La historia de la literatura está llena de relatos sobre la nobleza. Estos relatos, en gran medida, derrochan magia, encanto; mitos y leyendas forman partes de su imaginario. En la pragmática de la lengua los términos nobles, reinas, princesas son usados con distintas intenciones, ya sea, como muestra de afecto o reconocimiento de estatus. Lo cierto es que, tanto desde la perspectiva literaria como desde cualquier enfoque de estudio de la lengua, estas denominaciones no son tan inocentes, simples y encantadoras como podría apreciarse de forma superficial. Un discurso cualquiera, literario o no, encierra unas ideologías, estructuras sociales, formas y visión de la vida y el mundo, propias del contexto en el cual se sitúa. Desentrañar estos elementos constituye el propósito principal de este artículo sobre la novela Las fiebres de la memoria de Gioconda Belli, sin soslayar aquellos aspectos que la catapultan como una fascinante obra literaria, situada en la Francia de 1800, Inglaterra y su natal Nicaragua.

La historia cuenta sobre la vida del duque de Charles Choiseul de Praslin, noble de la corte de Felipe I, rey de Francia; quien acusado de la muerte de su esposa Fanny, huye ayudado por el rey. En su fuga, hace parada en Inglaterra, Nueva York, intenta llegar a California, pero es afectado por la malaria y se queda en Nicaragua. Durante el relato, desde su intento de suicidio hasta su parada definitiva en Nicaragua se revela la vida del 1800, a 1848 en una parte de Europa y América.

Ficción y realidad se mezclan para dar sentido la historia. Como todo noble, Charles disfruta de una serie de pompas y privilegios que le otorga su estatus y cercanía al rey. A punto de que, al fallar en sus aprestos por suicidarse fingen su muerte y le crean las condiciones para que huya, quedando impune el crimen, sin que ni él ni su amante e institutriz de sus nueve hijos, la precursora del crimen, paguen por sus hechos. Posición económica y vasallos le acompañan y le sirven, tanto en su vida como duque, como en su travesía hasta Nicaragua, todo subvencionado por su amigo el rey.  En contraposición a sus privilegios, Charles es asediado por el recuerdo del crimen, el remordimiento por abandonar a sus hijos y de la miserable existencia a causa de las trifulcas entre dos mujeres que se los disputaban; su esposa y su amante.

El crecimiento y la trama de la novela se desarrollan al unísono de la travesía de Charles por mar. Lo acompaña el miedo a ser descubierto, pues le asecha los cambios políticos y sociales del contexto; la deposición del rey y la sed de justicia y venganza producida por la revolución de 1848. En su periplo y despojado de la alcurnia de la nobleza, debe fingir distintas identidades, mezclarse con la gente común y conocer mujeres diferentes a las de su entorno, fuertes, trabajadoras y dueñas de sus actos e intereses. Del mismo modo, va sanando su cuerpo otrora afectado por el veneno con que intentó quitarse la vida. Su espíritu mejora, su sueño y las pesadillas, pero nunca sana del todo. Aunque su nueva vida le ofrece la oportunidad de aprender medicina, trabajar, conocer gente con distintos interese y con vida con sentido, poetas, marineros, comerciantes, hacendados, entre otros.

Gioconda Belli, dota a Charles de una personalidad desconocida en su vida de noble. Siente la empatía, la amistad desinteresada, la satisfacción de servir a los otros, el miedo a perder la vida, el riego y la aventura. Esta nueva personalidad de Charles.  coincide con los cambios sociopolíticos de entonces. La gente emigra a diferentes ciudades del mundo con la esperanza de poder trabajar y construir una mejor vida, La fiebre del oro y la hambruna en diferentes países de Europa provoca una estampida hacia América. Busca donde renacer al igual que Charles. Nuevas rutas marítimas se descubren y se emprenden travesías detrás de la tierra prometida, nuevas ciudades se forman habitadas por inmigrantes y nativos. Nuevas vidas que prometen estabilidad, no siempre felicidad, puesto que el desarraigo y el pasado los acompaña como sus sombras.

Esta fascinante narración entraña una ardua investigación historiográfica convertida en arte. Las descripciones de los viajes, peripecias, paisajes, puntos geográficos junto a las actuaciones y línea de pensamiento de cada personaje remontan a un pasado que está presente con otras formas y colores. La gente emigra más que nunca, los cambios son más constantes, las estructuras políticas se tambalean y el futuro es cada vez más próximo e incierto.

En fin, el personaje en evolución de Charles y otros secundarios, podrían simbolizar los cambios de pensamiento desde 1848 hasta el presente. Hay sociedades que han cambiado, algunas permanecen estancadas y otras retroceden. Como se ha planteado al inicio del artículo, ningún discurso es solo un amasijo de palabras ordenadas en una simple estructura, en él subyace la interacción humana. Al sondear cualquier obra literaria surgen nuevas preguntas. En esta, por ejemplo ¿hacia dónde se dirige el barco en el presente? ¿Cuáles serían los nuevos cómplices de malhechores? ¿Quién les ayudaría a escapar? ¿Quiénes serían los nuevos dueños del poder? ¿Quiénes serían las víctimas? ¿Cómo actuarían las víctimas luego de triunfar y ser dueños del poder? ¿Hasta qué punto las nuevas acciones redimirían o solaparían el crimen en el pasado? ¿Cuáles mujeres abundarían, las Fanny y Henriette o las Lorenas y Margarita?

 

Andrea Teanni Cuesta Ramón en Acento.com.do