Celebrados en plena Guerra Fría, los Juegos Olímpicos de verano de 1984 en Los Ángeles fueron boicoteados por la Unión Soviética (URSS) y la mayoría de los países comunistas. Fue la respuesta del Kremlin al boicot, cuatro años antes, de los estadounidenses y sus aliados a los Juegos Olímpicos de 1980 en Moscú. En aquel momento, unos 50 países decidieron no participar en las competiciones organizadas por los rusos debido a la invasión soviética de Afganistán en 1979. Este es el séptimo de una serie de artículos sobre Juegos Olímpicos y geopolítica, que RFI publicará hasta los Juegos de París 2024.
Por Vasile Damian, de la redacción de RFI Rumania
En Los Ángeles, los soviéticos y sus aliados no participaron, con algunas excepciones. China, que disputaba uno de sus primeros Juegos Olímpicos, así como la Yugoslavia del mariscal Tito y, sobre todo, la Rumania del dictador Nicolae Ceauşescu, viajaron a Estados Unidos.
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¿Una señal de independencia de Moscú? ¿Participación por dinero? Estos son algunos de los interrogantes y misterios que rodean la histórica participación de los rumanos. La delegación del país dejará Los Ángeles con el segundo puesto en el medallero. Rumania fue el único país del Pacto de Varsovia que compitió en California. Para todos los demás miembros del bloque comunista de Europa del Este, la consigna fue el boicot.
Los historiadores han atribuido la presencia rumana en los Juegos estadounidenses a la estrategia política de los poderes de Bucarest. Mientras que en 1980 los rumanos participaron en los Juegos Olímpicos de Moscú por lealtad a su "hermano mayor" del Este, cuatro años después las relaciones rumano-soviéticas ya no eran buenas. Además, Rumania necesitaba una moneda fuerte y Ceauşescu quería ganar todo el dinero posible. El dictador rumano también quería mejorar su imagen internacional gracias a su participación en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.
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Por su parte, Peter Ueberroth, presidente del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Estados Unidos, hizo todo lo posible para convencer a los rumanos -pero también a otros comunistas, como los chinos, por ejemplo- de que viajaran al evento.
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Celebrar los Juegos sin la presencia de miles de atletas de talento era inconcebible, tanto desde el punto de vista atlético como financiero. "El boicot de los soviéticos y sus aliados se decidió tras la firma de los contratos de derechos de retransmisión con la cadena de televisión ABC", explica el historiador Adrian Cioroianu en una entrevista con RFI.
Tras las negociaciones entre el COI, el Comité Olímpico Rumano y las autoridades comunistas de Bucarest, con la aprobación de Ceauşescu, los rumanos obtuvieron una considerable suma de dinero -algunas fuentes mencionan la suma de 120.000 dólares- para el viaje y el alojamiento de la delegación. Con la decisión favorable de Rumania, China y Yugoslavia siguieron su ejemplo.
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Plata para los rumanos
La participación de Rumania en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles se vio coronada por un éxito inesperado e histórico. Nunca antes Rumania había ganado tantas medallas. Los 124 atletas rumanos quedaron segundos en el medallero general, sólo por detrás de los anfitriones estadounidenses. Con un total de 53 medallas, 20 de ellas de oro, Rumania ganó su apuesta deportiva. "Pero no su apuesta política", observa Adrian Cioroianu.
A pesar del boicot de Moscú y sus aliados, los atletas rumanos fueron aplaudidos cuando entraron en el estadio Coliseo. El entonces presidente estadounidense, Ronald Reagan, sonreía en la tribuna de honor ante las gradas abarrotadas.
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En general, los años 80 fueron una buena década para el deporte rumano. Los atletas regresaron de Moscú en 1980 con 25 medallas, seis de ellas de oro. Cuatro años más tarde, los rumanos registraron una actuación histórica: las mujeres se proclamaron campeonas olímpicas por equipos, algo inédito para el país.
En este contexto, la gimnasia se convirtió en el deporte estrella de Rumania y en objeto de conflicto con la entonces URSS. Tras la brillantez de Nadia Comăneci en Montreal 1976 y Moscú 1980, Los Ángeles sería el escenario de Ecaterina Szabo. La gimnasta rumana de origen húngaro triunfó en suelo estadounidense, cosechando nada menos que cinco medallas en solitario, cuatro de ellas de oro.
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Y no fue sólo en el gimnasio donde la delegación rumana obtuvo buenos resultados en Los Ángeles. Atletas de otras disciplinas, como Ivan Patzaichin en piragüismo, Doina Melinte y Maricica Puica en atletismo y Nicu Vlad en halterofilia, dieron una alegría a los rumanos en aquella edición de los Juegos Olímpicos.
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