Como quien enhebra las cuentas de un rosario interminable, el coronel Miguel Ángel Hernando Ramírez, el hombre clave en el estallido militar del 24 de abril de 1965,  antes de partir a la inmortalidad nos ofreció este testimonio sobre su participación en esa gesta gloriosa del pueblo dominicano.

Todavía recordaba y aquella tarde del 27 de abril cuando al llegar a la Embajada de los Estados Unidos encontró reunidos con el encargado de negocios de esa sede diplomática a los coroneles Francisco Alberto Caamaño Deño, Ramón Montes Arache y a los civiles Rafael Molina Ureña, presidente de la república y Leopoldo Espaillat Nanita, su asistente.

Nos confesó que ‘’estábamos preocupados porque notamos que los Estados Unidos estaban en contra del movimiento constitucionalista y fuimos a la embajada no ha rendirnos como se ha dicho, sino a evitar mayores derramamientos de sangre’’.

Apelando a su lúcida memoria recuerda que en el curso de esa reunión se presentó el embajador de los Estados Unidos Tapley Bennet quien acababa de arribar al país procedente de su país.

Bennet nos miró a los constitucionalistas con aires de desprecio y sin preámbulos nos conminó a rendirnos. Fue en este momento que le dije: – ¡Mire embajador, yo conozco las fuerzas de San Isidro porque yo fui comandante de ellas y sé que no están capacitadas para tomar la ciudad! – ‘’ ‘’Cuando yo era su comandante había moral en las tropas; ya no. No crea usted que ya vencieron. Ahora es que se va a pelear’’. –

Hernando Ramírez.

Entonces fue cuando el prepotente embajador le contestó: -¡Ah, pues peleen. Si ustedes tienen tanta fuerza pelen…-¡Pues vamos a pelear vamos a ganar!-

Este altercado se produjo cerca del mediodía del 27 de abril y tras el bombardeo que tuvo de blanco el Palacio Nacional y zonas aledañas al Puente Duarte.

Caamaño  se retiró a pelear

Pero previo a este encuentro hubo otro el 26 con la Misión de Asistencia Militar de los Estados Unidos (MAAG), en una oficina cercana a la sede diplomática, donde participaron Hernando Ramírez Héctor Lachapelle Diaz Mario Peña Taveras entre otros oficiales.

En esta reunión los militares yanquis le propusieron, según nos cuenta Hernando Ramírez que negociaran una salida con la gente de San Isidro y sugerían que el encuentro se efectuara en una fragata que estaba al mando del contralmirante Rivera Caminero, uno de los militares anti constitucionalistas.

Al rechazar la propuesta (porque en ella se perseguía atrapar al Estado Mayor de las tropas constitucionalista) y al presidente Molina Ureña),, el coronel Hernando Ramírez le dijo: ‘Si es verdad que ellos quieren negociar  es a ellos a quienes les corresponde venir al Palacio a hablar con el mandatario…Nuestro presidente no tiene por qué desplazarse hacia esa fragata; que venga ellos hacia nosotros.’’

Tras no caer en esta trampa, cuenta  Hernández Ramírez  que la derrota infligida por el pueblo en  y los militares constitucionalistas a las tropas de San Isidro  en el puente Duarte  confirmó el vaticinio que le dijo a Tapley Bennet de que esas tropas no estaban capacitadas moralmente para asaltar la zona constitucionalista  y, según afirmó, fue lo que determinó la invasión de los marines ya que los Estados Unidos comprendieron que las tropas de Wessin y Wessin no podían vencer a los constitucionalistas.

Explicó que, al producirse la invasión, el 28 de abril, hubo algunos militares y civiles que desertaron no porque temían enfrentar al invasor, sino ‘’por el temor a la propaganda anticomunista que desplegaron los aviones de los EEUU que lanzaban altoparlante y volantes que anunciaban la ‘’infiltración comunista’’ en el movimiento constitucionalista. – ¡El miedo al comunismo hizo que muchos desertaran! –

Aquí hace una breve pausa tratando de enhebrar en su mente episodios perdido y al aterrizar recuerda que antes de producirse la intervención ellos la habían previsto porque sabían que los EEUU no apoyaban el movimiento constitucionalista y por tales razones la entrada de los 42 mil marines no le sorprendió. ‘Es tan así que ya habíamos previsto las formas de enfrentar al invasor’’.

El papel del partido

Al contestar la pregunta de cómo se dio la relación de militares y civiles antes y después de la contienda, dijo: -‘’naturalmente  no hay una fuerza por más grande que no pueda triunfar si no tiene el apoyo de un partido político, y nosotros, debo decirlo con toda honestidad, contábamos con el respaldo del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), que fue finalmente el partido derrotado’’.

Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez.

Reveló que los contactos se hacían a través de Molina Ureña. ‘’Yo viajé en varias oportunidades a Puerto Rico y me reuní con el profesor Juan Bosch (a través de Molina Ureña), quien gozaba de mucho prestigio y liderazgo entre los sindicatos y otros sectores’’.

Confiesa que ´´si los militares hubiésemos actuado solo no hubiésemos triunfado como tampoco lo hubiera logrado el PRD sin nosotros’’.

Volviendo a la acusación de comunista que le hacían los EEUU a los militares constitucionalista, explicó que ‘’todo el mundo sabe que eso fue una calumnia porque la gente sabían quien era el padre de Caamaño (general Fausto Caamaño), el padre de Fernández Domínguez (general Ludovino Fernández) y quienes eran mis familiares; en su mayoría militares. Ellos sabían que el comunismo nunca pasó por nuestra mente, por el contrario, nosotros éramos y somos auténticos demócratas’’. -Subrayó que por la democracia es que yo lucho y lucharé toda mi vida’’.-

Mi entrevistado, vuelve y hace otra pausa, medita como fijando su mente en esos viejos recuerdos pienso que algo importante se le ha quedado  por narrar y que según sus gestos quiere que no deje de estar en la narrativa , En seguida rompe el silencio  y refiere de nuevo los días de la conjura golpista y el proyecto de la Junta Cívico Militar  que defendía el Clan de San Cristóbal como se le llamaba a los militares que lidereaba el entonces coronel Nivar Seijas  y que no ocultaban sus simpatías con Joaquín Balaguer quien se encontraba en el exilio en la ciudad de Nueva York.

Junta Militar

En este contexto recordó hubo una serie de proyectos que perseguían la formación de una Junta Cívico Militar tan pronto fuera derribado el gobierno.

Agregando que la discusión de estas propuestas fue lo que hizo retrasar la revuelta ‘’porque un grupo quería la Junta Cívico Militar, y otros no.  ‘’ Yo me opuse, Peña Taveras también y Fernández Domínguez por igual desde el extranjero).

De este modo, afirmó que los que querían la Junta Cívico Militar eran los militares que simpatizaban con el regreso al país del ex presidente Joaquín Balaguer. El entonces coronel Seijas era el defensor principal de esa posición.

Observa que tanto era así que a Nivar Seijas y otros oficiales   balaguerístas el le explicaba que la Junta Cívico Militar no iba a darse y al fin y al cabo el propio Nivar Seijas accedió con el compromiso de que se permitiera la entrada de Balaguer y Bosch y se garantizarán nuevas elecciones.

Regreso de Bosch, Balaguer

Recuerda que al escuchar su nueva propuesta lo interrumpió para agregarle que ‘’no solamente iban a entrar Balaguer y Bosch, sino todos los exiliados sin importar su ideología.

Afirma que Balaguer sostenía el criterio que no regresaba al país para ser miembro de una Junta Cívico Militar sino para terciar en unas elecciones libres. Dijo que así se lo confesó Balaguer cuando en una ocasión habló por teléfono con él. Y aquí revela que su familia simpatizaba con Balaguer, pero sabían que su meta era el regreso a la constitucionalidad con Bosch a la cabeza.

Volviendo a aquel dialogo con Nivar Seijas, recuerda que las palabras textuales del líder del Clan de San Cristóbal fueron: –‘’¡Bueno, okey yo voy a dar mi consentimiento!…que venga Bosch pero con la garantía que  regrese Balaguer y nuevas elecciones’’.-Aquí abre un patentice para reconocer que Nivar Seijas tenía cierto apoyo pero no el que el decía.

En ese orden, afirma que tras superarse esas diferencias   con el jefe del Clan de San Cristóbal ‘’las cosas marcharon mejor y más aprisa.’’.

Al comprobar que sus fuerzas leales estaban imposibilitadas de recuperar el poder perdido, el día 28 de abril e presidente depuesto, Donald Reid Cabral, decide entregarse al mando constitucionalista, entonces decidió crear una comisión integrada por Caamaño Deño y Montes Arache para que fuera al Palacio de Gobierno a recibir el poder de las manos de Donald Reid Cabral.

Revela que el presidente del triunvirato cayó preso en ‘’nuestras manos y nosotros protegimos su vida’’.

Resalta que tan pronto se conoció la noticia, ‘’el pueblo habido de libertad y deseos de constitucionalidad se volcó a las calles y se integró masivamente a los combates con los militares y de esta forma se fueron nutriendo de armas’’.

El pueblo tomó las armas

Juan Bosch. Se pueden apreciar al coronel Caamaño y al entonces joven José Francisco Peña Gómez.

Aprovechó este momento de la narración para negar que los militares constitucionalistas les entregaron armas al pueblo. Contrario a esa creencia afirmó que fue el pueblo quien se armó con las armas de los militares y civiles que iban cayendo y con las armas de los soldados que desertaban y dejando sus fusiles abandonados.

Empero, subrayó que cuando el pueblo se armó fue en el asalto a la Fortaleza Ozama donde había muchas ametralladoras y revólveres. ‘’O sea, que cuando los yanquis intervinieron ya el pueblo estaba armado’’.

En ese contexto recordó que hubo dificultades entre los mandos militares y los que se habían conformado entre civiles. Púes al surgir un ejercito civil se despertó mucho recelo entre los jefes militares constitucionalista y la participación de personas sindicalizadas de comunistas ‘’porque había militares que temían

que los comunistas se salieran con las suyas’’. De manera enfática dijo: -¡Yo mismo le exprese  a Caamaño  esa preocupación  pero Caamaño dijo que no  podíamos caer en ese error  de dividirnos  nosotros mismos  cuando estábamos de frente a un enemigo invasor que nos obligaba  a permanecer unidos para enfrentarlo’’.

El ataque yanqui del 15, 16 y 17 de junio

 Otro momento que nos narró Hernando Ramírez fue el que vivió la zona constitucionalista los días 15, 16 y 17 de junio cuando las tropas de ocupación de los EEUU y sus aliados de las Fuerza Interamericana de Paz (FIP), se propusieron asaltar Ciudad Nueva.

Precisó que se habían tomado todas las previsiones esperando ese momento. ‘’Es tan así que los bancos de la Isabela Católica estaban minados con dinamitas’’.- Subrayó que en esos difíciles momentos  el patriotismo del pueblo se creció  y la decisión de vencer   se adueño de todos los combatientes, quienes defendieron cada pulgada de la zona liberada.

A la pregunta de cuando soldados norteamericanos cayeron en combate en esos días, dijo que ‘’algunos 40 y no las decenas que se han dicho.’’ En cambio, subrayo, ‘’murieron muchos civiles a causa de los efectos de los morteros.

Cerrando este glorioso episodio de la guerra, afirmó que el ejercito constitucionalista demostró en esos días que ‘’cuando uno tiene decisión, un batallón de hombres vale más que un millón’’.-

El gobierno de García Godoy

Al analizar nuestro entrevistado el gobierno provisional del ex presidente Héctor García Godoy cree que los acuerdos arribados el Acta de Reconciliación con la participación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA) que apoderó a García Godoy de la presidencia provisional de la República bajo el compromiso de cumplir una serie de acuerdos entre los grupos encontrados no fueron cumplidos por el mandatario. Apuntando que el artículo 8 de la referida Acta especifica lo siguiente: ‘’las Fuerzas Armadas volverán a sus cuarteles bajo las órdenes de su comandante en jefe el presidente de la República. Aquellos militares que hayan participado en el conflicto actual, se reintegrarán a las Fuerzas Armadas sin discriminación ni represalias.,’’.

Acosados y asesinados

Sin embargo, señalo que tanto el gobierno Godoy como en el del ex presidente Joaquín Balaguer los militares constitucionalistas fueron acosados hasta el extremo que muchos perdieron la vida en atentados terroristas en las calles y en el destacamento militar donde fueron concentrados dejándolos sin protección.

En este sentido resaltó que como prueba del acoso a que fueron sometidos fueron los cinco atentados de que fue víctima en los gobiernos de Godoy y Balaguer. Citando entre esos atentados el cometido contra los militares constitucionalistas en el Hotel Matún. donde estaba Caamaño, Montes Arache, Lora Fernández, Lachapelle, y otras destacadas figuras militares y civiles de la revolución constitucionalista que se vieron en el deber de defender en medio de una batalla desigual donde se usaron tanques y otras armas pesadas.

Recordó que, en ese atentado, ‘’todos los que estábamos ahí luchamos hasta el final y rechazamos con nuestro arrojo y valentía la rendición que querían los EEUU a través de sus fuerzas interventoras’’

Otro atentado se produjo en su residencia en la zona constitucionalista, sin reparar que en su casa estaba su familia entre ellos niños pequeños.

Al ser cuestionado de si se sentía arrepentido de su participación en la contienda del 24 de abril respondió: -¡Jamás!-.’’Para mí fue un proceso glorioso porque se despertaron  los sentimientos patrios y sirvió de ejemplo  a los demás pueblos de América Latina.’’

No fue en vano, no

Dijo que los tres mil dominicanos que murieron ‘’no lo hicieron en vano …Ninguna lucha que se lleve con ese propósito   de defender al   país es en vano. Pueden calificarse de lamentables y dolorosas las muertes, pero sus resultados demuestran que hemos alcanzado logros… que no fue en vano el sacrificio.’’

A la pregunta que ¿Cuáles son esos beneficios o logros? dijo que tras 20 años de la guerra de abril, ‘’las Fuerzas Armadas han evolucionado   favorablemente profesionalizándose y apoyando fielmente los gobiernos constitucionales que hemos tenido desde el 1965.’’.

Resaltó que la herencia constitucionalista del 24 de abril de 1965, a su juicio, despertó conciencia en los mandos militares y todos han comprendido que lo que al país le conviene es un régimen constitucional y creo firmemente que los militares son ajenos a cualquier intento por derrocar un régimen legalmente constituido.

Agregando que los gobiernos de facto crean múltiples problemas al país y a los propios militares ‘’pues por lo general un régimen de fato conduce a los pueblos a una sublevación    y es mejor vivir en armonía con el pueblo que es de donde provenimos   la mayoría de los militares,’’.

Subrayó que hay que trabajar en paz y en armonía con los civiles para no tener que ir a las montañas a combatir guerrilleros o en las mismas ciudades. Es lo que podemos procurar por la tranquilidad de todos y el bienestar de la patria.

Retaliaciones

Empero, con dejos de tristeza,   dijo que por su  participación en la guerra de abril se ganó  el odio de algunos jefes militares  como aquellos que en 1980  le retiraron el rango de  coronel  como  una muestra de retaliación  por las declaraciones que ofreció  en la puesta de circulación  del libro  de la Viuda de Fernández Domínguez, Arlette Fernández,  donde reiteró sus principios constitucionalistas, al afirmar que si era  necesario estaba  en condiciones de ofrendar su vida y volver a luchar  en defensa de la constitucionalidad,  si esta se veía en peligro.

A los dos días de ofrecer estas declaraciones fue pensionado con el rango de coronel porque algunos jefes militares se opusieron a que lo retiraran con el rango de general.

Ante esa demostración de retaliación, de esos jefes militares, Hernando Ramírez dijo que lo que así actuaron contra él, se han beneficiado de los propios ideales constitucionalistas los que defenderá hasta la muerte.