(El autor es Secretario General de la Asociación Nacional de Escritores-El PEN-Dominicano y catedrático de la UASD)
(Esta posición es individual, no responsabiliza al PEN, y la público, porque no pude dedicarle a la maestra falsanente acusada,  mi exposición sobre el "Sentido humanístico de la Escritura Creativa", en el Segundo Congreso Internacional de investigación y producción, en la UASD, como lo había prometido, ya que, por los compromisos Académicos inmediatos, se me olvidó).
Esas repudiables acusaciones, contra una "maestra creativa y provocadora", no me son extrañas, pues, así le hicieron a Don Eugenio María de Hostos, quien fue víctima del poder del "Estado" o poder político y religioso de entonces, por reclamar un nuevo enfoque en la educación de entonces, al crear el Instituto de Señoritas, en una sociedad machista, no por naturaleza, sino por imposición del neocolonialista.
Todo buen maestro debe ser un real "provocador", un "ser raro", y dejar de "dar clases", para poner en práctica una pedagogía dialógica y colaborativa, que contribuya con el desarrollo del potencial imaginativo, creativo y crítico de los sujetos (estudiantes), como lo ha hecho esta maestra, que hoy recibe la embestida de una sociedad hipócrita, simuladora y ramplona.
Necesitamos con urgencia, habilitar al magisterio nacional en la construcción de saberes. Necesitamos maestros y maestras que contribuyan con el mirar utópico del sujeto y con su búsqueda y fortalecimiento de su potencial imaginativo, utópico, de su universo creativo y crítico.
Esa embestida contra la maestra provocadora, Lauristely Peña Solano, debe ser contra el sistema educativo nacional, quien conlleva a nuestros hijos a memorizar y a ser repetitivos, porque es un sistema educativo que atenta contra el pensar o contra el razonamiento crítico, imaginativo y creativo que hoy en día debe reclamar nuestra sociedad.
La pena y vergüenza ajena, es el silencio de entidades como la ADP y la ausencia de la posición de la Facultad de Educación de la UASD y de nuestra escuela de Letras. No importa que esa situación haya ocurrido en un colegio privado, donde predomina una política educativa interna, porque de lo que se acusa a la maestra, atañe al sistema educativo de nuestro país, a la enseñanza de la lengua y de la literatura.
Es el momento de aprovechar el ambiente de estás acusaciones, para reclamarle a los representa tes estatales, al poder político, diseñar políticas educativas y de formación de maestros provocadores y maestras novedosas, como esa maestra.
Dejémonos de tanta hipocresía y asumanos con responsabilidad ciudadana, el reclamo de nuevas políticas que contribuyan con la formación de un sujeto más creativo, imaginacion y crítico, desde el uso de nuestra lengua materna, desde la palabra en movimiento, como lo ha hecho esa maestra y poeta.
Santo Domingo, R.D
17/11/23.

Ver:   Lauristely Peña Solano rompe el silencio