A propósito del caso de corrupción operación Calamar, que ha llevado a prisión a tres exministros y a decenas de funcionarios y relacionados, la labor de la Procuraduría General de la República merece un renovado apoyo de la sociedad.

Se trata de un caso sin precedente, no solo por el monto de dinero envuelto, alrededor de 20 mil millones de pesos, sino porque pone en evidencia todo un entramado de tráfico de influencia y abuso de poder.

Este martes la procuradora adjunta y directora de Persecución, Yeni Berenice Reynoso, lo explicó de la siguiente manera:

“Este es un proceso en el que el Ministerio Público ha estado por varios meses haciendo una profunda investigación acorde a los más altos estándares de investigaciones para red de criminalidad organizada, porque este caso se trata de un entramado de criminalidad organizada muy poco visto en la región.

“El Ministerio Público, sin descansar, trabajando muchas veces jornadas de hasta 18 horas, de lunes a lunes, ha hecho de manera preliminar una imputación de cargos a los fines de solicitar medida de coerción, más que sustentado, más que acreditado, con pruebas que pudieran ser calificadas de sobreabundante para esta etapa del proceso en la que nos encontramos”.

Perseguir la corrupción no es una tarea simple ni fácil. La corrupción, cuando cuenta con el máximo poder a su favor, busca una y mil maneras de esconder los hechos, paga complicidades, elude cualquier posibilidad de transparencia.

Merece todo nuestro apoyo y reconomiento el equipo de la Procuraduría General, representado por la procuradora Miriam Germán Brito; la procuradora adjunta y directora de Persecución, Yeni Berenice Reynoso; el procurador adjunto Wilson Camacho, de la Procuraduría Especial de Persecución de la Corrupción Administrativa (Pepca), y todos los investigadores y técnicos en sus diferentes especialidades.

Son servidores públicos valientes y valiosos, que sirven a los mejores intereses de la sociedad.