El precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) abrió este miércoles con una subida del 1,43 % y se situaba en 73,27 dólares el barril, impulsado por la tensión en Oriente Medio y por el cierre de uno de los yacimientos más importantes de Libia, tomado por un grupo de manifestantes.

A las 9:01 hora local (14:01 GMT), los contratos de futuros del WTI para entrega en febrero sumaban 1,03 dólares con respecto al cierre de la sesión anterior.

Los precios del crudo continuaban así con las subidas de ayer, después de que el lunes se desplomaran más de un 4 % tras la decisión de Arabia Saudí de recortar los precios para sus clientes asiáticos.

Sin embargo, las dudas sobre la demanda internacional siguen poniendo un tope al oro negro, alimentadas por un aumento de la producción de los países de la OPEP.

"El petróleo se mantiene mucho más cerca del límite inferior de su rango de negociación de 52 semanas, con gran cantidad de riesgos que podrían llevar al mercado a nuevos mínimos en torno a los 60 dólares", dijo hoy en su informe diario Sevens Report el analista Tom Essaye.

Y es que ayer la Administración de Información Energética estadounidense avisó de que la producción de crudo EE.UU. alcanzará un nuevo máximo histórico en 2024.

Con todo, este miércoles, la tensión en Oriente Medio ganaba la batalla a las presiones bajistas.

El Gobierno israelí ha indicado que su ofensiva contra Hamás en la Franja de Gaza se extenderá a lo largo de 2024, lo que preocupa a los inversores por la posibilidad de que el conflicto se extienda por la región y afecte al comercio de crudo.

El jueves se publicarán los datos de la inflación de diciembre, lo que podría dar pistas a los inversores sobre el rumbo que tomará la política monetaria de la Reserva Federal (Fed).

A pesar de las dudas sobre la demanda, el Texas logró cerrar la primera semana del año con un alza acumulada de más del 3 %, impulsado principalmente por la tensión en Oriente Medio.