El querido amigo y artista visual Alex Guerrero está entre nosotros. Nos trae un reencuentro con más de tres décadas de su obra. Su retrospectiva Afiches Plakáty Posters “donde cada tradición tiene un espacio y motivo que enlaza al artista con su obra a través del tiempo”, según destaca la curadora de la expo, Michelle Cruz.

Miguel D. Mena escribe: “Con esta retrospectiva de sus carteles podemos apreciar muchas historias: del país nuestro, del país checo y de Nueva York”.

Auncio de la exposición.

En Crónicas de la Bohemia no quisimos quedarnos atrás y abordamos una entrevista breve, pero significativa, de la vida y obra de Alex Guerrero.

La muestra de Alex será abierta al público el viernes 28 de julio a las 7 de la noche en el Centro Cultural de España ubicado en la Ciudad Colonial. Están todos invitados.

Te recuerdo en el mercado de pulgas del Parque Fuerte San José, frente a la estatua de Fray Antón de Montesinos. Corrían los acelerados años 80. Formabas parte de un grupo de artistas visuales que comenzaban su carrera en varios puntos de la ciudad. ¿Cómo recuerdas esa década tan especial para nuestra generación?

Los primeros años de los 80 fueron maravillosos en Santo Domingo. Todos éramos jóvenes y recién salíamos de los doce años de Balaguer. Después de mucho tiempo, se respiraba un aire de entusiasmo y más que nada, en el ambiente artístico

Los lugares de encuentro de nuestra generación artística eran Casa de Teatro, en el desaparecido Centro de Arte Nouveau, los conciertos en las Ruinas y en el legendario murito del Drake´s.

Claro, todo transcurría super bien super cool porque obviamente no teníamos compromisos de familia. El tiempo y la vida para vivirla eran completamente nuestros. Es decir, cero prisas.

Tampoco existía el ruido digital de ahora. No había celulares. Nos encontrábamos porque nos encontrábamos. Todos los encuentros eran super orgánicos. Para mí, esa relajada y maravillosa vida fue muy breve.

En mi caso, viajé a estudiar a Praga en 1984. En la retrospectiva que inauguramos el viernes 28 de julio, el primer afiche con que se topará el público es uno dedicado a la memoria de John Lennon tras su asesinato y data de 1981.

Lo que quiere decir que prácticamente mi vida (¡en los ochentas, porque aún sigo vivo!) fue muy breve sin dejar, reitero, de ser super intensa en Santo Domingo.

Tan intensa que gané tres premios nacionales de afiche y realizamos una carpeta de serigrafía individual y otra colectiva con los nunca olvidados Tony Capellán y Belkis Ramírez. Igual hice afiches para los conciertos de Luis Días.

No me quedo en la nostalgia pero si recuerdo esa época de mi vida con mucho cariño y de mucha formación para seguir adelante.

Dos experiencias super decisivas en tu vida: Praga y Nueva York. Cuéntanos

José Arias con el artista Alex Guerrero.

Comenzando por la experiencia de Praga. Lo primero es toparme con la gran diferencia cultural entre el Caribe y el centro de Europa. De igual manera, la gran diferencia entre sus sistemas ideológicos y económicos. Salir de Santo Domingo para llegar a un país con una cultura, un régimen y un clima completamente diferente era prácticamente viajar a las antípodas.

El primer año residí en un pueblito cerca de Praga con el propósito de estudiar checo. Un aprendizaje intenso de seis a ocho horas diarias. Una locura. Me enseñaron el checo literal, de jovencito educado “muy señorito” pero cuando llegué a Praga aprendí el “tigueraje checo de la capital”.

Llegué a ser el segundo latinoamericano egresado de esa escuela, primero fue un mexicano a finales de los años 60.

La experiencia nos marcó muchísimo a ese grupo de jóvenes dominicanos y latinoamericanos que residimos y estudiábamos allí.

Esa es la razón de mi gran amistad con el escritor y filósofo Fidel Munnigh. Es una experiencia que nos unió como hermanos al punto de que todavía conservo amigos de esa época.

Llegué a Praga con ideales socialistas y cuando conocí el socialismo en carne viva, experimenté la desilusión tras la profundidad su lengua y su cultura.

En el plano artístico fue otro nivel. Estaba en medio de una cultura con una tradición de siglos.

Yo aprendí mucho del ambiente universitario, del intercambio y la amistad entre estudiantes y profesores de un altísimo nivel.

Allí existía una cultura underground y disidente en contra del socialismo. Para esos años, el recién fenecido escritor Milán Kundera estaba prohibido.

Recuerdo la anécdota de Fidel Munnigh que trajo la novela La insoportable levedad del ser   desde Santo Domingo a Praga y la fotocopió para que nosotros la leyéramos. Así llegamos a leer a Kundera.

Luego, la experiencia de la Primavera de Praga en el otoño de 1989 representó para nosotros una huella para toda la vida. Fuimos testigos de un cambio histórico y trascendental de un país ubicado en el centro de Europa.

Además, vivir y observar en la primera línea, los cambios paulatinos del sistema político y económico de Checoslovaquia. Yo me quedé hasta mediados de los 90.

Igualmente me casé con mi esposa de ascendencia checa y aunque vivimos en Nueva York, aún tenemos una relación muy cercana con los amigos que residen en la ahora República Checa.

Tantos años allí me dio la oportunidad de una formación ligada con asumir tu identidad caribeña. Yo fui más caribeño en Praga. Incluso, me llegué a poner cera en el pelo para tener dreads a lo rasta y asumir con todas mis fuerzas la identidad afrocaribeña.

Redescubrí la música de Bob Marley y asistía a las fiestas de los estudiantes africanos y percibí la gran similitud cultural entre África y nuestros países. Y más, darte cuenta de que tú también eres negro.

Bueno, la experiencia de Nueva York. Residir en Nueva York equivale a notables diferencias a lo vivido en Praga. Sin embargo, siempre tendrás el sentimiento de que estás más cerca de tus raíces, por Nueva York acoger una gran comunidad latina, a tres horas de Santo Domingo. En Nueva York no te sientes extranjero. La cultura latina está por todos lados. Mientras en Europa siempre te sentirás extranjero por la existencia de una cultura nacional muy arraigada.

Nueva York es la Capital del Mundo y no es un cliché decirlo. Es así. Te encuentras con gente de todo el planeta y no tienes el sentimiento de que tienes el océano Atlántico en el medio.

Esa es la razón por la cual mi última carpeta de trabajo se llama Entre dos aguas, donde elaboro las simbologías entre la metrópoli de Nueva York y las del trópico.

Yo me siento ciudadano del mundo, pero mi contacto con la cultura dominicana en mi obra es reiterativo. Siempre estará lo que somos y como somos.

Esta retrospectiva es un proyecto ambicioso y relevante. Tres propuestas a lo largo de todo este tiempo.

Sobre esta retrospectiva Afiches Plakáty Posters (la palabra afiche en tres idiomas diferentes). A mí no me gustan los autorretratos, pero por primera vez lo asumo porque lo siento personal.

Más que el regreso a mis comienzos se trata de celebrar lo que ha sido constante en los tres períodos de mi carrera.  Como sugiere la imagen del afiche de promoción, se trata de tres períodos de mi carrera artística.

Tomar en cuenta que el espacio del afiche de ahora no es igual a los años 80 y 90 y todo tiene que ver con la revolución tecnológica. Para mí, el principio del diseño sigue siendo el mismo. Lo que pasa que ahora tú lo adaptas a lo digital, aunque siempre se tratará de comunicación.

Esta retrospectiva me hace mucha ilusión por el reencuentro de amigos. Es como una vieja deuda de exponer esta muestra en el país. Espero verlos a todos en el Centro Cultura de España. Será maravilloso.

 

 

José Arias en Acento.com.do