Hasta este momento la conceptualización de lo que es poesía y lo que no es poesía según el autor ha sido el centro de todo el discurso poético de Orbe Per Verso sin poesía, pero como ya hemos hecho referencia para decir qué no es poesía, el autor cuenta con más argumentos para el sustento de su poemática. Le es más fácil decir qué no es. Y mucho más cuando se refiere a acciones y actitudes de humanos.

Movimiento de transacción

En la introducción al primer momento de ese Movimiento de transacción, el autor asume un lenguaje más popular que el anterior, utiliza términos del español dominicano y la manera de hablar de grupos juveniles de barrios, haciendo uso más allá de lo común de verbos en gerundio. Esta forma de expresión retrata la manera de vivir juntos en un ambiente a la cultura hippie, a esa muchachada del barrio que busca formas de identidad en su espacio juvenil. Lo que hacen esos jóvenes no es poesía para el autor, es algo que no está bien y la poesía no se parece a eso:

“La poesía no es darse un do de coca / ni montarse en pasola / con las greñas como cables de bobinas / ni con los ojos de mufflers de combustión / calibrando la suerte / calle arriba con el ácido en el juicio / el motor roncando como un imbécil / y la gasolina quemando el corazón” (pág. 45).

En el siguiente fragmento poético que sirve de base a este argumento se sigue destacando elementos de la indumentaria de los jóvenes de cualquier grupo, pandilla, o juventud rebelde, que rompen los moldes establecidos para exponer su impronta, ya sea por protesta o por simple deseo de hacerse sentir: “La poesía no es ponerse / una plebe argolla de apariencia / arrancada sin sexo / fantasía en la oreja de mono travesti / pose de maricón tongoneando pudores / en el parque de la patria / haciendo el saludo al busto de un héroe olvidado” (pág. 45).

Eso de “mono travesti” y “maricón tongoneando”, sería para ser tratado en otro análisis que incluya la descripción de la intención del autor, sin descartar el sentido despectivo o discriminatorio, el interés de introducir una dosis de humor como una simple chanza o relajo sin ser logrado. O simplemente un lenguaje que se considera “normal” en un grupo de hablantes que, utilizando palabras discriminatorias y excluyentes, no tienen la intención de hacerlo. Pero esa es otra discusión para sociolingüistas y defensores.

Cuando usted se hace poeta deja de ser hombre, porque el hombre es lo execrable, lo que sobra es lo que hace al orbe perverso: “La poesía murió / nació el poeta. / Soy poeta / el hombre se ha ido a cumplir con su sagrario de alharaca y cinismo” (pág. 45). En este caso se presenta una ambigüedad semántica, ya que estos versos se pueden interpretar de diversos modos, incluso, fuera de toda lógica lingüística. Algo parecido se verifica en esos versos: “La poesía no tiene razón / la razón es a la poesía lo que tú eres a tu yo” (pág. 38). Hace falta comprender la lógica de estos versos. Para ello hay que establecer las diferencias entre el ser y el yo, cayendo en argumentos filosóficos, donde algunas escuelas no se han puesto de acuerdo. Primero se afirma que la poesía no tiene razón, el razonar no es propio en la poesía, y que el ser y el yo, tampoco tienen relación alguna. Ese juicio tajante sobre el ser y el yo, es para explicar, porque a lo largo del libro, no hay atisbos de la posición del autor con respecto a ese juicio, a menos que también se desconozca la existencia del ser, y el yo solo sea un conjunto de agregados psicológicos propios de la mente humana.

Otro caso en ese mismo orden son los versos que vienen también del Movimiento de Secreción como el anterior: “La mentira es a la demagogia / lo que el humano es a su razón de ser” (pág. 38). El autor trata de establecer un tipo de tautología, pese a todo, en esa relación también surge una especie de ambigüedad, no por un mal manejo de la figura retórica, sino por el relativismo semántico en la definición de la relación entre lo humano y su razón de ser.

 

Domingo 24 de septiembre de 2023

 

Virgilio López Azuán en Acento.com.do