-Nota introductoria:
Este trabajo no lleva la más mínima intención de responderle a nadie, ni de defender a nadie, sino el ideal de fijar mis criterios sobre esta situación, generada por autores, editores y empresas editoriales que han planificado su mercado en estos espacios económicos y de poder y que hoy, tal vez, sienten algunos "tropiezos", fríamente calculados, desde la actual guía administrativa y gerencial que hoy sirve de soporte político al Ministerio de Educación. 
 
-Desarrollo:
Apoyado en la Constitución de la República del 2010 y la Ley General de Educación de Educación 66-97 y la nueva selección y  edición de libros de textos en Educación y las diferentes ordenanzas que fortalecen los lineamientos y/o criterios de dirección del Sistema Educativo Nacional, como la ordenanza 02-2016, "Mediante la cual se estable el Sistema de Evaluación de los aprendizajes en la Educación Inicial y Primaria en correspondencia con el Currículo Revisado y actualizado", el Ministerio de Educación tiene la potestad de aplicar las acciones que aseguren el logro de los objetivos trazados en la aplicación de sus políticas educativas, acorde con las políticas educativas de Estado del contexto y del momento.
 
El Ministerio de Educación, como entidad rectora de la educación preescolar, primaria nacional y de segundo nivel del país, tiene toda la facultad de establecer las normas pertinentes que tiendan a asegurar el desarrollo educativo, creativo, reflexivo y crítico de nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes. 
 
Por eso, ante las situaciones de escándalos que ha generado la intervención del Ministerio Público, por los intereses encontrados y empujados por posibles contradicciones entre algunos editores, autores y empresarios de editoriales educativas, hay que fijar posición, caiga quien caiga y grite quien grite.
 
Es el momento de asumir posición de manera responsable, porque está en juego la formación de los sujetos que han de dirigir a este país y que procuramos formen aquella por sociedad democrática y de justicia, soñada por Juan Pablo Duarte; Francisco del Rosario Sánchez; Matías Ramón Mella; Luperón, Eugenio María de Hostos; Salomé Ureña; Pedro Henríquez Ureña; Camila Henríquez Ureña; Juan Bosch, Caamaño y Rafael Tomás Fernández Domínguez; entre otros héroes nacionales.
Hay quienes entienden que el Ministerio de Educación no debió asumir esa posición tan "drástica". Yo entiendo que tardó demasiado en "limpiar" esos linderos de posibles marrullerías, igual o peores que "calamar y otros moluscos" de nuestras aguas…
Foto del actual Ministro de Educación, Dr. Ángel Hernández, con amenazas de muerte.
 
Hoy, el Ministerio de Educación, en vez de comprometerse con intereses directamente personales, ha otorgado esas responsabilidades de la redacción de los libros de textos a instituciones reconocidas del país y ellas deben responder ante el compromiso asumido, en caso de que alguien pueda fallar en las responsabilidades patrióticas asumidas.
Tengo entendido que en esa tarea está la UASD, a través de la Escuela de Letras de la Facultad de Humanidades; yo, de los invitados a realizar tan significativo aporte al país, les confieso que no pude responder de manera positiva a ese gran privilegio, lo cual agradezco a la Escuela de Letras, por razones atendibles y muy personales.
Ahí también está la Academia Dominicana de la Lengua y la academia de Ciencias, además, también ahí participa, el Archivo General de la Nación.
-Conclusión:
En vez de compromisos individuales, el actual Ministro de Educación, ha actuado de manera política y muy certera. Ha asumido una posición pertinente y ha dejado atrás los enredos e  intereses personales, para responder a las representaciones y a los compromisos institucionales.
Ustedes saben que no tengo por qué hacer defensas políticas partidaristas, porque mi posición ante el país y el mundo, siempre ha sido actuar de frente, sin dogmatismos, por el país y por eso, se lo digo a mi familia de que se sientan orgullosos de que hoy, yo pueda "dormir encuero", sin el temor de que vendrán a buscarme por "razones de moluscos".
Esa es mi verdad, por eso, hoy puedo hablar así y fijar mi criterio como sujeto político sin dogmas, ni etiquetas.
Hay que exigir que nuestro sistema educativo nacional se fortalezca, sin mafias organizadas. Y que, en verdad no sigamos formando sujetos-momias.
Espero que desde esos libros, la lengua conlleve a la creatividad, a la reflexión filosófica y humanística, a la imaginación y al desarrollo del pensamiento crítico, en nuestros niños y niñas.
Que en cada casa, el libro,  ya sea físico o digital, sea parte cotidiana del convivir, dentro de cada familia dominicana.