Arelis Albino es una fundadora del Taller Literario Virgilio Díaz Grullón (1994), de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, recinto Santiago de los Caballeros. Su labor como futura escritora comenzó en este ámbito, a través de nuestra revista Voz Literaria se inició realizando entrevistas a escritores de la provincia y región, de esa labor publicó en el año 2008.

Aunque su profesión es la Comunicación Social, mención periodismo, sus tropiezos literarios empezaron en el taller en el género del cuento y el microrrelato. No era una hacedora de la poesía, porque la consideraba difícil y compleja, según ella no tenía el don para su realización.

De esta manera, emprendió la lectura de grandes poetas de nuestra lengua, entonces su corazón descubrió que la poesía le da vida a las palabras y a las cosas que nombra, para trascender al propio sujeto que la forja. Tengo décadas expresando que la poesía es lo único que el mercado no ha podido prostituir, porque su valor supremo es la creación, no es el negocio: la poesía no ha sido atrapada por la estética del consumo ni por la barbarie del mercado. Es lo único digno que le queda a la humanidad.

Un buen poema nos transforma y nos salva, nadie podría ser el mismo, después de leer al poeta Franklin Mieses Burgos, un auténtico sembrador de voces y de verdades eternas, cuando conoció la secreta magia de la poesía.   […]Yo entonces ignoraba muchas cosas iguales/ cuando aún no era mía/ esta canción que estaba tirada por el suelo, / como una hoja muerta, sin palabras;/ pero ahora ya sé de las formas distintas/ que preceden al ojo de la carne que mira, / y hasta puedo decir por qué caen de rodillas, / en las ojeras largas que circundan la noche, / las diluidas sombras de los pájaros (Esta canción estaba tirada por el suelo).

Ahora los dejo, con algunos textos poéticos de Arelis Albino, para que puedan hacerse su propio juicio de valor. De ellos tenemos otros que fueron realizados dentro de la práctica creativa de los miembros, como lo explica la propia autora:

La mujer que venera la luna.

 

Seductora de soles, luna mía.

Reloj de estrellas que transportan deseos infinitos.

 

Nace cada noche,

muere cada día.

 

De este lado del océano

calma las olas,

desviste los bosques,

asoma en mi ventana,

desordena los versos.

 

Luna de tiza,

tan lejana y cercana a la vez.

El ángel te sostiene entre sus brazos abiertos, luna mía.

 

Ella

 

Ella toca mi ventana

tímida la dejo entrar

envuelta en el trinar de las aves

desnuda en imágenes me dejo

atrapar.

 

Los suspiros de la musa invaden mi intimidad.

 

Me toca los versos

devela el misterio.

 

Balbuceo palabras

en el mágico hechizo

cometo locuras

tallando el cuerpo de las

metáforas.

 

Ellas me tientan

 

Ellas me tientan

¿Será pecado?

Dejarme seducir…

 

Te llevas lo que vives.

Estoy armando mi equipaje para el viaje obligatorio sin destino ni regreso.

Llevaré algunas letras de oro para pagar al gondolero.

Brillantes mirados para iluminar el río en las noches despiertas.

Unas cuantas gotas de lágrimas para calmar la sed envuelta en llamas.

El eco del viento para escuchar tu canto.

Algunos versos deshojados en primavera.

 

El olor de los abrazos lejanos.

El sabor de los besos imaginados.

Llevaré tu historia para entretener a los viajantes

con la mía alimentaré los peces plateados.

 

Quiero escribir un poema

 

Quiero tener el don de escribir un poema que describa el lenguaje de las aves, las caricias del viento y su intención al tocarme.

Un poema que traduzca el canto triste de una tórtola solitaria.

El mensaje de las hormigas al besarse de prisa.

Quiero escribir un poema que me revele de dónde vengo y hacia dónde voy.

Que me haga comprender ese misterio, me inunde con su luz blanquecina y fugaz.

Que me conceda el encuentro con el Dios de todos y mi Dios interior.

Quiero escribir un poema que inunde los ríos con mis letras disueltas, que las mastiquen los peces, las incuben en los corales y decoren los océanos.

Quiero escribir un poema que le diga al amor que espero, que no se esconda más.

Quiero escribir un poema que escolte el sol

que pinte de alegres colores a las nubes grises y blancas

que sea canción que interpreten los ángeles que desestrese a Dios.

Que humanice nuestros fantasmas y comprendamos sus mundos infinitos.

Quiero escribir un poema

Faltan palabras

Sobran mundos

Se esconden las imágenes

Se agota mi mano

A falta de un poema

Me sumerjo

Me elevo

Me encierro

Me libero

Me conduzco

Me sorprendo

Me transformo

Me traduzco en infinitas definiciones

imposibles.

Las personas me describen deletreándome.

Buscando recocerse en mí

Sin saber que estoy tratando de escribir un poema.

 

Comentario sobre la práctica•

 

Desde el quinto piso del Monumento a los Héroes de la Restauración, Santiago, República Dominicana, observo las cordilleras que amurallan la Ciudad Corazón. El paisaje capta mi atención todas las tardes de los sábados. Observo con atención todos los detalles con el propósito de escribir algunos versos, pero ellas, las montañas, se muestran indiferentes y calladas. Cambié la estrategia. La observé una mañana del martes. Con facilidad y fluidez empecé a captar detalles: su relieve, las formas, las sombras y las luces, la interacción de las nubes y el sol, y el diseño que le da a la ciudad, así como también algunos elementos que la complementan, como el puente. Empecé a escribir versos separados y luego los organicé para poder darle forma y coherencia al poema. Sobre esta idea, cada miembro del taller hizo la práctica escritural, crearon poemas y microrrelatos. Es genial la creatividad y los distintos puntos de vista de cada uno de los jóvenes talleristas.

 

 

Seducción 1

 

Sábanas negras

cubren su intimidad profanada.

El fuego consume su pureza.

Muchos han poblado su vientre.

Han hecho surcos entre sus piernas.

Otros también la desean.

Suaves lloviznas la fertilizan.

Nacen raíces blancas.

Las sábanas se convierten en luz

Descubriendo el relieve.

Desviste pudor y llanura.

El sol la somete y posee toda.

Su verde llanto no lo doblega.

El canto del viento cuenta su congoja.

Por sus curvas se deslizan cicatrices eternas.

 

Seducción 2

 

Preñada de tiempo,

múltiples formas

luz y sombra.

Pasajeras nubes,

fantasmas visibles,

lenguajes silentes.

Puente celeste,

escaleras plateadas

en movimiento perenne.

Barca que espera diluvio,

¿por qué me seduce?

sí está callada e indiferente.

 

Ausencia

 

Cuando te vas, cargada de melancolía.

Cuando me quedo, atrapado en tu lejanía.

Mi mirada se alarga en tu pupila.

Tus palabras resbalan por mis mejillas.

Se tatúan en la soledad de mi alma.

La presencia de ambos queda disuelta,

cuando me voy, cuando te quedas.

 

Acertijo

 

Ella mide mi frente, justo en medio de las líneas del tiempo. Su tibio calor me agrada.  Camina hacia mi oreja izquierda y se detiene justo en el orificio auditivo. Encojo el cuello al sentir la incertidumbre de que pueda penetrar en mi oído. Trato de detenerla, pero es más rápida que yo.  Se columpia juguetona entre el cabello plateado.

 

De un brinquito salta a una de mis cejas, me hace un poco de cosquilla, siento un picor, como si fuera un pellizquito, eso me hace enojar. Instintivamente la golpeo con mi mano derecha. Como una acróbata, con sus patas que parecen dedos, se aloja en la nariz. Provocó un violento estornudo, estrellándola contra la boca.

 

Se sostiene entre los bordes de los labios, con maniobras de tijeras recorre el segundo de mi cara, hasta llegar a minutos de apagarse los ojos, para luego sostenerla tiernamente entre su palma, completando una hora. Culmina el tiempo.

 

Llamado

 

Siente el llamado de las palabras azules,

el poeta, las dibuja en papel invisible con trazos sugeridos.

¿Qué significa esto? ¡locura, acaso?

Por la rendija de la ventana escucha los colores de las metáforas.

Observa cómo forman figuras extrañas.

Abrazadas al sol se desvanecen en gotas de plata.

En la soledad de su habitación escribe el poema.

Lo salpica la lluvia de letras disueltas.

Siento la humedad. Abro mi paraguas.

Desde la distancia me encuentra…me toca…

 

Interrupción

 

Cuando regrese al sueño,

recuperaré el poema

olvidado en el despertar

de la trasnochada

madrugada.

 

Tormenta

 

Tú, siempre tan seductor, atrapando rayos

que electrizan gotas de plata en la penumbra.

Yo, empapada de nostalgia, como lluvia desnuda.

Sé que volverá.

Camino hacia la puerta principal.

Me acerco con sigilo.

Ese ojo tan pequeño sin pestañas no parpadea.

Siento el otro, el de enfrente, que me mira.

Intruso e inmóvil, mostrándome su vacío y monotonía.

Encarcelado en su cuerpo rígido.

Huelo su perfume.

Volverá descalzo.

Con su piel fría como una madrugada mojada de insomnio.

Inesperado.

Nace el día.

La tormenta ha pasado.

Me visto con su recuerdo.

El viento levanta alas de hormigas que caminan sin rumbo.

Mientras se dispersan sus huellas…calma.