Luego de la caída del trujillato el gobierno estadounidense se empeñó en imponer una salida derechista, anti-comunista y anti-obrera a la profunda crisis política que afectaba la República Dominicana en el periodo postdictatorial.
La primavera democrática iniciada el día martes 30 de mayo de 1961 abrió las compuertas a un proceso de movilización social improvisada, combativa y radicalizadora de la juventud, cimiento del estallido futuro que se avecinaba algunos meses después. Bajo ese contexto, la clase política estadounidense orquestó su plan de dominación imperialista en alianza con los patronos nativos y extranjeros, en su mayoría norteamericanos.
Entretanto, la izquierda revolucionaria en los EE.UU. se hacía eco de la realidad social en Santo Domingo y la región del Caribe impactada por el proceso revolucionario cubano; en relación a esa postura, la izquierda norteamericana expresaba su solidaridad y apoyo incondicional al pueblo dominicano a través de protestas, editoriales y denuncias en las calles y en sus órganos de prensa con el objetivo de combatir los planes guerreristas de Washington como revela un editorial aparecido en Militante (The Militant), órgano del Partido de Socialista de los Trabajadores (Socialist Workers Party-SWP). El editorial fue publicado en el periódico el 26 de junio de 1961:
“El Departamento de Estado anuncia que la situación en la República Dominicana requiere ‘un estudio minucioso y continuo, que bien podría implicar una mayor observación sobre el terreno’ por parte de la Organización de Estados Americanos. Este es otro paso hacia la creación de un mecanismo para la intervención estadounidense.”
Simultáneamente el texto editorial reflejaba la lucha democrática y revolucionaria en Santo Domingo y la orientación política anticapitalista, obrera e internacionalista del SWP. Leyendo más a fondo desde nuestra perspectiva, el editorial denota lo siguiente: primero, desde la izquierda norteamericana se agitaba en contra de la política exterior estadounidense. Y como telón de fondo, el SWP y otras organizaciones apoyaban de forma activa la campaña de solidaridad con Cuba y su revolución, y la normalización de las relaciones diplomáticas entre Cuba y los EE UU. Segundo, el editorial del SWP enviaba un rotundo mensaje de apoyo y solidaridad a la comunidad dominicana en la ciudad de Nueva York y al pueblo dominicano en territorio nacional. Desde la década de 1940, el SWP mantenía relaciones cordiales con exiliados antitrujillistas en Nueva York como Octavio E. Moscoso, simpatizante de la organización socialista, y también con militantes de la resistencia interna en la República Dominicana que formaban parte de la Juventud Democrática, el Partido Socialista Popular y el Movimiento 14 de Junio. Tercero, el editorial era una herramienta política destinada a la concienciación ideológica de la población estadounidense ante los ataques a Cuba y la hipocresía de la clase política detrás del surgimiento de la dictadura trujillista en la década del 1930 a raíz de la primera ocupación militar norteamericana (1916-1924) que fue cuando:
“El ejército estadounidense construyó la maquinaria de Trujillo y las corporaciones estadounidenses todavía se benefician del brutal sistema de explotación que [protege el Estado trujillista]. Pero su capacidad para resistir una tormenta revolucionaria como la que azotó a Cuba es cuestionable. De modo que Washington ahora está considerando intervenir en nombre de la OEA y convertir esa intervención en un ataque contra Cuba.”
El editorial concluye citando un breve párrafo de un artículo de la autoría del periodista liberal William V. Shannon, conocedor al dedillo de la política exterior estadounidense. El artículo de Shannon fue publicado en el New York Post el 13 de junio de 1961:
“Se ha desarrollado dentro de la administración una propuesta de una operación militar en dos frentes en contra de Cuba y la República Dominicana simultáneamente. La idea detrás de esto es que Estados Unidos estaría actuando en nombre de la democracia contra las dictaduras de izquierda y de derecha.”
La esencia de los planes de la camarilla anti-comunista y reaccionaria en Washington se pueden corroborar analizando un fragmento parte de un memorando desclasificado elaborado por Richard N. Goodwin, asistente especial del presidente John F. Kennedy. El documento, disponible en la Biblioteca Kennedy bajo los Archivos de Seguridad Nacional, está fechado 3 de octubre de 1961:
“Impedir el establecimiento de un Estado pro-comunista o imparcial es el objetivo principal y primordial de los Estados Unidos en la República Dominicana.”