Juan Alberto Peña Lebrón, en un dibujo del autor de este poema Luis Ernesto Mejía.

Meditación antes del sueño

Tú, hombre que atraviesa el tiempo de los siglos

Envuelto en el ropaje de la niebla, de la luz y las tormentas

Desafiando con tu pluma y tu garganta

La tinta intoxicada, las aguas turbias

Tú, que supisteis resistir amasando el pan

Abrazado a la lluvia originaria

Y a las raíces subterráneas de la sangre

Dignidad, coraje, pulso.

 

Tú, hombre de brío y fe

Cocuyo de versos interminables en la oscuridad de los sueños

En cada crepúsculo que muere en el fondo de la tierra

Tú, lámpara resurgente con la mecha del alba

Trepidando inagotable entre tu corazón y la lengua.

 

Tú, hombre presente a la hora de atacar el miedo

Con el filo afilado de tus versos

Expulsando las cáscaras podridas

Tú, glosario de las palabras pendientes

Aquí, en tu mitificado Moca

Donde germinan las semillas hasta en el aire.

 

Tú, hombre perdurable en la piel de la palabra primera

Atizando las sílabas hasta sus últimas praderas

Los sembradíos del conuco y las auroras de los cielos

Remontando la humedad que no pudo con tu fuego

A pesar del viento y la jarina

Legatario de la palabra que originó los mares, el barro, el infinito

Tú, el hombre, tú, el de la “Órbita Inviolable”, Juan Alberto Peña Lebrón, poeta.

Juan Alberto Peña Lebrón. Mural en la avenida Los Agricultores, en Moca.

 Luis Ernesto Mejía en Acento.com.do