Este miércoles entran en el Panteón de los restos de Missak y Mélinée Manouchian, activistas comunistas escapados del Genocidio armenio que tuvieron un papel destacado en la Resistencia contra la ocupación nazi. El anuncio da notoriedad a una pate poco conocida de la Resistencia, la labor de activistas extranjeros que murieron por Francia.
Missak y Mélinée eran ambos huérfanos, supervivientes del genocidio armenio de 1915. Pero es en Marsella, veinte años después, donde los dos inmigrantes apátridas se encuentran en el seno de una organización comunista armenia.
Juntos se unieron al Partido Comunista Francés y, en 1941, en la Francia ocupada bajo el dominio nazi, pasaron a la clandestinidad. Se unieron a la organización de los Francotiradores y partisanos – Mano de obra inmigrante (FTP MOI), un grupo compuesto principalmente por judíos e inmigrantes. Manouchian rápidamente tomó el mando y dirigió, con sus hombres, alrededor de un centenar de acciones de sabotaje.
El grupo era uno de los más decididos de la época, porque sus miembros, directamente atacados por las leyes del régimen de Vichy, no tenían otra opción: la clandestinidad o la deportación.
En 1943, la banda Manouchian firmó su mayor hazaña armada: el asesinato del jefe del STO, el Servicio de Trabajo Obligatorio impuesto por el ocupante. Dos semanas después, Missak fue arrestado, torturado y finalmente fusilado varios meses después, junto con una veintena de sus camaradas en Mont-Valérien.
“El Cartel Rojo” contribuirá a la leyenda. El ocupante alemán cubre toda Francia con carteles de los rostros de 10 miembros del FTP MOI. Los presentaba como el ejército del crimen, pero ese cartel los convertó en héroes.
Mélinée murió en 1989, tras regresar por un tiempo a su tierra natal, Armenia. A pesar de los libros y películas inspirados en el “Cartel Rojo”, su actividad seguirá siendo poco conocida.
Al entrar en el Panteón, Missak Manouchian se convierte en el noveno miembro de la Resistencia en ser honrado de esta manera, desde el traslado de las cenizas de Jean Moulin en 1964. También es el primer combatiente de la resistencia comunista y extranjero en entrar.
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Durante la V República, el jefe de Estado es el único que toma las decisiones en materia de panteonización. Desde 2017, Emmanuel Macro ha dado entrada en este templo republicano a tres grandes figuras: Simone Veil, Maurice Genevoix y la cantante franco-estadounidense Joséphine Baker, la primera persona negra y la primera artista que se une al Panteón.
