El sector eléctrico dominicano enfrenta un escenario complejo que requiere un abordaje integral para orientar a la ciudadanía sobre la crisis energética mundial y sus costos asociados. Desde la invasión de Rusia a Ucrania, los precios del petróleo y sus derivados han aumentado exponencialmente incrementando el costo de producción del kilovatio-hora. Otra fuente energética para la generación de electricidad como el carbón también ha visto aumentar su precio con una trayectoria similar o superior a los derivados del petróleo. La energía eléctrica es un elemento esencial para la vida en sociedad. No existe proceso industrial, agrícola, doméstico o de cualquier otra índole que no requiera directa o indirectamente del uso de la electricidad. Desde su ascenso al poder, el gobierno del presidente Abinader parece haber tomado la decisión política de aumentar la disponibilidad de energía eléctrica a pesar de los problemas estructurales e históricos del sector. De acuerdo con las estadísticas de las Empresas de Distribución Eléctrica (EDES), el promedio de disponibilidad del servicio eléctrico para agosto de 2022 fue el siguiente: EDENORTE, 98.80%; EDESUR, 98.57%; y EDEESTE, 97.56%.

Este resultado implica un récord respecto de la disponibilidad del servicio eléctrico en el país. Nunca los clientes de las EDES habían tenido estos niveles de disponibilidad de electricidad. Cuando se compara el promedio de disponibilidad de energía con el mismo mes del año 2016 por distribuidora se evidencia un fuerte aumento de la oferta del servicio.

Fuente: Elaboración propia en base a estadísticas de las EDES

Como se puede observar en la gráfica anterior, la disponibilidad de energía durante el periodo analizado aumento 12.26%, en EDENORTE; 10.16%, en EDESUR; y 13.72%, en EDEESTE. Diversos factores han influido en el incremento de la disponibilidad promedio de la energía eléctrica que van desde el aumento de la oferta-vía instalación de nuevas unidades de generación-así como mejoras en las redes de distribución hasta la medición, pero la decisión mas relevante para este resultado es de carácter político. La decisión política es la más relevante porque las tarifas que pagan los consumidores residenciales no reflejan el costo que requiere la industria eléctrica para generar, transmitir y distribuir la electricidad.

Históricamente, en el mercado eléctrico dominicano han prevalecido serias distorsiones en la estructura tarifaria expresada, entre otras, en enormes subsidios. Estos subsidios absorben una gran cantidad de recursos públicos y representan un alto costo de oportunidad para el Estado. Con el incremento en el precio de los combustibles para la generación también aumentan los subsidios destinados al sector.

Para finales de año se espera que el subsidio al sector alcance a poco mas de US$1,600 millones debido a la crisis internacional en los precios de la energía. Un mayor subsidio esperado para el sector se inscribe en una política de subsidios más amplia adoptada por el gobierno que incluye a los combustibles, las materias primas para la industria alimenticia y los fertilizantes. El objetivo de esta política de subsidios es garantizar la paz social y la convivencia pacifica en medio del vendaval inflacionario que padece la economía mundial.

Pero, no hay almuerzo gratis en economía. El aumento en los subsidios implicará un mayor déficit fiscal esperado.

La tarifa eléctrica tiene un efecto de doble vuelta en la inflación debido a que es un costo que las empresas transfieren a los consumidores vía precio de los bienes y servicios que venden en el mercado. Es decir, aumentos en la tarifa implican aumentos escalonados de precios y mayor inflación.

De acuerdo con las estadísticas del Banco Central, la inflación ha mantenido una trayectoria descendente en los últimos meses. Esta tendencia a la baja refleja la efectividad que han tenido las medidas de política monetaria adoptadas por el Banco Central y los subsidios implementados por el gobierno a los combustibles y a la tarifa eléctrica.

A septiembre pasado, el promedio de disponibilidad del servicio eléctrico de las EDES se mantenía en niveles similares al mes anterior, con excepción de EDEESTE que se había reducido a 93.85%. Para dicho mes, el promedio mensual de las interrupciones del servicio (horas de apagones al mes) de las EDES era la siguiente: EDENORTE, 13.66 horas por mes; EDESUR, 9.33 horas por mes; y EDEESTE, 34.48 horas por mes. La duración promedio de cada interrupción (horas sin luz por apagón) por distribuidora fue: EDENORTE, 0.39 horas; EDESUR, 0.70 horas; y EDEESTE, 1.26 horas. El promedio de horas de indisponibilidad del servicio se ha reducido de forma importante en los últimos años. Al comparar septiembre de 2016 con el mismo periodo de 2022 se observa una fuerte caída de la indisponibilidad del servicio eléctrico por distribuidora. Para EDENORTE esta variable se redujo de 14.06% a 1.90%; para EDESUR, de 10.68% a 1.28%; y para EDEESTE, de 15.70% a 6.15%.

Estas estadísticas sustentan una realidad inocultable, aunque contradictoria: ahora hay más energía eléctrica disponible para los ciudadanos, pero producirla cuesta mucho más que las tarifas que estos pagan en sus facturas residenciales. Al comparar el precio promedio del kilovatio-hora (KWh) de las EDES con los países de Europa, así como los de la región de Centroamérica y el Caribe se observa la importante diferencia con las tarifas que cobran las empresas distribuidoras de estos países. Incluso, el precio del KWh de una empresa establecida en territorio dominicano como el Consorcio Punta Cana-Macao (CEPM) equivale a 1.72 veces de las EDES.

Fuente: Elaboración propia en base a estadísticas disponibles

 

La tarifa de la empresa CEPM, al igual que la de los países seleccionados, evidencia los actuales costos asociados a la industria eléctrica agravados por el aumento en los precios de los combustibles utilizados para la generación.

Los clientes de esta empresa deben ajustar su consumo a la nueva realidad tarifaria y no se les ocurre protestar desmontando los medidores eléctricos en sus hogares. En dicho territorio opera una cultura de consumo eléctrico distinta a la de los clientes de las EDES. Estos pagan electricidad, telecomunicaciones y demás servicios utilizados en actividades productivas y recreativas.

Mas allá de los problemas estructurales e históricos de la industria eléctrica dominicana, existe una crisis energética mundial que obliga a pensar fuera de la caja. Desmontar subsidios a la tarifa en estos momentos no es aconsejable desde el punto de vista socioeconómico. Transferir a los precios internos el aumento de los derivados del petróleo y la tarifa eléctrica es atentar contra la paz social.

A través de los medios de comunicación y las redes sociales se ha podido evidenciar en el último año reiteradas protestas de ciudadanos de la eurozona, así como algunos de la región latinoamericana, por la caída del poder adquisitivo de las familias explicada por el incremento de la energía eléctrica y los combustibles, que generan a su vez aumentos en la inflación.

La inflación es el principal problema que enfrentan las economías, especialmente aquellas que son importadoras netas de petróleo y materias primas utilizadas para la industria alimentaria. En República Dominicana, la coordinación macroeconómica llevada a cabo por el Banco Central y el Ministerio de Hacienda ha mantenido en un dígito la inflación.

Esta coordinación macroeconómica, caracterizada por incrementos de la tasa de política monetaria y mayores subsidios, ha permitido que la economía dominicana crezca en 2022 por encima de su producto potencial. Adicionalmente, los flujos de inversión extranjera directa, remesas, turismo y zonas francas han permitido acumular reservas internaciones generando una apreciación del signo monetario nacional.

Sin embargo, es hora de orientar a la ciudadanía respecto de la crisis energética mundial y sus efectos sobre las finanzas públicas. El aumento en los subsidios tiende a limitar la inversión pública debido a una mayor ejecución del gasto corriente. En el presupuesto reformulado 2022 se aprobaron recursos adicionales por RD$114,000 millones. De este monto, 67.4% se destinaron para cubrir el aumento en los subsidios.

Pero, no hay almuerzo gratis en economía. El aumento en los subsidios implicará un mayor déficit fiscal esperado. Ese es el costo que debemos pagar como sociedad para mantener la paz social y la convivencia pacifica en medio de una crisis energética mundial que amenaza la estabilidad política en el hemisferio occidental.

La paz social y la convivencia pacífica son los activos más importantes que tiene la economía dominicana. Una mayor disponibilidad de energía eléctrica, así como mayores subsidios a los combustibles apuestan a cuidar estos activos indispensables para el crecimiento económico sostenido y el bienestar de la sociedad.