El periodismo es una actividad que se realiza para la obtención e interpretación de información con el fin de publicarla en medios de manera oral, visual, escrito o gráfico según la RAE; quienes hacen habitual esta práctica desarrollan competencias que les permite contar hechos que trascienden lo inverosímil, esto, se evidencia en la historia del joven inventor de Malawi, escrita por el periodista Bryan Mealer, mientras era corresponsal en la República Democrática del Congo (Lecturarte, Portal Digital )cuenta como la lectura de ciencias ficción incentivó el ingenio, imaginación y creatividad en un chico de 14 años que construyó un molino de viento; con el que generó electricidad limpia, para extraer el agua que se requería en los cultivos que la sequía aniquilaba; para ello utilizó como recursos, materiales reciclados, que recogió del basurero. La historia se publica con el título El chico que puso hélices al viento, bajo la autoría de Bryan Mealer y William Kamkwamba; esta se propagó y llama la atención de producción de The Daily Show; serie cómica que parodia los programas de noticias, y que se transmite por Comedy Central, en Estados Unidos desde 1996. La producción termina invitando a Kamkwamba a uno de sus programas, con el fin de hacerle una entrevista, en el que contrastaron su invención con las acciones del protagonista de la serie MacGyver.

Lo anterior incidió en que su historia llegara a más personas y atrajera la atención de otros medios, por lo que fue invitado a la apertura de Google Science00 Fair 2011 como conferencista, terminando incluido entre las treinta personas que cambiaron el mundo, menores de 30 años, según la revista Time; de acuerdo a Enrique Martínez y Salanova Sánchez (2021).En medio de tanta publicidad, el libro cae en manos de Chiwetel Ejiofor, le resulta interesante, y decide ser guionista, director y personaje de lo que sería el filme The Boy Who Harnessed the Wind, en español El niño que domó el viento, en el año 2019 con una duración de 113 minutos.

La cinta muestra el hambre, la miseria, entre otras calamidades que sufren algunas comunidades muy pobres en Malawi, África, y de lo que es capaz de hacer el ser humano en su intento por saciarla, por lo que, históricamente en la búsqueda de eliminar las causantes, en ocasiones, consigue hallazgos invaluables, con los recursos que proporciona el medio, como aconteció en  Malawi, África, que William Kamkwamba consigue convertir la fuerza del viento en energía eléctrica, hoy energía eólica y llevar el agua a los terrenos utilizados en el cultivo de los alimentos y que no sobrevivían a la sequía o inundaciones que con frecuencia azotan la zona.

 A partir del descubrimiento, los labriegos debieron realizar una reingeniería en las estrategias empleadas para la siembra, nuevas herramientas que condicionaran del terreno para el cultivo de productos de temperatura más bajas de lo acostumbrado, de este modo, pudieron sembrar productos según las condiciones del tiempo, sin que esto, significara pérdidas en la producción para las familias; sin embargo. Los agricultores tenían que tomar en cuenta las condiciones climáticas, ya que, si se cambia el pronóstico, el producto sembrado podría modificarse, una mala decisión repercute en la cosecha, malográndola, modificando su estética o hasta perderse la producción. Ante estas y otras eventualidades, los agricultores deben convertirse en científicos empíricos; observando los fenómenos que ocurren en la misma temporada cada año y en la medida de lo posible sacarle beneficios, convertir los elementos de la naturaleza como el viento, el sol y el agua en sus aliados.

La llegada de la energía a Malawi no solo benefició la agricultura, también repercutió en otros ámbitos, como el social, puesto que reunirse con amigos requiere de un ambiente cómodo, y no se consigue iluminándose con lámparas de querosén; que era la forma de alumbrado antes de llegar la energía. Las personas podían divertirse en horas nocturnas, en un ambiente que causara menos ansiedad; con la posibilidad de conocer a personas de regiones remotas, dedicadas a otros oficios. Por otro lado, la falta de energía dejó de ser una limitante para la diversión en la población joven, los solteros tendrían mejor estado de ánimo y acudirían a sus labores agrícolas con mayor entusiasmo.

En el mismo orden, en el contexto educativo, la electricidad fue responsable de su fortalecimiento, porque algunas familias adquirieron televisores y preferían programaciones que ampliaban sus fronteras cognitivas, reflejándose en el plano cultural. Lo que benefició la enseñanza, porque los maestros pudieron incorparla como recurso didáctico en sus prácticas áulicas, del mismo modo, los estudiantes sumaron otro medio comunicativo para ampliar sus referentes al momento de socializar sus experiencias con sus pares.

En cuanto a lo económico, se percibió un gran florecimiento, debido al surgimiento de nuevos negocios, para todas las edades, como centros de diversión, se ampliaron las ofertas de productos en el mercado. Las féminas de la comarca se organizaron e iniciaron nuevos negocios innovando en la pastelería con productos autóctonos, despertando el interés en sus vecinos. La noticia llegó a otras regiones y pudieron negociar sus productos agrícolas, porque su calidad había mejorado y sobraban en los almacenes, después de sacar las raciones de sus familias.

Sin embargo, la falta de inversión en medios de comunicación por parte del Estado impidió que los habitantes de Malawi tuvieran referentes de realidades similares a la suya, desarrollar aquellas competencias que les permitirían demandar del gobierno lo que por derecho le correspondía. Este horizonte cambió al llegar la energía, y la población pudo escuchar transmisiones de emisoras de largo alcance y ver tv. al volver de sus jornadas laborales; pudieran ser testigo de luchas por conquistas en otros países de realidades parecidas. En ese sentido, en lo adelante, fueron más cautelosos al momento de elegir el gabinete gubernamental.

En síntesis, la lectura de ciencia ficción fortalece el ingenio y creatividad, quienes hacen de esta una práctica recurrente encuentra solución a problemáticas que aparentemente no la tienen, como la historia del chico de Malawi, que evitó que en su región se continuara padeciendo de hambrunas por efectos de fenómenos naturales. El descubrimiento trajo la energía eólica y esta, empujo el desarrollo de la región, los pobladores aprendieron a utilizar el poder de la naturaleza, sin deteriorarla, recobraron la confianza en el trabajo agrícola, ampliaron nuevas líneas comercio, de productos que antes eran improbable su cultivo en la región, por las elevadas temperaturas del terreno.

 

Minerva González en Acento.com.do