El portero chileno Claudio Bravo no se arredra en ambientes calientes y se viene arriba en campos como San Mamés, en el que volvió a la titularidad en la portería del Betis cuando pocos lo esperaban y dio un recital de paradas, galones, aplomo, veteranía y una confianza que el nacido en Buin trae de serie porque, como afirmó tras la victoria bética ante el Athletic Club (0-1), esa cualidad "no la venden en la farmacia".
Claudio Andrés Bravo Muñoz, nacido en Buin el 13 de abril de 1983, comenzó a jugar en el Colo-Colo de su país natal, con el que debutó en la fase de grupos de la Copa Libertadores de 2003 y en el que jugó hasta que en 2006 fichó por la Real Sociedad, equipo en el que estuvo durante ocho temporadas y en el que sus grandes actuaciones llamaron la atención del Barcelona.
El capitán de la selección de Chile, Premio Zamora de Primera y Segunda, recaló en el Camp Nou en 2014 y, dos años después, fue traspasado al Manchester City, en el que estuvo hasta que en el verano de 2020 fue llamado al Betis por su compatriota e3l entrenador Manuel Pellegrini, quien ha tenido al meta de Viluco a una de sus prolongaciones en el campo y uno de los pesos pesados de su vestuario: 'guardián de la galaxia', le ensalza el club tras su actuación de San Mamés.
El chileno Pellegrini, zahorí de su plantilla e ídolo eterno de la Universidad de Chile, el club rival eterno del Colo Colo del portero Bravo, tiró de repertorio al componer un once en el Betis que, aunque reconocible con otros muchos, era específico para un rival y un escenario de los que aprietan, con "esa personalidad necesaria" en la que su compatriota fue clave junto con los dos argentinos campeones del Mundo, el central Germán Pezzella y el mediocentro Guido Rodríguez.
Además, alineó al marfileño Paul Akouokou, otro futbolista poco habitual, en el eje de la defensa por las bajas del italo-brasileño Luiz Felipe Ramos y Édgar González, y alineó a William José da Silva cuando todo apuntaba a Borja Iglesias; y los dos fueron también claves, uno atrás y el otro como autor del gol de la victoria.
Claudio Bravo tampoco contaba en las quinielas previas al duelo de San Mamés y salió como si llevara toda la temporada jugando pese a que lo ha hecho en siete partidos, una circunstancia que no le pesó en el ánimo porque, a sus cuarenta años recién cumplidos, tiene muescas más que suficientes para saltar al verde como si tal cosa.
"Más que sufrir, yo disfruto y más cuando no he venido jugando últimamente. La confianza no la venden en la farmacia. Que me silben y me chillen de un campo tan complejo es muy importante", aseveró el guardameta chileno, que cumple su tercera temporada en el Betis, colofón a una dilatada trayectoria que le sitúa entre los grandes cancerberos del fútbol europeo por sus años en la Real Sociedad, el Barcelona y el Manchester City.
El de Buin explicó a pie de campo cómo se hace y que una de las claves es "el ordenar, comunicar a los compañeros para que no bajen la tensión y sacar el premio" en un campo "muy difícil, un ambiente donde aprietan mucho" y un escenario en el que el Betis no ganaba desde hace una década.
Pese a que juega poco y que en su tres años en Heliópolis sus números se han visto lastrados por sucesivas lesiones musculares que lo han tenido en numerosas ocasiones en el dique seco, Claudio Bravo mantiene sus ascendencia en los entrenamientos, en el banquillo y en su complicidad con el portugués Rui Silva, lo que le hizo considerar que, si día a día no trabajan como lo hacen, "este nivel no sería posible".
Le dedicó su actuación y la victoria a su familia, "que siempre ha estado ahí, son los momentos valiosos cuando uno está receptivo hacia otros comentarios", señaló en referencia a quienes hablan del fin de su periplo en verdiblanco el próximo 30 de junio pese a que no son pocos, más bien muchos y de criterio acrisolado, los que apuesta por su continuidad.
No en vano, Claudio Bravo forma parte destacada de un núcleo de notables del vestuario bético junto al indiscutible papel del capitán Joaquín Sánchez, que colgará las botas al final de esta temporada, y otros jugadores clave por su veteranía como el mexicano Andrés Guardado, Sergio Canales o el francés Nabil Fekir.
El Betis sevillano defiende la sexta plaza en territorio vasco

El Real Betis defendió este jueves en San Mamés la sexta plaza de la tabla, la última que de momento asegura Europa, amparado en un gran Claudio Bravo, que realizó varias intervenciones claves para frenar al Athletic Club después de que Williams José marcase en el minuto 5 el único gol del partido.
Con este triunfo, el equipo sevillano, que ha ganado su primer partido en el nuevo San Mamés, amplía a cinco los puntos de ventaja sobre el bilbaíno, que además pierde la séptima plaza en favor de un Girona que le supera los enfrentamientos directos.
El partido arrancó a mil por hora y no paró hasta el descanso con los dos equipos lanzados hacia las áreas locales, donde ambos pudieron concretar un resultado abultado ya en la primera mitad.
Una paradón de Claudio Bravo a un duro remate de Guruzeta en una jugada que se sancionó fuera de jugo, pero que seguro hubiese tenido que ser revisada por el VAR de haber sido gol, abrió las hostilidades a los dos minutos.
Poco después, en el minuto 5, llegó el tanto bético. Un remate al borde del área en el que Willian José se aprovechó de un rechace de un lento de reflejos Mikel Vesga y que que Vivian había picado en su amago de disputa aérea a un saque de banda al área de Miranda.
Se sucedieron las llegadas peligrosas y las ocasiones en una y otra área. Donde Guruzeta estuvo falto de filo en media docena de ocasiones y Williams desafortunado en un resbalón cuando amenazaba con fusilar al meta visitante.
'Guru' estuvo a punto de marcar tras un centro de Iñaki que el canterano Paul despejó a córner, pero no fue capaz de bajar un gran pase por arriba a la espalda de la defensa de Dani García. El joven central bético también estuvo a punto marcar en propia meta un centro de De Marcos, pero lo evitó Bravo.
El Betis, mientras, creaba menos peligro pero más claro y amenazó con el 0-2 hasta en tres ocasiones. En la primera, en el minuto 19, Ayoze mandó a las manos de Simón un cuatro contra dos mal gestionado en un contraataque.
En la segunda Ayoze no llegó a un centro-chut de Carvalho tras una arrancada de Sabaly. Y, a saque de es córner, Paul remató en escorzo un balón bombeado que dio en el larguero.
Pareció tener su oportunidad para empatar antes del descanso, pero el VAR anuló en el minuto 43 el penalti que claramente no había hecho Miranda en un centro de Nico pero que sí había pitado Ortiz Arias.
El arranque de la segunda, lo que se jugó de ese tramo porque el juego estuvo muchos minutos interrumpido, fue del Betis. Pero a Ayoze le frenó De Marcos con falta, Willian José y Guardado dispararon sin opciones y Miranda no acabó de aprovechar un error con el pie de Simón.
Se hizo el Athletic con el partido y no dejó de percutir sobre el área de Bravo, en la que Sancet buscó el 1-1 dos veces. Primero cabeceó a las manos del meta chileno un centro de Willams y después se encontró con el larguero en un voleón desde la frontal.
Continuaron los 'leones' con el asedio y crearon hasta tres ocasiones claras de gol seguidas en cinco minutos. Bravo se interpuso en las dos primeras, dos grandes intervenciones, y Berenguer no pudo controlar en el punto de penalti.
Y hasta el joven Adu Ares se sumó al abordaje local, pero remató demasiado desviado y mordido en una contra montada por Sancet.
Ahí se acabó el Athletic, que hasta se quedó en inferioridad tras la expulsión de Vivian por derribar a Borja Iglesias siendo el último defensor.
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