El teatro como acontecimiento siempre ha estado presente en las sociedades, y la de Santo Domingo no es la excepción y desde su fundación, eventos teatrales han marcado su historia, sin embargo, estos acontecimientos escénicos son poco conocidos, estudiados y valorados como hechos históricos de nuestra historiografía social y teatral.

Y a propósito de acontecimientos teatrales que debieran ser considerados hechos históricos, el 23 de junio es una fecha significativa para el teatro hispanoamericano y sobre todo para nuestro país e historia teatral-colonial. Con la finalidad de que no pase desapercibida dicha fecha, este año se estarán realizado desde el mes de junio actividades varias, como publicaciones, conferencias, visitas guiadas, presentaciones teatrales y más, dentro del marco del evento pluridisciplinario Cristóbal de Llerena, Meta-teatro 23. Para ello, el pasado 21 de junio el Centro Cultural de España de Santo Domingo acogió la conferencia; “Meta-teatro 23, el otro Llerena, más allá del teatro”, una conferencia impartida por quien suscribe, y que abordó temas no tan evidentes en torno a Cristóbal de Llerena y su Entremés y sus remanentes más allá del teatro, la ciudad y sus habitantes.

A raíz de esta conferencia estaremos en lo adelante realizando publicaciones que resumirán parte de esta y otras conferencia y charlas al respecto. En esta ocasión adelantaremos con algunos rasgos de la biografía del personaje en cuestión y uno que otro spoiler de los temas de esta primera conferencia.

Aclaración

 Esta es o fue una conferencia abierta, voy de atrás hacia delante o de adelante para atrás, haciendo paréntesis y de manera desordenada organizaremos, o más bien nos haremos de estas ideas e informaciones una idea general de todo esto. Más que una conferencia esto es una conversación que va de aquí para allá.

También advierto que usaré partes de otras conferencias y charlas anteriores y que como toda conversación repetiremos y hasta quizá redunde informaciones, y advierto que soy fanático de las causalidades, de las coincidencias y de las conjeturas y teorías o hipótesis conspirativas (disculpen los inconvenientes).

Todo esto es una gran excusa para hablar de teatro y abordar temas teatrales, sociales, culturales y parateatrales de nuestro país y de nuestra historia escénica teatral dominicana. La idea es conversar y que veamos la historia como lo que es, algo que no es estático ni absoluto, que la historia es un gran chisme.

Vamos a hablar de ese otro u otros Cristóbal de Llerena, ese que va más allá de lo exclusivamente teatral, vamos a verlo desde varios puntos de vista, aunque claro que siempre con el teatro por detrás, o delante o por dentro, que está ahí, pero no sólo ni exclusivo, abriremos un poco el espectro del personaje, hasta donde nos alcance la documentación, la información, el tiempo y hasta la imaginación.

¿Quién es, o quién fue este tal Cristóbal de Llerena? Actualización

Dibujo de Llerena por Jaime Colson.

Mas allá de la fuente más reconocida y confiable del planeta tierra, Wikipedia, puedo yo, luego de más de una década dedicado a buscar informaciones sobre Llerena ofrecer algunos datos actualizados (en otra publicación futura ofreceremos las fuentes bibliográficas pertinentes, que el tiempo apremia).

Cristóbal de Llerena de Rueda. Nace posiblemente en 1545 y fallece quizás en 1626. Hijo de españoles Beatriz de Rueda y Alonso de Llerena. De la madre poco sabemos, más que un par de menciones en cartas de la audiencia de Santo Domingo de gente que la conoce y testifican que era junto a Alonso “cristianos viejos” de esta ciudad”. (Por cierto, que este es un apellido Sefardí, es decir que lo de “cristiano”, ¡ay!). Alonso de Llerena, de este hay más datos. Fue un escribano del Cabildo desde 1548 más o menos, hasta 1550. Hay datos y cartas al respecto. Existieron dos Alonso de Llerena en Santo Domingo, el Viejo y el Joven, suponemos que el Joven es el padre de Cristóbal por un asunto de fechas. Estos datos los encontramos en Utrera “Noticias Históricas de Santo Domingo”. Este Alonso se casó dos veces, es decir que es muy probable que Llerena tuviera familia (la segunda mujer parece que se llamó Isabel Hernández).

Cristóbal realizó múltiples trabajos, fue administrador, es decir llevaba las cuentas del Hospital San Nicolás de Bari, era capellán mayor de la Catedral, se referencia de él que en el Colegio Universidad Santiago de la Paz y Gorjón luego de ser profesor por varios años llegó a ser catedrático de la misma, impartiendo clases de latín y gramática, nosotros suponemos que también hacía algo relacionado con las artes, porque la propia universidad tenía especialidad en artes y si escribía teatro, ni más faltara. Además llevaba las cuentas de los diezmos, era organista de la catedral, cantante, poeta, músico de punto y tecla. Hasta el mismo Nicolás de Ovando le referencia en sus crónicas.

Llerena sufrió el exilio (o la expulsión, como quieran decirle) a raíz de la presentación del famoso Entremés en el atrio de la catedral durante las fiestas de la octava del Corpus Christi. El tema tratado causó tal enfado en los aludidos alguaciles y oidores del cabildo de la ciudad que lo afueriaron ni 15 días después, el 8 de julio de 1588. Pero como bien se sabe que si usted está pegado al poder algo bueno se le tiene que pegar, resulta que por fortuna el arzobispo Alonso López de Ávila, interpuso ante su majestad una carta, indignado por la expulsión del can Llerena (can por canónigo y no por perro). La iglesia excomulgó a los alguaciles y en plena misa se armó un chisme y entre dimes y diretes es que por chepazo nos llega el entremés adjunto a esa carta.

Además de ser expulsado en esa ocasión, no era su primera vez teniendo problemas con las autoridades y la justicia, pues ya había estado en la cárcel, porque años antes había sido encarcelado por hacer que unos estudiantes dieran falso testimonio en un caso, que no sabemos de qué se trata pero que se sabe por otra carta que eso pasó, pero que es “cosa ya olvidada” dice la misma misiva esa.

Un dato interesante es que Llerena tuvo un hato con ganado y una estancia de jengibre, pero eso nadie le hace caso, pero no deja de ser interesante la relación entre el ganado de los colonos y la referencia la pesquería en el entremés como baja clase social.

Sobre la muerte de Llerena, quizás por 1626 o 1645, no se sabe todavía porque no se ponen de acuerdo lo especialista. Pero lo extraño es que, siendo una persona tan querida y defendida por el pueblo, y esto lo decimos porque siempre se le menciona como alguien que trabaja a favor de lo popular, no tiene una tumba. La necrología de este señor no será posible hasta el momento porque los registros de su muerte y nacimiento no se han encontrado y posiblemente se han perdido (sobre los libros de entierros no se ha buscado pero existen).

El gran problema de la investigación sobre Llerena es que hemos buscado exclusivamente en los archivos de indias, allá en Sevilla, en España y no en los de las Américas y específicamente en los de aquí. Pero adelanto que he encontrado documentos aquí en Santo Domingo que confirman no solo su existencia, sino también su actividad y hasta su posible firma de puño y letra. Otro Llerena desconocido.

Llerena en la ciudad

Más allá de lo teórico teatral y del escaso círculo de historiadores y teatristas y algunos culturólogos interesados en el tema, Cristóbal de Llerena en la ciudad de Santo Domingo, como personaje emblemático y de importancia histórica cultural no existe propiamente dicho. Y qué bueno, opino yo, porque según su propio oficio de clérigo y docente, que era lo principal según encontramos en la historia, no creo que él mismo hubiera querido que lo exaltaran a la fama, sino más bien quedarse bajo perfil, y así lo indican los propios rastros que nos llega de su vida. Pero eso es asunto de él, el nuestro es el contrario, es rescatar, analizar, criticar, observar, buscar, escribir sobre su historia y sin duda alguna él y su Entremés son parte de la historia teatral de la isla, y no digo parte de la historia teatral “dominicana” en primer lugar, porque en su época no existíamos como nación, pero eso es tema aparte de otros nacionalismos escénicos.

En cuanto al reconocimiento del nombre como tal, de su figura y de su importancia aquí en el país, como he señalado antes, es poco, pero significativo en cierta medida. Una sola sala de Teatro lleva su nombre, la de Casa de Teatro y una calle le relaciona con unos de los crímenes más horrendos del siglo pasado.

El otro Llerena, más allá del teatro

También está el Llerena del pueblo, el de la dramaturgia, el calumniado, también el idolatrado, el olvidado, el monstruoso por supuesto, el desconocido pero también reconocido y es que su persona se ha visto envuelta entre luces y sombras con la política, la religión, la cultura, el teatro, la música en fin, con la vida cultural social y política del Santo Domingo de los siglos VXI y XVII y hasta con posibles remanentes en el siglo XX y salpicando el XXI.

Más allá del teatro ha tenido su nombre y obra fama efímera y hasta marketing de mal gusto, pero también atribuciones exageradas, reconocimientos algunos descontextualizados, otros atinados y otros curiosos porque no. De igual manera se le han realizado homenajes merecidos y reconocimientos necesarios y otros tantos que faltan. Ya veremos a lo largo de este Meta-teatro 23 y las próximas publicaciones, eventos y actividades estos y más temitas.

Todo o casi todo sobre su vida ha sido un cuasi mito, un chisme bien entretenido que a pocos a importado pero que a muchos ha de interesar. Su biografía ha sido un cúmulo de conjeturas, por lo que el caso el caso de Cristóbal de Llerena no está cerrado. ¡Hay pa´ rato!

Esta historia continuará.