Proyecto por la memoria histórica “Raúl Pérez Peña (Bacho)”. A cargo de sus hijos Juan Miguel, Amaury y Amín Pérez Vargas

El pasado 19 de diciembre, se trasladaron al cementerio municipal de San Pedro de Macorís los restos del poeta, militante revolucionario y publicista René del Risco Bermúdez (1937-1972). En honor al insigne miembro del movimiento 1J4, reproducimos el siguiente fragmento de un texto escrito por Raúl Pérez Peña (Bacho) el 1ero de febrero de 1987. 
René del Risco.

El viento ya no es tan frío, René (fragmento)

Calle Sánchez esquina Padre Billini,

La mañana cedía su turno al meridiano.

El año había entrado en edad,

Con el frío propio del final de su curva.

-¿Qué hay tigre?

-“Aquí esperando al Mellizo”.

-“¿Cómo, va la agencia?”

-“Echando pa’ lante”.

-“¿Y la producción?” (poética).

-“Lenta, pero se hace algo”.

No sé si te acuerdas, René Del Risco.

Nos lamentamos de que no nos veíamos.

“No hay razón para perdernos”, me dijiste.

“Llégate por casa, con Fulano, que quiero plantearles un asunto delicado”.

Lo delicado resultó ser más delicado de la cuenta.

En particular de tu cuenta, René Del Risco.

Comprendí en aquel momento que tú eras el mismo.

Un 23 fuera de serie.

Con los conflictos naturales de tu madera.

Propios del choque, entre la provocación y el sentimiento.

Entre la sociedad y el pensamiento.

Entre la mediocridad y el talento.

Entre la trampa y el tigre.

Porque tú eras un tigre, René.

Prefiero definirte mejor: Un gavilán.

Con alas vigorosas, de fondeo.

Con capacidad de vuelo para cortar el tiempo.

Despegando en Macorís, te aparecías en Montecristi.

En instantes. Tomando incluso la ruta de Salcedo.

Un camino más largo. Pero el tuyo.

El que te hizo conocer a Manolo.

Y a Minerva.

Dos de los muertos de tu felicidad.

De tu fecundidad.

Porque tú fuiste un armador de sus sentimientos.

Un cantor de su rebeldía.

Que era la tuya propia.

La rebeldía de la raza inmortal.

De la resistencia al oprobio.

Bajo el sigilo de la clandestinidad.

Allí, en vez del frío del viento, conociste el calor de la lucha.

Por tu amor a la libertad.

Un amor verdinegro.

Unojotacuatro.

De ahí tu configuración en la historia.

Fuiste expresión poética de la etapa.

La etapa que borró la Era.

Y que asistió al parto de Abril.

Con la emergencia de las masas y el fusil.