Uno, desde la acera del lector, abre esta novela, y, tan pronto toca una página, comienza a escuchar voces y pasos de gente que te es familiar, no sólo por los apellidos, sino por los tonos y las pausas usadas en cada conversacion, entres los sujetos actuantes .

Es entonces, cuando,sin saberlo, descubres que eres parte de los múltiples escenarios construidos en esta discursividad narrativa, propuesta por quien se asume filosofar, no sólo con el tiempo, sino desde el tiempo, para contarnos su historia filial.

Esa es la arquitectura textual que el sujeto-autor de esta obra se ha propuesto, y desde una posición vinculante, se hace parte y nos hace parte de su trama.

Desde tres (3) largos capítulos,nos narra su hacer y su deshacer accional, para convertirse en el cronista de los dichos de aquella época en que vivieron sus abuelos, sus tías y tíos, sus primos y cuñados e ir firmando aquella madeja familiar en que,hasta ahora, representa el panorama micros y macrohistorias del patio.

En la medida en que vas leyendo la novela, te conviertes en cómplice de una leyenda cotidiana,con ribetes coloquiales, dichas o contadas desde la mirada de quién ha vivido lo dicho o escuchado.

No hay aquí un narradores, hay múltiples narradores y narradoras en un mismo espacio o plano contextual.

El matiz expresivo de lo cotidiano, es lo que marca los puntos de una antropología cultural que late en el alma de cada historia de la familia,en esta novela.

A pesar de ese narrar de lo vivido o de lo que se presiente haber vivido, es conveniente hacer que los sujetos-actuantes o personajes, en sus diálogos, asuman los tonos
propios de sus distintas comunidades, hasta recoger sus ideolectos e ir organizando sus identidades expresivas, desde su lengua en uso.

"Voces de Tomasina Rosario", fue editada en Editora "Soto Castillo",S.A. Santo Domingo, República Dominicana. 2020. Autor, Luis Ernesto Mejía. 115 págs.

Ya lo he dicho en otras ocasiones, hay obras que no son para lectores-dormidos, sino para sujeto-lectores despiertos, esta es una de ellas, no sólo por su telaraña filosófica,sino por esos cambios y entrecruces participativos de sus personajes, en
cada ambiente que nos presentan en esta novela.

Iustración de Dr. Odalís G. Pérez.

Hay momentos en que,uno de los narradores internos nos aproxima a la voz del autor de la novela, pero no, no es asi, porque quien narra, asume una posición de acercamiento o lejanía del entorno, dependiendo de sus acciones vinculantes a lo narrado. Veamos:

"(…)
La criatura que mi padre había siempre soñado la engendró, finalmente, con la cortesana Amantina, lamentándose mi madre de que su matriz, lacerada por las cuchilladas de los fórceps,no pudo alcanzar para tanto, y yo, Pablito, el hijo que nunca, acaso, debió nacer.
(…)" (Pág. 29).

"Pablito" es un personaje que es actúa desde su complicidad directa con la dicho, es parte comprometida con la contado, pero es también un narrador. Habla con nosotros, nos tutea y nos cuenta de sus relicarios de intimidades familiares.

Esta es una novela de la familia, para hilvanar los recuerdos más allá de la muerte, desde el tiempo.

Aquí el tiempo es más que una metafira, porque representa el motivo matriz de una necesidad de permanecer. Aquí, la permanencia del Ser, es un motivo de narrar lo vivido y lo que ya ha muerto o está en la senda del morir.

En está novela, vida, tiempo y muerte, son tres (3) razones del filosofar que le dan sentido a este narrar.

Aquí hay algunos vacíos que deben ser revisados, como los que sobresalen en el entramado ambiental de los espacios de los miembros de la familia Rosario y la prole engendrada por la vía paternal.

Ahí nos queda ese hueco en la historia filial que aquí se nos cuenta.

Como aporte, dentro de una semiótica de la narracion, hay que destacar en esta narrativa, los vínculos entre lo filial, como elemento novelado y el uso de la metáfora, para configurar y decirnos o contarnos, lo visto, lo pensado o inventado, desde el imaginario del creador, en su rol de fabulador de lo ficcionado.

 

Julio Cuevas en Acento.com.do