José Antonio Rodríguez en CasaxCasa.

El vecino, lo afirma el refranero, es tu primera familia. A menudo es el que te ve llegar, el que escucha sentir, el que adivina por el aroma tus comidas, el que observa tus levantamientos y caídas, el que percibe día a día tus procesos, el que conoce la expresión visible de tus sentimientos y pasiones. Cuando siguiendo una orden incluso mística, de acuerdo con el Génesis, los hombres y las mujeres abandonan a su padre y a su madre, siempre van a parar junto a los vecinos. Esto lo ha percibido claramente el cantautor José Antonio Rodríguez. Por esta razón, tomando la casa como refugio de la vecindad y de la amistad, se le ocurrió crear un generoso concepto para compartir sus canciones: CasaxCasa.

El proyecto CasaxCasa sencillamente consiste en aparecer con una guitarra en un hogar al que ha sido invitado y en el que le espera un pequeño grupo de amigos convocados por la canción. La idea -otra de las tantas maravillosas que se les ocurren a este artista marcado por la humanidad- brota como una respuesta al encierro a la que nos obligó la pandemia del coronavirus. Para muchos, estos encuentros son la primera oportunidad de abrazarnos con amigos y amistades por construir, después que esa horrenda soledad a la que fuimos confinados hace más de dos años. Ya que, como una dominicanada más, fuimos “salvados” por un decreto oficial de un mal que todavía causa estragos en el país y el resto del mundo; ya que el Estado determinó que estábamos bien y que podíamos salir a apiñarnos en hoteles y plazas comerciales, la propuesta de juntarnos de a poco en torno a un motivo artístico es una sabia opción de huir del clan de los solitarios.

Cuando José Antonio anunció en su Facebook estos encuentros, y cuando empezó a subir las primeras fotos, pensé cómo podía uno ingeniárselas para aparecerse en uno. No se anuncian previamente, no hay donde comprar boletas ni hay ni siquiera alguien que le sople a uno “cae por allí esta noche, que es donde toca”. Hace apenas dos días descubrí cual es la manera más eficaz de participar de un CasaxCasa: dejarse llevar por azar. En efecto, Ibeth -que siempre tiene suerte aun cuando no es necesario tenerla- me informó que la llamaron para asistir a uno de estos encuentros. Sería en la casa del escritor y artista César Namnúm, casi un vecino. Me preguntó si me habían invitado. No respondí; sencillamente asumí que esa era la forma en que la suerte nos invita a estos deliciosos cónclaves de la canción.

De las nuevas canciones que nos regalara José Antonio, despertó especialmente mi interés una brevísima -creo que se titula “Guitarra”- en la que se presenta el proceso de construcción de ese instrumento musical desde la fase del árbol.

Nos extraviamos al llegar. Luego nos dimos cuenta de que a muchos le pasaba lo mismo, incluido a José Antonio. Sólo al llegar al lugar todos nos fuimos dando cuenta de que la precisión de se trataba de un sitio “ante un portón gris” no era una dirección tan exacta. El pequeño cónclave estuvo integrado por amigos pertenecientes, la mayoría, al Proyecto Cultural Sur Santo Domingo. Allí terminamos por juntarnos. Y abrazarnos, y mirarnos de cerca, y sentirnos en la sala de un apartamento lleno de expectación y vitalidad.

José Anontio Rodríguez.

José Antonio Rodríguez rasgó su guitarra y empezó por hablarnos. Nos comentó que los CasaxCasa fue una manera de él celebrar la sobrevivencia a la soledad de la pandemia. De inmediato nos advirtió que allí no escucharíamos sus canciones más aclamadas, como “Como un bolero” o “¡Vive!”, sino sus nuevas composiciones, que saldrán al público próximamente, a lo mejor hacia final de año. Y dio inicio con un tema que recuerda a los caídos en las últimas décadas por defender los procesos democráticos dominicanos. Se trata de una canción que recuerda la hermosura en el sentido de Poe: lo bello aliado a la verdad. Sin dudas, junto al deleite de unas letras en que las metáforas fluyen sin rebuscamientos, el tema provoca una dulce punzada en el corazón.

José Antonio Rodríguez y el anfitrión César Namnum.

Las nuevas canciones siguieron llenando la pequeña sala. Estrofas que a menudo nos recordaban que estábamos vivos, que respirar, que sentir, que aferrarnos a un cuerpo despierto es un hermoso milagro que se da en nosotros a cada segundo. El arreglo de las cuerdas en este cancionero por grabar refleja suaves tonalidades y, cuando el contenido de la voz invita, toques que nos comunican con un sentimiento de felicidad. El encuentro incluyó también un diálogo con el artista, así como algunas opiniones suyas sobre la importancia de vivir y de quererse. Nos comentó que había grabado un especial de televisión, que será transmitido el 14 de junio, en el que incluye nuevos arreglos musicales a himnos democráticos escritos en las últimas seis o siete décadas. La única excepción al cancionero de piezas por venir fue la interpretación de “Ella sólo dijo no” (http://shorturl.at/jkmyG), que es un himno desgarrador y hermoso contemporáneo contra el maltrato a la mujer, y que fue incluido en el repertorio por una novedosa razón que se conocerá oportunamente.

De las nuevas canciones que nos regalara José Antonio, despertó especialmente mi interés una brevísima -creo que se titula “Guitarra”- en la que se presenta el proceso de construcción de ese instrumento musical desde la fase del árbol. Es una composición suave, casi una preciosa alegoría, matizada por elementos sensuales, en la que de pronto uno puede perder el objeto de referencia y fijar la atención en el tallado de un cuerpo de mujer… hasta que, en las notas finales, la figura recibe un corazón y reaparece como mágicamente la guitarra.

José Antonio Rodríguez y el mago Tony Urdangarin.

Sólo de la creatividad de un artista como José Antonio Rodríguez puede surgir un proyecto tan significativamente necesario: recuperar la canción como motivo para el encuentro. Incluso el cierre fue mágico, literalmente mágico: el artista dio paso a los actos del mago internacional Tony Urdangarin (http://shorturl.at/htHIU), quien se encargó de dejarnos bien claro que en efecto habíamos participado de una jornada maravillosa. En CasaxCasa la música acorta la distancia entre las personas, las pone cara a cara, las convoca a recuperar la humanidad mediante el abrazo. CasaxCasa se construye en torno a un hermoso concepto que nos recuerda por qué la música es una de las expresiones esenciales para la manifestación estética de las personas.