Fuera del modelo de los bancos múltiples, hoy en día existen diferentes entidades donde las personas pueden solicitar un préstamo o incluso ahorrar. Es el caso de las cooperativas, que se han popularizado por su rápida aprobación de crédito sin necesidad de tantos requisitos.

Una cooperativa es una entidad en la que una serie de personas se agrupan para llevar a cabo un proyecto empresarial. Es una empresa de propiedad compartida, ya que el capital pertenece a los trabajadores o  afiliados. Pero la responsabilidad de los socios es limitada.

De acuerdo con Jorge Eligio Méndez, expresidente del Consejo Nacional de Cooperativas (Conacoop), son muchas las ventajas que tiene este tipo de asociaciones, empezando porque el objetivo de las mismas es ayudar al desarrollo económico de sus socios o afiliados.

“Las cooperativas nacieron para el apoyo mutuo de los ahorrantes, los que aportan, para resolver las necesidades comunes”, señala.

Otra de las ventajas, explica el cooperativista, es que la tasa de interés es mucho más baja que la que ofrece los bancos, tanto para los ahorros corrientes como para los préstamos.

“En ahorros corrientes las cooperativas pueden llegar a pagar hasta un 4 % sobre el promedio anual, más que un banco, que muchas vece no llega ni al 1 %”, asegura.

En cuanto a la tasa activa para un préstamo, defiende que la misma siempre se encuentra por debajo del mercado y varía dependiendo si la cooperativa es abierta o cerrada, es decir, si es una agrupación donde cualquier persona se puede afiliar o si es una organización exclusiva de una institución o empresa en específico.

A esto, el economista economista especializado en el sector financiero dominicano, Jesús Geraldo Martínez responde que las cooperativas pudieran tener mejores tasas de interés para préstamos a sus afiliados, esto porque los bancos deben cubrir una serie de costos que están asociados a documentos de cargas regulatorias que las cooperativas no cumplen.

Entonces, ¿Dónde hay menor riesgo para ahorrar o tomar prestado?

Jesús Geraldo comenta que en caso de una insolvencia de la entidad, ya sea banco o cooperativa, solo los depositantes de las entidades reguladas por la Junta Monetaria y supervisada por la Superintendencia de Bancos, tienen seguro de sus depósitos hasta un monto alrededor de RD$ 2 millones por persona física o jurídica.

“Esta es una de la razones por la cual se hace necesario supervisar las cooperativas grandes y abiertas que realizan intermediación financiera. Esto ha sido una preocupación constante del sector bancario focalizado en las micro finanzas, vistas como competencia”, dice.

Tal premisa, dista de la opinión de Jorge Eligio, quien explica que todas las cooperativas pagan un seguro desde su creación, con el cual el dinero de todos los ahorrantes queda protegido. Además de que cada una de esta organización es supervisada y regulada por el Idecoop.

“Además estamos regulados con la ley 127-64 sobre asociaciones y cooperativas. Tenemos nuestros propios equipos fiscalizadores y año tras año se debe rendir cuentas”, objeta.

Otro de los factores a tomar en cuenta es que por lo general los bancos exigen garantes aquellos sujetos de créditos que han tenido algún problema para el pago de sus deudas en el pasado.

Esto como una forma de protegerse de que si la persona falla en honrar el crédito otra persona se haga responsable del pago de la deuda. Pero eso se aplica a un número muy reducido de clientes, asegura Jesús Geraldo.

Mientras que en las cooperativas solo pueden beneficiarse de sus servicios quienes estén afiliados a las mismas. La garantía se sustenta en el dinero que la persona aporta o ahorra en la misma.

Según informaciones del Instituto de Desarrollo y Crédito Cooperativo (IDECOOP), el país cuenta con 1,065 cooperativas incorporadas y 635 cooperativas en formación (grupos), con activos que superan los RD$ 240 mil millones, en las cuales, participan alrededor de 2 millones de dominicanos, es decir, más del 26 % de la población en edad activa.

Muchas tienen presencia en la mayoría de los municipios y provincias y ofrecen financiamientos prácticamente a todos los sectores económicos y representan una competencia para los bancos, pues ofrecen productos y servicios para atender las necesidades financieras de un segmento importante de la población y a la vez contribuye a dinamizar las actividades productivas.