PEDERNALES, República Dominicana.- Clemente Pérez era un niño de seis años cuando sus padres le montaron en un caballo, en Duvergé, arrearon hacia el sur y cruzaron la Sierra Baoruco por un camino hostil, entre pinares, durante tres días y tres noches de lluvias y un frío que les quemaba los huesos.

Juan Pérez hijo (Curú) y Bienvenido Pérez Rocha, más o menos con la misma edad, venían en sendos compartimientos del cerón en el mulo de su tío Benigno Pérez (Benino Pérez Coñito), quien tenía las mismas expectativas con su familia. Juancito Pérez (Juancito Olegaria), papá de Curú –cuentan- ya esperaba por estas tierras.

Como ellos, desde Puesto Escondido, las otras familias se internaron por las inextricables montañas, a caballo, mulo y hasta a pie. Llegaban desde Duvergé, Villa Jaragua, Barahona, Oviedo.

Aún no existía camino hasta Oviedo, hacia el este. O, al menos, desafiar los trillos existentes representaba una odisea. La primera y única carretera que comunica a estos municipios, la construyeron en 1937 los mismos colonos, a pico y pala.

Deslumbrados por la oferta de incentivos del gobierno de Horacio Vásquez (1924-1930), venían a fundar la colonia como parte de un plan de contención de los asentamientos de haitianos.

Les ofrecieron: viviendas, iglesia, escuela, cuartel militar, panadería, bodega, potrero para reses y un subsidio de 20 centavos por cada padre y madre; y 10 por cada hijo.

Era el año 1927. La zona estaba sitiada de haitianos. Desde Trujín (Oviedo) hasta la misma frontera; desde la costa hasta lo más alto de la cordillera.

Los nombres de los parajes, caminos, cuevas y playas estaban en creole. Hoy, muchos persisten, sin que ninguna autoridad haya propuesto cambios al español dominicano: Trou Nicolá, Petit Cabo, Bocatanjó, Lansasó, Cuevanjó, Pelempito, Sapotén, Savanbulé, Trudillé, Lanzabrigó, Bucanyé, Bucandebas…

PUEBLO DE PIEDRA DURA

Clemente ha cumplido 98 años. Es el más viejo de los hijos de colonos, entre los vivos.

Ingeniero Andrés Pérez.

A su llegada a estas tierras minadas de la piedra dura que llaman Pedernal; plagadas de bayahonda, cayucos, cambrones y guasábaras, y rica en fauna, en la loma de Las Mercedes ellos hallaron a Genaro Pérez Rocha y Manuelica Méndez, quienes, desde principio del siglo XX, practicaban la ganadería de pasto libre. Genaro construyó su casita de palma y luego colaboraría con la fundación de la colonia.

En cuanto al casi mítico Juan López, supuesto hacendado español que habitaría la zona a finales del siglo XIX y en cuyo honor habían designado la antigua comarca (Sabana de Juan López, hoy Pedernales), Clemente dice que no le conoció, aunque escuchó comentarios. Nadie sabe de la vida de ese inmigrante. Tampoco sobre su destino.

“Cuando llegamos aquí, ya Juan López existía, se hablaba de él, pero no lo conocí. De esa calle (27 de Febrero), del Banco de Reservas hacia arriba (noreste), eso se llamaba Juan López. Se dijo que un horno que había por ahí, entre Ansapito y el matadero, era de él”, recuerda.

Cantando las palabras, como buen sureño, explica:

“Vinimos mi papá, mi mamá, yo y Lilian; los otros no habían nacío… Cuando llegamos, Genaro Pérez Rocha tenía su casa ahí donde le decían Juan López, no en el círculo de las casas de la colonia, y camino de Haití, un poquito más allá del matadero, había una panadería… Por ahí caminábamos pa ir a Ansapito a comprá sal y azúcar y jabón que no había… Los 32 colonos, cuando llegamos aquí, era de Ansapito que nos manteníamos. La comida, toda, inclusive, cuando se escaseaba el arroz, era millo que comprábamos”, ha recordado el hijo de Alfredo Ferreras y Mandín Pérez.

En los años 25 y 26 del siglo XX, en el sitio que llamaron Higo Grande, Aguas Negras, en pleno Baoruco, ya Maximiliano Fernández, de la Guardia Nacional de Horacio Vásquez, cosechaba café y víveres. Y allá formaría su primera familia.

Pero Servio Tulio Mancebo Pérez, primer contador del pueblo, en el artículo “La fundación de Pedernales fue en 1927”, publicado en Listín Diario el 25 de mayo de 1976, atribuye la fundación de Pedernales al gobierno de Vásquez, vía su enviado Sócrates Nolasco, aunque reconoce que desde finales del siglo XIX había dominicanos en la zona.

LA VIDA DURA

Las familias no llegaron a un paraíso. Cuentan que algunas abandonaron antes de 1938 en que el ayuntamiento de Enriquillo convirtió la colonia en distrito municipal. Y fueron sustituidas por algunas de Trujín (Oviedo).

Obra de toma del canal, 1929.

El gobierno había construido 50 casas de tejamanil y otras edificaciones en “clavó”, o tablas aserradas con un lado más grueso, de tal manera que, al colocarlas, no dejaban rendijas. El objetivo era evitar el paso de la luz, el agua y la visibilidad.

“Evitan las miradas atrevidas”, relaja el ingeniero Antonio Bretón, 72 años.

En clavó edificaron la iglesia, la escuela, una panadería, el caserón en la ahora Sánchez con Duarte, que sería la residencia del administrador.

Las viviendas estaban dispuestas en un gran círculo que iba desde una cuadra de la hoy Juan López hasta la de Genaro Pérez Rocha, cuya armonía luego rompió la construcción de la fortaleza en 1934 (hoy cuartel de la policía).

En la hoy calle Duarte casi esquina 16 de Agosto el gobierno construyó la casona con paredes y techo de zinc para la despulpadora de café, la cual –al ser cerrada- fue reabierta en 1942-1943 como la multibodega de Shadala Cury, hermano del reputado abogado dominicano, nativo de Barahona, Jottin Cury. Era atendida por Rubén Bretón. El surtido llegaba por goleta.

Casona de la administración de la colonia

Era el mismo local donde después Maximiliano Fernández, que vivía justo al lado, operaría su bodega. La estructura serviría a otras entidades: Club 27 de Febrero, Cooperativa de Caficultores…

Y en 1950 fue adquirida por doña María Nuris Mancebo para fundar, dos años más tarde, el Teatro o Cine Doris en honor a su hija. Fue destruido en 1955 por el ciclón Katy, pero reconstruido.

El gobierno edificó la casa del administrador de la colonia, en la hoy Sánchez con Duarte, y una cómoda casona de madera de dos pisos para la administración, en la hoy calle 27 de Febrero esquina Genaro Pérez Rocha. Vivienda asignada a partir de la tiranía de Rafael Leonidas Trujillo Molina (1930-1961) a Aquilino Collado y su esposa Bienvenida Trujillo, quienes se mudaron en el segundo piso y, debajo, instalaron una bodega que ofertaba la novedad de los helados en paleta, y, contiguo, la primera fábrica de blocks de hielo del pueblo.

El gobierno de Vásquez también instaló un horno para hacer pan, edificó un depósito para guardar los implementos de los trabajos de construcción, una casa para el oficial del ejército y un cuartel militar.

Represó el río Pedernales y construyó un canal que los del pueblo llamaban “la rigola del Gobierno”. La obra de riego sucumbió por cuatro subrigolas que le habían conectado los colonos.

También hizo un potrero para pastos de los animales del Gobierno.

Bretón, nativo de la provincia, explica que “la colonia original iba más o menos por lo que ahora es la Juan López, la 27 de Febrero y la Genaro Pérez Rocha. La casa de Calú estaba en el monte, al norte, y la de papá (Marcí), al norte, al lado de la despulpadora de café, que estaba en la Duarte”.

Entre las familias de las primeras oleadas, estuvieron: Juancito Pérez (Juancito Olegaria) e Irene Pérez (padre y madre de Curú), Pedro Ña (padre de Bienvenido La Pasita), Julián Pérez y Candelaria (Queté), Onésimo Pérez y Polola, Otilio Pérez y Emilia.

Irene Pérez, esposa de Juancito Olegaria.

Alfredo Ferreras y Mandín Pérez (progenitores de Clemente), Atilas Méndez (Largo) y Demetria, Benigno Pérez y Enriqueta, Adelo José (Pupú) y Esperanza, Manuel Pérez (Memén) y Celestina Féliz.

Miguel Sulín, Julia Rocha y Octavio Méndez, José Altagracia y Antonia Pérez, Rosendo Pérez y Jembra, Julio Fernández y Ernestina, Pedro Mella y Telesfora, Bartolo Pérez y Felicita Ledesma, Caonabo Molina y Carmela Matos.

Canuto Sena e Inés Ledesma, Manjuila, Francisco Pérez (Capitán), Norberto Pérez y Victoria Méndez, Julia Rocha y Octavio Méndez, Leticia Méndez, Macho Din y Guadalupe de la Cruz (Lupita), Consuelo Samboy, Filomeno Molina y Braulia Pérez, Nicolás Féliz.

LA ENCOMIENDA

Por sus luces sobre la realidad socioeconómica, política y cultural del sur, en 1926 el gobierno de Horacio Vásquez comisionó a Arístides Sócrates Nolasco Henríquez, 43 años, para desarrollar la colonia.

Y éste concretó la misión en 1927, año en que se casó con una pariente muy cercana, la joven pianista y folclorista Flérida Lamarche Henríquez, más conocida como Flérida Nolasco.

El 13 de abril de 1927, el Secretario de Agricultura e Inmigración, Rafael A. Espaillat, mediante el oficio 1523, le notifica a Nolasco que “ha sido usted designado para dirigir y administrar los trabajos de colonización del sector sur de la frontera. Usted seguirá el plan trazado en las condiciones anexas al presente oficio”.

El 10 de noviembre, en el oficio 4439, el funcionario acusa recibo de una carta de Nolasco, del 2 de ese mes, en la cual le informa que “ya están ocupadas las 50 casas construidas en la colonia de Pedernales”.

Luego de felicitarle por su eficiencia, le comunica que “ya estará con usted el señor Braudilio Félix, que ha sido nombrado para dirigir esta colonia, mientras usted se encargará de la instalación de la siguiente”.

Le prometió una visita tan pronto “arreglen el vaporcito” en Puerto Rico, y “con nosotros llevaremos un experto en la preparación de pescados de mar, de modo que podamos enseñarles a los habitantes de la colonia esta industria, que podrá servir muy bien de base para su sostenimiento”.

Desde el 1 de septiembre de 1927 fueron trasladadas siete familias de Trujín, una de Barahona, una de Barbacoa, Villa Jaragua, y 40 de Las Damas (Duvergé). Al terminar diciembre, ya habían ocupado 49 casas.

Mancebo Pérez murió con la siguiente posición: “Los ganaderos dameros (nativos de Duvergé) Ruperto Pérez, Braulio Méndez (Macho Méndez), Andrés Mancebo (Andrés Julí), Genaro Pérez y otros que habían venido en busca de pastos libres para sus ganados, construyeron ranchos donde sesteaban, pero sus familias seguían viviendo en Duvergé, ya que los motivos que los traían a esta región eran muy particulares y circunstanciales”.

Sócrates Nolasco

Mancebo Pérez cita que “en Duvergé, Saturnino Moquete, que fue amigo de Manuel Henríquez y Carvajal, prócer de la Restauración y padre de Nolasco, recibió en su casa al constructor y, con Nicolás Féliz, le asistió en el traslado de las familias…”.

DE OLA EN OLA

Los primeros colonos comenzaron a llegar desde el 1 de septiembre de 1927. Más tarde poblarían a Cabeza de Agua y Banano, en la Sierra Baoruco, frente al puesto haitiano de Tegló.

El 25 de marzo de 1928, desde Duvergé, Sócrates Nolasco escribe al director de la Colonia Agrícola Pedernales, Braudilio Félix. Le habla sobre “propaganda y selección de colonos para Cabeza de Agua”:

“Aceptado por la Secretaría de Estado de Agricultura e Inmigración el propósito de selección previa de las familias que han de colonizar a Cabeza de Agua, en miras de evitar así la filtración de elementos indeseables, he girado una visita de propaganda, estudio y selección por la común de Duvergé… A más del sargento De la Rosa, Gelacio Pérez (de Trujín), Elpidio Ledesma, Fabriciano Perdomo, José Altagracia Moquete, Julio Fernández, Eligio Mercedes y un señor muy recomendado por el maestro de la escuela de Pedernales, cuyo nombre he olvidado, nota de todos los cuales dejo a usted al salir de la colonia…”

A continuación, precisa: “Se presentarán ante usted para ser favorecidos como colonos de Cabeza de Agua, los señores: Domingo Heredia, Policarpio Jiménez, Abelardo Heredia, Juan de Peña, Sebastián Carrasco y Luciano Pérez… Otras familias más desean ser favorecidas como colonos, pero como la colonia de C. de A. se limitará a un número no mayor de veinte casas y habrá que reservar casas para la Policía Nacional, para la escuela y para el maestro, he creído prudente no hacer una nota de aceptación más… Los individuos precisados, según información recogida, son pobres trabajadores y de buenas costumbres. Ofrecen salir pronto para Pedernales y se presentarán ante usted”.

Dos días después, el 27 de marzo, Nolasco escribe al Secretario de Agricultura e Inmigración:

“En fecha de anteayer, he dado por terminadas las diligencias de propaganda, estudio y selección, llevados a cabo en Trujín (común de Enriquillo, Barahona), campos de Duvergé y ciudad de Duvergé, en miras de llevar colonos buenos a Cabeza de Agua. Notas de las familias seleccionadas entre las aspirantes, he remitido el 25 de los corrientes al señor Braudilio Félix, director de la colonia de Pedernales, a la vez que he ratificado parte de las familias que dejé en nota en Pedernales al mismo director”.

El 1 de mayo de 1928, Sócrates Nolasco escribía en Listín Diario:

“Al ser terminadas las casas, se hacía preciso ir por la provincia en viaje de selección de las familias necesarias explicándoles las ventajas inmediatas con que el Estado favorecía a los colonos y las magníficas perspectivas de mejoramiento material; se les hacía comprender cuánto era preferible esa colonización y que más tarde, en colonización espontánea, se encontrarían tomadas las mejores posiciones. A esto se sumaba, encarecidamente, la conveniencia para tierras, gallinas, cabras, novillos de vaca, semillas, barco para transporte de los productos libre de flete, maestros para sus hijos, etc.”

ENVIADO DEL GOBIERNO

Sócrates Nolasco había nacido en la villa de Petit-Trou (Enriquillo) el 20 de marzo de 1884 en el matrimonio del prócer de la Restauración, del partido azul de Gregorio Luperón, general Manuel Henríquez y Carvajal, y la maestra de escuela Juliana Nolasco. Moriría a los 96, el 2 de julio de 1980 en Santo Domingo.

Era sobrino de Francisco y Federico Henríquez y Carvajal. Primo hermano e Francisco, Pedro, Max y Camila Henríquez Ureña.

Salió de Enriquillo a los 16 años y se hospedó en la casa de su tío paterno, Francisco Henríquez y Carvajal. Estudió en la Escuela Normal. Regresó a Enriquillo en 1904 y dirigió la escuela de la comunidad. En 1906, a los 22 años, viajó a Santiago de Cuba, donde estudió Literatura. Regresó en 1913. Un año más tarde fue diputado de la Asamblea Constituyente por el partido de los bolos o jimenistas (de Juan Isidro Jimenes).

Chechén y Jembra

Fue designado cónsul general en Puerto Rico, pero renunció en 1916 en protesta por la invasión estadounidense a República Dominicana 1916-1924). En el 1930 se desempeñó como encargado de negociación y cónsul general en Venezuela. Representó al país en el centenario de la muerte de Simón Bolívar.

El antropólogo, dramaturgo e historiador hispanodominicano, Carlos Esteban Deive escribió sobre el autor de Cuentos Cimarrones, Los Cuentos del Sur y “Una provincia folklórica: Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo”: “Su pluma, muchas veces vibrante, exaltó las gestas restauradoras y rescató del olvido o del injusto oprobio a personajes relevantes de la historia patria, ésos que sus enemigos tildaron de cobardes o traidores por despecho y ruindad.”

El ingeniero de Pedernales, residente en Estados Unidos, Andrés Pérez, 64 años, critica que Sócrates Nolasco sea desconocido por una parte de los pedernalenses y nunca valorado en su justa dimensión.

“Su visión contribuyó a que esta colonización fuera exitosa. Su formación académica facilitó un enfoque multidisciplinario para el desarrollo. No sólo se concentró en la construcción de casas, sino que enfatizó en la educación. El maestro enseñaba al colono a preparar pescados secos, como bacalao, ahumados en forma de arenque, y en salmuera, en forma de macarela… Sus cartas de amor a doña Flérida, enviadas desde Pedernales, son de gran interés literario”.

El 21 de enero de 1929, los presidentes de República Dominicana y Haití, Felipe Horacio Vásquez Lajara y Eustache Antoine Francois Joseph Louis Borno rubricaban el tratado que fija los límites fronterizos. El dominicano consideró el hecho como un paso histórico para la estabilidad de la paz en la República Dominicana.

En 1910, las incursiones de haitianos en el territorio donde luego se fundó Pedernales obligaron al gobierno a enviar tropas desde la capital y refuerzos de Barahona. Un fuerte militar había sido establecido en la “boca del río”.

Por falta de patrullaje del ejército, los haitianos habían tomado la parte sur del territorio dominicano. Las autoridades haitianas ya la consideraban propia, y así lo advirtieron a las dominicanas, mientras enviaban tropas y el buque Nord Alexis que desembargó 250 hombres en la desembocadura del río Pedernales para defender “su propiedad” El presidente Ramón Cáceres envió hacia la frontera sur 600 soldados a bordo del crucero Independencia y un vapor rentado a Estados Unidos, el Cherokee. La diplomacia resolvió el conflicto.

El 19 de noviembre de 1911, el presidente Cáceres fue asesinado por el general Luis Tejera y secuaces. Y vino el caos. En 1916, EE.UU invadió al país hasta 1924. Y en ese año Horacio Vásquez volvió a la Presidencia, hasta 1930.

La frontera dominico-haitiana tiene una centenaria historia de conflictos que se agravan con el paso de las horas. Y la provincia Pedernales no es excepción.