La literatura es una creación humana que de manera constante se ha ido transmitiendo en el tiempo. Podría decirse que está presente en todas las naciones. En el libro El río de la literatura, el filólogo y helenista español Francisco Rodríguez Adrados, da cuenta de un precedente oral en toda literatura, de la pervivencia de la oralidad dentro de la literatura escrita como núcleo ancestral de la misma.

Dentro de la literatura universal, la oralidad no es una excepción en  la conformación de la literatura estadounidense. Esta es rica y abundante. Con la llegada del colonizador europeo, los que habitaban ese territorio eran tribus indígenas. Esas tribus hablaban más de quinientas lenguas, pero no había una literatura escrita, lo que indica que la literatura norteamericana comenzó con leyendas, anécdotas, adivinanzas, canciones, mitos y cuentos fantásticos que se transmitieron de forma oral.

Para tratar de aproximarse a la literatura estadounidense, pienso que hay que partir de la Guerra de Independencia, pues en el fragor de la misma, los escritores revolucionarios escribieron temas de política por medio de miles de panfletos que eran leídos en público. Entre ellos, el más destacado fue Thomas Paine, cuyo panfleto El sentido común, expresa que la causa de Norteamérica es la causa de toda la humanidad. Un caso a destacar es Benjamín Franklin, quien era escritor, filántropo, diplomático, impresor y editor. Franklin se forjó por sí mismo, fue el creador de un género nuevo y netamente estadounidense:  el manual de superación personal. Con razón el filósofo escocés Dave Hume lo llamó el primer gran hombre de letras de todo Estados Unidos. Es bueno señalar, que tanto Paine como Franklin fueron influenciados por la Ilustración europea.

Después de la independencia, aún teniendo los estadounidenses el ánimo de crear una literatura nacional, esto no pudo ser posible hasta cincuenta años después. En principio, la búsqueda de una literatura con raíces propias se convirtió en un tema de preocupación, pues eran conscientes que subyacía en su espíritu creativo una excesiva dependencia del modelo literario inglés. A tal punto, que cuando escritores ingleses del renombre de Jonathan Swift y Alexander Pope no tenían en su país el arraigo de cincuenta años atrás, seguían siendo imitados en Estados Unidos.  Otro problema fue la falta de público, pues el público culto seguía prefiriendo a los autores europeos.


James Fenimore Cooper (1789-1851)

Los primeros escritores importantes de ficción,  que lograron que sus libros se leyeran tanto dentro como fuera de los Estados Unidos, fueron Washington Irving y James Fenimore Cooper. La diferencia entre ambos, es que Irving dirigió la mirada a la tradición europea. Cooper la dirigió a su situación nacional, a la naturaleza, a los temas de la frontera, a los problemas del hombre y la sociedad y la población indígena. Un ejemplo de ello es su novela El último de los mohicanos. Otro de los primeros escritores norteamericanos es Charles Brockden Brown, el cual fue considerado el precursor de Edgar Allan Poe, Nathaniel Hawtorne y Herman Melville.

Edgar Allan Poe.

El Romanticismo se originó en Alemania en 1800, sin embargo, cuando llegó a los Estados Unidos en 1820, no tuvo las mismas características que en Europa.  Fue usado para la conformación de ideales éticos y estéticos, haciendo énfasis en el valor del arte expresivo tanto para el individuo como para la sociedad. El ensayista, poeta y filósofo Ralph Waldo Emerson, puede ser considerado el autor romántico más importante de Estados Unidos. Inspirado en este movimiento,  es un símbolo Henry Wadsworth Longfellow, el poeta más conocido en su época; el cual fue profesor de lenguas modernas en Harvard;  y en el trascendentalismo Walt Whitman. Witman.  Poeta autodidacta y carpintero en sus ratos libres. Hojas de hierba, su obra más vigorosa y original, y que revisó y reescribió toda su vida,  fue inspirada en los escritos de Emerson.

A las novelas del período romántico Nathaniel Hawthorne las denominó Romance, pues fueron usadas para comunicar asuntos complejos. Sus personajes expresan temas fuertes como el adulterio, el cual fue tratado en La letra escarlata de Hawthorne, y la obsesión, abordado en la novela Moby Dick de Hermann Melville. El otro miembro de la generación de grandes escritores norteamericanos que pertenece a este período es Edgar Allan Poe. Se considera el fundador de la ficción detectivesca, y sus temas son una exploración de lo extraño como componente de la belleza. En poesía es conocido sobre todo por su poema narrativo El cuervo. 

El período comprendido entre la Guerra Civil y la Primera Guerra Mundial produjo grandes cambios en Estados Unidos. Terminada la contienda, se inicia un proceso de industrialización e inmigración, y para 1914 se había convertido en una potencia mundial. Dentro de ese espacio se encuentra el que a nuestro entender es el escritor más importante surgido del interior de su país. De nombre Samuel Clemens; mejor conocido como Mark Twain.  Twain usa un lenguaje coloquial y realista, su estilo permitió a los demás escritores revalorar su voz nacional. De él llegó a decir Hemingway que toda la literatura estadounidense proviene de su libro Las aventuras de Huckleberry Finn. Autor conocido por otras obras como Las aventuras de Tom Sawyer y Un yanqui en la corte del Rey Arturo. Twain es una mezcla agradable de humor y regionalismo.

La década de los años 20 y 30 del siglo XX coincide con la gran depresión y la era del Jazz. Un escritor que captó mejor que nadie esa época fue Francis Scott Fitzgerald, el cual se dio a conocer por su extraordinaria novela El gran Gatsby; también escribió otras obras importantes como A este lado del paraíso y Cuentos de la era del jazz. 

Willian Faulkner.

Del período de entreguerras, dos escritores reflejaron tanto su vida como su sello de marca como escritores. El primero: Ernest Hemingway. Este puede ser considerado un escritor universal y el más popular del siglo XX. En sus escritos de oraciones cortas, fue influido por Gertrude Stein, la cual conoció en París después de la Primera Guerra Mundial, junto a los escritores exiliados Sherwood Anderson, Ezra Pound y Francis Scoot Fitzgerald.  Muchas de sus aventuras son temas de sus novelas, las cuales son de estilo  sencillo, y  fáciles de entender. El otro es Willian Faulkner. Escritor innovador, técnico y experimental.  Ubicó la mayoría de los escenarios de sus novelas en el condado imaginario de Yoknapatawpha. Su estilo influyó en varios escritores latinoamericanos como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Juan Carlos Onetti. Entre sus obras más importantes podemos mencionar El sonido y la furia, Luz de agosto, Mientras agonizo, ¡Absalón, Absalón!, entre otras.

Aportaciones valiosas a la literatura estadounidense la encontramos en escritores de origen judío de la talla de Bernard Malamud, Isaac Bashevis Singer, Saul Bellow y Philip Roth. Sus obras giran en torno a preocupaciones éticas y a la situación judía. La década de los sesenta fue convulsa, se caracterizó por la lucha por los derechos civiles,  la Guerra de Vietnam, el activismo antibélico, el feminismo y la contracultura. Se produjo una frontera entre la ficción y la novela reportaje, un ejemplo de esto es la novela A sangre fría de Truman Capote.

Truman Capote

La literatura de los Estados Unidos tiene un largo trayecto recorrido, ha tenido muchos períodos y varios acontecimientos la han marcado. Paul Auster, Don DeLillo, Jónathan Franzen, el laberíntico y enigmático Thomas Pynchon, la exquisita Joyce Carol Oates y Cormar MaCarthy; narrador norteamericano que hoy se le compara con Faulkner y Herman Melville, son escritores vivos que siguen poniendo en alto la maravillosa literatura estadounidense. Tan rica y amplia, de la que solo intentamos aproximarnos, y de la cual falta mucho por decir.