‘’La esclavitud es la sujeción de un espíritu débil y cobarde que no es dueño de su voluntad’’ -Cicerón.

La razón siempre hará a los seres humanos autónomos o cautivos. Los grilletes de la servidumbre solo pueden amarrar las manos. Disminuir el rol del narcisismo en tu existir protegiendo tu zona psíquica con habilidad: es un desafío para comprender tu fuerza intrínseca inalterable, sin que pueda importar ninguna condición visible para reivindicar tu fortaleza, conservar tu resistencia y subsistir los días con una duración notable, tranquilidad y confort. Tienes que tener como modelo la filosofía estoica. Enfócate en convertirte en el artífice de tu suerte visceral. Como reflejas lo que te ocurre es lo que tiene importancia, no lo que te acontece. Esta mirada estoica es lo que debe permear tu mente. Si empleas esta sapiencia en oposición a la confusión del cosmos sobre todo tratándose de un Narciso y sujetos complicados. Por ejemplo, un familiar que impone siempre su criterio, un gerente que humilla o cualquier individuo que pretenda secar tu esencia.

El estoicismo es la llave. Los estoicos tenían ese escudo enigmático para resistir, para permanecer imperturbable, a flote en medio de la tempestad. No solo es combustión con combustión, bala con bala, hay que abastecerse con coraza espiritual, hay que transfigurar el conocimiento estoico en una armadura contra todo lo perjudicial que a los narcisistas les fascina divulgar. Las ancestrales tácticas del estoicismo se deben emplear a los monstruos de esta actualidad.

Existir no basta, sino triunfar en los contornos narcisistas, aplicando los lineamientos estoicos para pilotar por medio de territorios inhabitables sensitivos que los narcisistas siembran. Cuando ellos intenten alterarte, modifica esto en posibilidades para tu desarrollo particular y tu armonía. Sé diligente para exigir vivir una vida llena de entereza y energía, fuera de cualquier vorágine que te circunde. Cuando introducimos en nuestras emociones fundamentos estoicos, experimentaremos el placer del triunfo, por mediación de ellos ejercitaremos la resiliencia.

En este transitar más que olvidarnos de los narcisistas con ilusión de que se ausenten debemos intentar que nuestra potencia se encamine hacia lo que de verdad beneficia. Sería interesante concebir nuestro cerebro como un campo verde ¿Abonarías las higueras secas o los árboles frutales? Este instante es para reforzar tus anhelos, querencias y felicidad. Determina abonar los árboles, este cambio puede tardar. Opta por la perspectiva de tu progreso, obvia el escenario de tragedia narcisista. Bosqueja una senda para un yo sano y conveniente. Establecer una línea divisoria es una acción de protección, de afirmar la dignidad. Eres quien dispone y consiente lo que sucederá en tu ambiente.

Si el Narciso pretende atravesar la línea no se lo permitas. Mantén la serenidad como un estandarte y cobíjate bajo la firmeza. No debe haber un enfrentamiento, es respetar la tranquilidad. Distanciarte de sucesos que te acaban es ineludible. Esta fase te prepara para entender que tu paz es innegociable. Reflexiona que en cada critica, en cada gesto de desdén, en sus técnicas de persuasión, los narcisistas son como una espina clavada en tu piel. Es una contrariedad, pero tú decides si soportas su dolor o si te la sacas del cuerpo. Cuando determinas reducir su impresión, desechas la complicación, pero también la encaras con determinación metódica.

El sufrimiento que se siente al involucrarse con un Narciso puede aumentar por temores y esperanzas. Cuando somos capaces de considerar esto, logramos preferir lo que está dentro de nuestro dominio y nuestras actuaciones. La placidez efusiva en la dimensión que te desplazas determina que tu fuerza no está en el sonido de tus hechos, sino en la resistencia que te rige.  Cuando sueltas el impulso de vigilar o modificar al narcisista, emancipas espacio en tu existencia para lo que tiene valía. Debes destinar tu tiempo en relaciones que te conforten, ocupaciones que te entusiasmen y que potencien tu crecimiento pleno. No es solamente infravalorar un influjo dañino, es más bien optimizar tu particular capacidad. Tus prioridades deben descansar en la alegría y armonía de tu avance personal. Únicamente tú puedes preservarlas. Estrecha este recorrido con ímpetu y precisión, teniendo en cuenta que cada movimiento se acerca a algo sólido.

Vigilar las caretas de un narcisista es una tarea que requiere audacia. Convertirte en un investigador donde las preguntas son tu mecanismo más fuerte. Tu misión no es culpar sino revelar la verdad, en medio del interrogatorio hasta llegar al final encuentras más que respuestas, convidándole a una escena en la que súbitamente el núcleo se torna reflexivo.

El estoicismo desde su óptica plantea que, si no conseguimos transformar a un individuo, sí podemos modificar cómo conectamos con él, porque eso si está en nuestro poder. Si el narciso empieza una pasarela de halagos, es oportuna la ocasión para ejercitar la tolerancia en vez de que el desaliento teja su manto. Esta perspectiva no evidencia que estás vencido, manifiesta que estás escogiendo tus luchas con sabiduría. Mezclarse con su narrativa por medio de indagaciones precavidas pone el movimiento en su cuadrilátero sin que tengas que luchar en sus códigos.

Conserva la calma y energía interna en oposición al hostigamiento de su altanería. Seguir una actitud desinteresada es tu defensa al poner en tela de juicio sus historias con sutileza, perforas su apariencia desmesurada, afianzas de manera oportuna tu entereza. Este tratamiento a su arrogancia no es una competencia, más bien es una manera de volar con desenvoltura por sus ilusiones, sin empañar su destello, pero nunca consentir que te deslumbre. En este baile de habilidad, de meditación, vas caminando hacia la quietud. Resistes a la unión, mejoras variando hacia una posibilidad de crecer para ambos, conocer como infundir una variación a través del razonamiento, no del aguante. Es esta la auténtica esencia del saber.

El propósito no es cambiar al narcisista, pues sería un trabajo colosal, es ir transformando como su vida predomina en tu mundo. Este método ingenioso está sustentado en la praxis del estoicismo, de ir encauzando la técnica de la atención atenta. Minimizar su potestad sobre tus sentimientos alumbra un sendero hacia el entendimiento recíproco y quizás su exploración personal.

Debes buscar tu avance propio por medio de terapia. Combatir a un narcisista puede percibirse como estar preso en una telaraña de incertidumbre emotiva. La terapia siempre se encauza hacia la paz y es renovadora. Emplea tu valor para reflexionar, ilumina esos escondrijos oscuros que te habitan, esos mismos que has rehuido. Lo terapéutico es tu terreno de cruzada donde proteges tu paz recóndita, porque el real reto no está en el enfrentamiento, sino en dirigir el enfoque dentro de sí. Descubre que la búsqueda de valía exterior es una ilusión en el vacío de uno mismo.

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Utilizar el valor para atreverse en la terapia, es descongelar nuestro autoanálisis. Al aventurarse en esta ruta terapéutica de autoconocimiento, proclamamos nuestra autonomía de las historias forzadas sobre nosotros, nos hacemos escritores de nuestro rumbo; creando días que repercutan sobre nuestra insondable autenticidad. Esta odisea está repleta de optimismo, una luz que nos acompaña de retorno al verdadero ser entusiasta y sin que las pruebas por las que has pasado te depriman. La terapia nos hace abrazar la máxima estoica de que la liberación consiste en conservar la paz íntima y disfrutar la vida que cosecha nuestro real yo. Esta vía afirma esa capacidad para curar y avanzar, a pesar de amenazas que puedan llegar. Cuida tu zona psíquica dominando tus actuaciones, cuando cuidas tu zona mental de la confusión, es parecido a mantener la calma en medio de un gran huracán. Los narcisistas triunfan cuando ocasionan que tengas una reacción, cuando pierdes el control les das una sensación de supremacía sobre ti, pero si escoges no ser afectado no te sentirás perjudicado, ese será el golpe inesperado para ellos.

Al contener su ataque viendo como te arrojan sus mejores armas. Muéstrate impávido, fuerte, sin ser impactado por el huracán. Es como si miraras los rayos potentes descargar su furia sobre los arrecifes. Observas que está presente, pero no permites que drene tu paz. Ese el quid de dominar las reacciones que te rigen. No tienes que esconder tu sentir o simular que nada sientes, esa es la fuerza que te habita. Estás consiente de tus emociones, pero tu resuelves no dar el gusto de verte trastornado. Imagina que eres el centro pacífico de un tornado permanente mientras todo se desordena en su contorno, esa es la fortaleza de dominar tu accionar. No es la contestación rápida sino la parada silente que declara: ‘’Te contemplo, pero no voy a jugar bajo tus normas’’. Ese intervalo es lo que te fortalece. Tu instante luminoso, tu momento decisivo, donde comprendes que tu paz tiene mucha hermosura para que la trastornen.

Abraza el entrenamiento estoico reflexivo, pero que no sea una tarea, sino que lo contemples como un culto solemne; que sea tu rebeldía cotidiana. En medio del estruendo respondiendo con indiferencia y serenidad, evidencias que eres únicamente tú quien tiene dominio de tu mundo interior. Cuando nuestro poder nos abraza, lo caótico nunca podrá agitar la tranquilidad interna. Estas técnicas por las que hemos viajado contribuirán a comprender el juego de los narcisistas, aprendiendo a darle el jaque mate en este cosmos que gira constantemente. Darle jaque mate con precisión certera en los movimientos, venciendo sus dramas. Estos principios estoicos cultivan la resiliencia para que prospere en su presencia. Al fusionarte con el estoicismo no te conviertes en un ser inconmovible, te conviertes en ese piloto diestro en un cielo con cúmulos en esta vida. Sólido pero maleable. Hilando acertadamente entre aguas revueltas y manantiales reposados.

Nunca desestimes tu luminosidad en medio de las sombras, nunca te apartes de este viaje hacia la serenidad, combatiendo las mareas de la negatividad con independencia. Eres un ser merecedor de una existencia llena de amor y respeto. Trasciende a tu mejor yo posible.