La ONG denuncia en un nuevo reporte a Israel por incrementar y desarrollar sus métodos y tecnologías de control sobre la población palestina, creando un "apartheid automatizado". En otras noticias de Medio Oriente, abordamos Siria y su restablecimiento de relaciones con Irán; la retórica electoralista de Erdogan contra el colectivo LGBTIQ+; Messi y el deseo de Arabia Saudita por convertirse en destino turístico; y la destitución de la jueza que investigaba al jefe del Banco Central libanés.

Ahlan wa sahlan (أهلا وسهلا), sea bienvenida/o a ’Fragmentos de Oriente'. Un resumen semanal, elaborado desde Jerusalén, a través del cual le acercamos a las noticias más destacadas de Medio Oriente y sus países aledaños.

En la síntesis del 1 al 7 de mayo, ponemos el foco en Israel y los Territorios Palestinos ocupados; Irán y Siria; Turquía; Arabia Saudita; y Líbano.

1) Los sofisticados métodos con los que Israel registra y rastrea a los palestinos

’Red Wolf', una nueva herramienta de reconocimiento facial, es el último y más sofisticado método con el que Israel rastrea a los palestinos. Así lo denunció el 2 de mayo Amnistía Internacional (AI), mediante la publicación de un nuevo informe titulado 'Apartheid Automatizado'.

La organización documenta que 'Red Wolf' es un sistema instalado en los controles militares de Hebrón (Cisjordania ocupada), que escanea los rostros de las personas y las incluye, sin su consentimiento, a bases de datos que Israel usa como vigilancia. Agnès Callamard, secretaria general de AI, advirtió que esta tecnología "está reforzando las draconianas restricciones a la libertad de circulación" de los palestinos, "utilizando datos biométricos adquiridos ilegítimamente para vigilar y controlar los movimientos de la población palestina en la ciudad".

Sin embargo, este sistema es solo uno, en una red más amplia de reconocimiento facial, tanto en Hebrón como en Jerusalén Este ocupado y en zonas que rodean a los asentamientos israelíes. Esta se apoya en un denso circuito de cámaras de vigilancia –hay una o dos cada cinco metros en Jerusalén Este– y, según Amnistía, existen indicios de que esta red se vincula con otras dos herramientas gestionadas por el Ejército israelí: 'Wolf Pack' y 'Blue Wolf'.

La primera es una gran base de datos con información de las personas en los Territorios Palestinos ocupados, con su lugar de residencia, sus vínculos familiares y si son sospechosos a ojos de Israel. La segunda, es una aplicación que los soldados israelíes tienen instalada en dispositivos móviles y les muestra al instante los datos almacenados en el 'Wolf Pack'.

Sobre este último, Amnistía Internacional también revela, mediante testimonios de personal militar, que los mandos israelíes premian a los batallones que registren un mayor número de personas.

Callamard detalló que los residentes palestinos les explicaron cómo "las omnipresentes cámaras de vigilancia han invadido su privacidad, han reprimido el activismo, han erosionado la vida social y les han dejado una sensación de exposición constante".

"Además de la continua amenaza de fuerza física excesiva y detención arbitraria, los palestinos y palestinas deben ahora hacer frente al riesgo de que les rastree un algoritmo, o de que les impidan entrar en su propio barrio a causa de la información almacenada en bases de datos discriminatorias de vigilancia", denunció la secretaria de AI, Agnès Callamard.

2) Irán y Siria refuerzan sus relaciones con la histórica visita de Raisi a Damasco

Por primera vez desde el inicio de la guerra civil en 2011, un presidente iraní visitó Siria, algo inédito en 13 años. Ebrahim Raisi describió su viaje de dos días como un "punto de inflexión" en las relaciones bilaterales entre Siria e Irán, aliado clave del régimen de Bashar al-Assad.

En la reunión que mantuvieron el 4 de mayo, Raisi y Assad debatieron sobre "formas de desarrollar y fortalecer" los vínculos entre sus países y "enfatizaron la cooperación existente en el campo de la reconstrucción" de Siria, según un comunicado conjunto. En esta visita, el mandatario iraní dijo que se firmaron 15 acuerdos que permitirán a las dos naciones "abrir un nuevo capítulo en sus relaciones comerciales".

Teherán ha sido uno de los 'salvavidas' de Al-Assad en el extenso conflicto interno en Siria, proveyéndole asistencia militar y económica indispensables para que el Ejército sirio pudiera recuperar la mayor parte del territorio perdido al comienzo de la guerra. En contraprestación, Irán se ha asegurado contratos lucrativos en las industrias mineras y de telecomunicaciones sirias y ha arraigado su presencia militar en la nación árabe.

Esta histórica visita se da también en medio del restablecimiento de relaciones entre Irán y Arabia Saudita, así como el acercamiento de las naciones árabes con la familia Al-Assad, condenada al ostracismo. Movimientos observados con preocupación por países como Estados Unidos, que manifestó a sus aliados en la región su rechazo a cualquier normalización de vínculos con Damasco.

3) La comunidad LGBTIQ+, bajo ataque de Erdogan en la previa de los comicios de Turquía

En un intento de recuperar terreno tras ausentarse tres días por motivos de salud, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan intensifica sus actos en la recta final de la campaña para las elecciones del 14 de mayo.

Golpeado por la crisis económica y las críticas a la respuesta de su Gobierno tras el terremoto del 5 de febrero, el mandatario ha contragolpeado en sus últimas apariciones, cuestionando el apoyo de la oposición a causas liberales como los derechos de las mujeres o del colectivo LGBTIQ+.

En un acto en la ciudad de Giresun, en la región del Mar Negro, Erdogan apeló a una de sus tácticas habituales: la retórica polarizadora para mostrarse como protector de los valores conservadores frente a una oposición que, según su discurso, los amenaza. "Estamos en contra de los LGBT. La familia es sagrada para nosotros. Una familia fuerte significa una nación fuerte. No importa lo que hagan, Dios es suficiente para nosotros”, señaló.

Aunque no se trata de una estrategia novedosa, esta campaña de Erdogan parece enfocarse más que nunca en una narrativa homofóbica y religiosa como herramienta de movilización de sus bases más conservadoras. Si bien Turquía es oficialmente un estado laico que nunca ha criminalizado la homosexualidad, su población es de mayoría musulmana y la discriminación y violencia contra las personas LGBTIQ+ son moneda corriente.

Gönül Tol, directora del programa de Turquía del Middle East Institute, afirmó a la agencia 'AFP' que Erdogan, "una vez más, está tratando de unificar a las masas detrás de él, fomentando guerras culturales perpetuas (…) Hace campaña en las mezquitas, afirma falsamente que la oposición cerrará la Dirección de Asuntos Religiosos (Diyanet) y condena al ostracismo a la comunidad, describiéndola como contaminada por 'virus' y 'pervertidos'".

Su contrincante, el opositor Kemal Kilicdaroglu –líder de una coalición de seis partidos, algunos conservadores– ha optado por evitar una guerra dialéctica con Erdogan y se ha enfocado en transmitir unidad frente a las divisiones sociales. El candidato (según las encuestas, está en cabeza con el actual mandatario) se comprometió a "respetar las creencias, modos de vida e identidades" de los 85 millones de habitantes del país.

4) 'Messi' y el ingreso de visitantes LGBTIQ+: Arabia Saudita quiere ser un destino turístico

En su plan de modernización y diversificación de la economía conocido como 'Vision 2030′, el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohamed bin Salman, cuenta con el turismo como uno de sus pilares. A su favor tiene dos lugares sagrados para el Islam, La Meca y Medina, además de seis sitios declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Su meta es llegar a 30 millones de visitantes extranjeros para 2030 y generar hasta un millón de puestos de trabajo en esa industria. Estas intenciones se vieron reflejadas esta semana en dos noticias.

Primero, en el tour de Lionel Messi y su familia en el reino, que le valió una suspensión del Paris Saint-Germain, club con dueños de Qatar; segundo, una actualización del sitio web oficial de la Autoridad de Turismo saudita, que aclara que visitantes LGBTIQ+ pueden entrar al país, pese a que la homosexualidad es ilegal en el reino, regido por la ley islámica.

En diálogo con France 24, el analista político y especialista en el Golfo Pérsico, Karim Sader, consideró que "Arabia Saudita no escatima esfuerzos para construir una industria turística atractiva" como parte de "la transformación de la sociedad saudita y el deseo de reconocimiento internacional que persigue MBS". Para ello, apunta a "desarrollar una serie de instrumentos de 'poder blando', incluido el turismo", emulando a Qatar o Emiratos Árabes Unidos.

A diferencia de sus vecinos del Golfo, dijo Sader, Arabia Saudita cuenta con "una rica herencia histórica que durante mucho tiempo ha sido eclipsada por la influencia del wahabismo", una corriente más dura del islam sunita que se practica en el reino. No obstante, advirtió que "todavía tiene mucho por hacer para construir la imagen de un destino turístico, logística y socialmente hablando". El oscuro historial de derechos humanos y la percepción de falta de seguridad regional (que Riad pretende disipar con un rol más activo en la escena diplomática) son algunos de los aspectos que atentan contra los objetivos sauditas.

También, agregó Sader, MBS se enfrenta a su propia fortaleza y debilidad, que es moverse rápido y fuerte. Según el analista, estas intenciones pueden chocar con la falta de preparación del público saudita para recibir a visitantes y administrar sitios turísticos, y puede desatar "protestas y problemas de seguridad" con comunidades locales que, en algunos casos, deberían ser desplazadas de sus hogares de generaciones para permitir estos proyectos turísticos.

5) Destituyen a una jueza anticorrupción que investigaba al jefe del Banco Central libanés

"Me están castigando por hacer mi trabajo". Esta fue la denuncia de la jueza Ghada Aoun al conocer que el Consejo Superior de Disciplina del Poder Judicial libanés la removió de su cargo bajo acusaciones de parcialidad. La magistrada de alto perfil ha liderado varias causas de presunta corrupción en políticos y empresarios, incluyendo una acusación de enriquecimiento ilícito contra el gobernador del Banco Central de Líbano, Riad Salameh.

Tras la audiencia, Aoun afirmó que los señalamientos de parcialidad se basan en comentarios que hizo sobre "funcionarios corruptos", en la prensa y en redes sociales. Ella apeló su suspensión y aclaró que puede seguir ejerciendo legalmente hasta que se resuelva el recurso presentado.

Sus simpatizantes defienden su rebeldía y su firmeza para liderar una lucha contra figuras de poder consideradas intocables. Sus detractores, en cambio, la acusan de haber sido un instrumento de la campaña anticorrupción del expresidente Michel Aoun –ella lo niega– y la señalan por errores pasados, como haber publicado una lista falsa de personalidades que habrían trasladado sus fortunas al extranjero pese a las restricciones bancarias, algo por lo que la jueza se disculpó.

Esta destitución se da en medio de un debate más amplio sobre la libertad de expresión de abogados y jueces en Líbano. En marzo, el Colegio de Abogados de Beirut –que rige sobre la mayoría del país– ordenó que cualquier intervención de un letrado en los medios o en las redes sociales sobre un asunto legal debe ser autorizada por el presidente de la entidad. Mientras que el 26 de abril, el Ministerio de Justicia publicó dos circulares que exigen a los jueces declarar cualquier aparición mediática o viaje al extranjero para participar en conferencias. Medidas que los críticos consideran una forma de silenciar y aislar a los profesionales del derecho.


Y en el cierre, la imagen de la semana es para el recuerdo de la periodista palestino-estadounidense Shireen Abu Akleh, a poco de que se cumpla el primer aniversario de su asesinato, ocurrido el 11 de mayo de 2022 por parte de las fuerzas israelíes cuando cubría una redada israelí en Jenin. Familiares y colegas participaron este 7 de mayo de una misa en homenaje a la excorresponsal de 'Al Jazeera', celebrada en una iglesia católica de Jerusalén Este.