácticas de conseguir una paz justa y duradera que garantice su seguridad, su independencia y su derecho a elegir su propio futuro”, pero no quiso entrar en detalles sobre las medidas que apoyaba.
A la vez, el presidente ucraniano se mostró frustrado por el freno a su país para formar parte de la OTAN. Los 32 países miembros de la alianza remarcan que Ucrania se unirá algún día, pero hasta después de que termine la guerra, un escenario de fecha incierta.
Las bombas remarcan que la guerra continúa
Mientras el premier británico y su homólogo ucraniano hablaban en rueda de prensa, una explosión sacudió a los presentes en el palacio de Mariinskyi, cuando se activaron las defensas antiaéreas de la ciudad para repeler un ataque ruso.
"En el centro de la capital funcionan las Fuerzas de Defensa Aérea. ¡Diríjanse a los refugios!", indicó el alcalde de la ciudad, Vitali Klichkó, en Telegram.
La embestida "fue un recordatorio de los ataques diarios –que sufren a manos de Rusia– y de la determinación de los ucranianos ante ellos", resaltó Starmer, para una capital que escucha con frecuencia las sirenas antiaéreas.
Kiev no se detiene, iniciando una segunda ofensiva en la región rusa de Kursk, donde lucha por conservar una parte del territorio que capturó el año pasado.
También ha intensificado los ataques con drones y misiles contra emplazamientos de armas y depósitos de combustible en el interior de Rusia.
Moscú, por su parte, avanza en territorio ucraniano a costa de un considerable número de bajas y está lanzando intensos ataques contra el sistema energético ucraniano, tratando de privar a los ucranianos de luz y calor en pleno invierno.
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Con Reuters y AP