La Asamblea General de la ONU aprobó este jueves 23 de mayo declarar el 11 de julio como el Día Internacional de conmemoración del genocidio en Srebrenica, cuestión que ha levantado una gran polémica en Serbia y los Balcanes y que, finalmente, fue resuelta con un gran número de abstenciones.
La resolución en la Asamblea General redactada por Alemania y Ruanda -países sinónimo de genocidio en el siglo XX- recibió 84 votos a favor, 19 en contra y 68 abstenciones, y convierte el 11 de julio en el "Día Internacional en Recuerdo del Genocidio de Srebrenica".
"Esta resolución pretende fomentar la reconciliación, en el presente y para el futuro", declaró la embajadora de Alemania ante la ONU, Antje Leendertse.
Antes de la votación, el Presidente serbio Aleksandar Vucic advirtió a la Asamblea General de que la medida "sólo abrirá viejas heridas y eso creará un completo caos político".
Tras la votación, Vucic se cubrió con la bandera de su país y publicó una imagen suya con el subtítulo "Estoy orgulloso de mi Serbia".
Las campanas de las iglesias repicaron el jueves en toda Serbia en señal de protesta. La Iglesia Ortodoxa Serbia dijo que esperaba que el gesto uniera a los serbios en "oraciones, serenidad, solidaridad mutua y firmeza para hacer el bien, a pesar de las acusaciones falsas e injustas a las que se enfrenta en la ONU".
Excepto Serbia, todas las antiguas repúblicas yugoslavas votaron a favor de la resolución, mientras que varias naciones de la UE, entre ellas Grecia, Chipre y Eslovaquia, se abstuvieron.
Por su parte, el líder serbobosnio Milorad Dodik negó que se hubiera producido un genocidio en la ciudad bosnia y afirmó que su gobierno no reconocería la resolución de la ONU.
"No hubo genocidio en Srebrenica", declaró Dodik en una conferencia de prensa en Srebrenica.
Las fuerzas serbobosnias capturaron Srebrenica -enclave protegido por la ONU en aquella época- el 11 de julio de 1995, pocos meses antes del final de la guerra civil de Bosnia, en la que murieron unas 100.000 personas.
En los días siguientes, las fuerzas serbobosnias mataron a unos 8.000 hombres y adolescentes musulmanes, un crimen calificado de genocidio por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) y la Corte Internacional de Justicia.
El incidente se considera la peor atrocidad cometida en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
Además de establecer el día conmemorativo, la resolución condena "cualquier negación" del genocidio e insta a los países miembros de la ONU a "preservar los hechos establecidos".
En una carta a otros miembros de la ONU, Alemania y Ruanda describieron la votación como una "oportunidad crucial para unirnos en el homenaje a las víctimas y reconocer el papel fundamental desempeñado por los tribunales internacionales".
Amenaza para la paz y la seguridad
Sin embargo, Serbia y los dirigentes serbobosnios han respondido con furia.
En un intento de rebajar las tensiones, los autores de la resolución añadieron -a petición de Montenegro- que la culpabilidad del genocidio es "individualizada y no puede atribuirse a ningún grupo o comunidad étnica, religiosa o de otro tipo en su conjunto".
Esto no ha sido suficiente para Belgrado.
En una carta enviada el domingo a todas las delegaciones de la ONU, el encargado de negocios serbio, Sasa Mart, advirtió de que plantear "temas históricamente sensibles sólo sirve para ahondar la división y puede traer más inestabilidad a los Balcanes".
El embajador ruso ante la ONU, Vasily Nebenzia, dijo que "si el objetivo de los patrocinadores era dividir a la Asamblea General… entonces lo han conseguido brillantemente".
Moscú vetó previamente una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU en 2015 que condenaba el "crimen de genocidio de Srebrenica."
Milorad Dodik, líder político en la entidad serbobosnia -donde miles de personas se manifestaron este abril contra la resolución-, dijo que el genocidio de Srebrenica había sido una "farsa."
La Unión Europea ha respondido enérgicamente, con el portavoz de Asuntos Exteriores Peter Stano diciendo que "no puede haber negación" y "cualquiera que intente ponerlo en duda no tiene sitio en Europa".
Para los familiares de las víctimas de la masacre, el debate de la ONU es un momento importante en su búsqueda de la paz.
Aquellos que llevaron a su pueblo a esta posición (de negación del genocidio) deben aceptar la verdad, para que todos podamos encontrar la paz y seguir adelante".
AFP; adaptado de su original en inglés