El documental, lastimosamente, es considerado por mucha gente como un género audiovisual menor que ni siquiera llega a categoría de cine. Una pena.

Todavía hoy cuando se le habla a alguien de una pieza de este género, se pregunta: ¿pero… es documental o una película?, sin caer en la cuenta de que ambos, documental y ficción, son cine.

Todavía hoy, al momento de fijar sala a un documental en un festival de cine cualquiera, se le asigna la salita mas pequeña, ubicando mentalmente a estos proyectos en la cola mas lejana de los géneros fílmicos, lo que no ocurre con este II de Fine Arts Hecho en Casa,

Tatiana Fernandez Geara volvió, con Vals de Santo Domingo, a dar sentido al nuevo cine documental dominicano.

Tras dos años siguiendo a tres adolescentes estudiantes de la Escuela Nacional de Danza,

ha logrado una pieza hermosa, valiente, simbólica y reivindicadora del valor del estudio de casos, del derecho a la autodefinición existencial y a presentar una mirada de la ciudad como nunca antes se había tenido, como bien indica Miguel D. Mena en el primer pase de Vals de Santo Domingo en el II Festival de Cine Fine Arts Hecho en Casa 2022.

La directora excede los márgenes de su estudio y logra, con su perspectiva de la ciudad y de estos chicos, una obra que signa la impecabilidad artística y la perfección técnica sobre todo en los aspectos de su banda musical y el manejo de la imagen.

Vals de Santo Domingo es una obra mejor afirmada en el lenguaje del cine, sin separarse de tener del estilo guerrillero de “crew minimo”.

Ahora tiene personal técnico para registro auditivo con vistas a lograr una banda sonora que resultaba imprescindible cuidar al tratarse de danza y danzarios.

El discurso del documental da oportunidad de conocer la represión social que se extraña de que varones (sobre todo proviniendo de sectores empobrecidos) se dedican a estudiar ballet, pero evita la facilidad de transformar su documental en un manifiesto de protesta. No. Tatiana gerencia el rodaje hacia una perspectiva amplia, cercana, íntima, de flor de piel y menos de la agenda LGBT, para entregar una pieza signada por la validez del cambio, la expresividad del arte y de cómo influye para generar entre seres humanos un vínculo común.

La fotografía y el universo de sonidos , incluyendo la banda sonora creada al efecto como reinterpretación de la pieza original de Bullyumba Landestoy, (quien murió en 2018, sin ver logrado su sueño de un gran concierto en el Teatro Nacional con una selección de su música), son sus principales aciertos técnicos son.

Con Vals de Santo Domingo, Tatiana supera a la Tatiana de Nana, no solo por el tiempo y la paciencia de seguir durante cinco años a Angel, Raymundo y Víctor, estudiantes de la Escuela Nacional de Danza,presionados por una sociedad machista que sigue, absurdamente otros distintos “para mujeres”, reprimiendo con actitudes y enrostrarles comentarios ácidos. Ellos tres son víctimas de ese prejuicio.

Un aspecto que la crítica obvia, e incluso los directores también al no acreditarlo debidamente, es el cartel del trabajo, que en el caso de Vals de Santo Domingo es de Máximo del Castillo, el cual estéticamente es uno de los mejores en referencia a las 11 películas del II Festival Fine Arts Hecho en Casa, basado en un armonioso color turquesa/larimar y una conjunción de los títulos estilizados y las imagenes de los tres protagonistas en una relación de juego y fascinación en la danza. Bien por Máximo del Castillo.

Otros carteles que resaltan por su calidad son del de Perejil, el de Carajita y el de Rafaela, pero estos aspectos son muy poco comentados y celebrados.

El precedente: Nana

El nombre de Tatiana Fernández Geara comenzó a sonar con intensidad, curiosidad y cierta admiración, en diciembre de 2015, cuando entregó Nana, documental sobre las mujeres que cuidan de niños que no son los suyos.

Era un proyecto muy unipersonal, de pequeñas historias sin un equipo de producción tradicional, tan solo con su cámara, sin prisas por terminar, sin rodaje pautado por seis semanas continuas, como las de ficción.

Con Nana logró hacer visible la vida de estas mujeres, sus aspectos subjetivos y sensitivos, madres de criaturas que no parieron.

Ella ha obtenido, con solo dos proyectos, un lugar preferente entre los documentalistas dominicanos.

Vals de Santo Domingo es una experiencia visual y sonora que ningún cinéfilo que se respete, debe dejar de ver.

Ficha técnica

Título: “Vals de Santo Domingo”

Directora, guionista y fotografía: Tatiana Fernández Geara

Género: Documental

Duración: 76’

Idioma: Español

País: RD

Productoras: Cine Carmelita / Guasábara Cine

Producción: Fernando Santos Díaz, Tatiana Fernández Geara

Guión: Tatiana Fernández Geara, El Editor Cuir

Diseño de sonido: Homer Mora

Sonido directo: Denis Godoy, Franklin Ostos, Homer Mora

Edición: Juan Jose Cid-El Editor Cuir

Coreografía: Stephanie Bauger

Estudio de mezcla: Pulpo Post

Elenco: Raymundo Antonio Rodríguez Roa, Víctor Ángel De Jesús Abad y Ángel Enmanuel Pascual.

Elenco de apoyo: Stephanie Bauger, Laura De los Santos, Sofía Isabel Almonte, Laura Abreu, Lermagd Álvarez, Guillermina Féliz, Santa Pascual, Ramona Pérez, Prisila Cepeda, Víctor De Jesús Correa, Alumnos de la Escuela Nacional de Arte Dramático, Alumnos de la Escuela Nacional de Danza (Endanza) Promoción 2022.

Sinopsis

Dentro de una clase de ballet con veinte adolescentes, hay sólo tres varones. Siguiendo la amistad entre Raymundo, Ángel y Víctor salen a relucir los prejuicios de un país donde la danza es catalogada como una actividad exclusiva para mujeres. Como un vals, un ritmo musical de tres tiempos, los tres bailarines recorren la ciudad de Santo Domingo enfrentándose, y a veces acogiéndose, a la cultura machista que rige la sociedad dominicana.