Este domingo, los rebeldes del M23, respaldados por miles de soldados ruandeses, ingresaron al centro de Bukavu, capital de Kivu del Sur, según la ONU. El sábado, el caos ya se había apoderado de la ciudad tras la toma del aeropuerto y los barrios periféricos. Hoy, su control es absoluto. Con esta ciudad en sus manos, el M23 y las tropas ruandesas dominan por completo las dos provincias del este de la RDC: Kivu del Norte y Kivu del Sur.
Columnas de combatientes del grupo armado congoleño M23, aliado de Ruanda, ingresaron este domingo 16 de febrero en el centro de Bukavu, una de las principales ciudades del este de la República Democrática del Congo (RDC). El sábado por la mañana, el grupo antigubernamental ya había llegado a los suburbios de Bukavu, poco después de tomar el control del aeropuerto provincial, ubicado a unos 30 kilómetros de la ciudad.
La caída de Bukavu, una ciudad de un millón de habitantes, ocurrió sin resistencia por parte de las Fuerzas Armadas de la RDC (FARDC), lo que otorga al M23 y a su aliado ruandés el control total del lago Kivu, tras la captura de Goma, capital de la vecina provincia de Kivu del Norte.
Las FARDC habían abandonado la ciudad y se replegaron más al sur, dejando atrás sus armas, que fueron recuperadas por civiles y grupos armados. Según testigos citados por la agencia de noticias AFP, varias autoridades oficiales huyeron a Bujumbura, la capital económica del país vecino Burundi. Con la retirada de las autoridades civiles y militares, Bukavu quedó expuesta al saqueo durante todo el sábado.
Tensión en la ciudad y llamados del M23
Según AFP, grupos de bandidos y milicianos, en su mayoría vestidos de civil, recorrían la ciudad durante la noche del sábado al domingo, saqueando tiendas mientras la mayoría de los habitantes permanecía en sus casas.
El domingo, continuaban los disparos en algunos barrios, especialmente cerca de una base militar, según un residente contactado por AFP. “Los combatientes del M23 persiguen a los soldados que aún permanecían en el campamento y a algunos civiles que participaban en los saqueos”, relató.
El M23 emitió un comunicado el sábado en el que pedía a la población de Bukavu que se organizara en “comités de vigilancia para garantizar la seguridad”. El grupo armado también exigió la “retirada inmediata” de los soldados de Burundi, que apoyan al ejército congoleño en la provincia.
Ruanda y el control de los recursos en disputa
El conflicto en el este de RDC se prolonga desde hace más de tres décadas, pero volvió al centro de la escena en 2021, cuando el M23 retomó las armas contra Kinshasa. El gobierno congoleño acusa a Kigali (Ruanda) de armar y apoyar militarmente al grupo para controlar la explotación y el comercio de minerales utilizados en baterías y equipos electrónicos, además de buscar la apropiación de tierras agrícolas y ganaderas.
Ruanda lo niega y sostiene que su seguridad está amenazada por grupos armados en la región, en particular las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), creadas por antiguos responsables hutus del genocidio tutsi en Ruanda.
El gobierno congoleño reaccionó este domingo denunciando la entrada del M23 y de tropas ruandesas como una “violación flagrante de la soberanía nacional y un acto de guerra”, según el medio local Actualité.cd.
En un comunicado, las autoridades afirmaron que seguían “hora a hora” la evolución de la situación en Bukavu.
Kinshasa también acusó a Ruanda de ignorar las resoluciones de la reciente cumbre de Dar es-Salam, así como los múltiples llamados internacionales al cese de hostilidades.
Por su parte, el presidente ruandés, Paul Kagame, declaró esta semana en una entrevista con el medio Jeune Afrique que simpatizaba con el M23 y reconoció estar implicado en esta “situación debido a vecinos poco razonables”. Acusó a su homólogo congoleño de optar únicamente por una solución militar, mientras “otros intentan encontrar una solución pacífica”.
Advertencia de la Unión Africana y respuesta internacional
Los llamados de la comunidad internacional a la desescalada del conflicto se han multiplicado, sin éxito hasta ahora, en medio del temor de una guerra regional.
En la cumbre número 38 de la Unión Africana, celebrada este domingo en Adís Abeba, el comisario de Paz y Seguridad de la organización, Bankole Adeoye, advirtió sobre el riesgo de una “balcanización” de la RDC. “No queremos una balcanización de la RDC”, declaró en una conferencia de prensa, instando a la “retirada inmediata del M23 y sus aliados de todas las ciudades ocupadas”, sin mencionar explícitamente a Ruanda.
El sábado, en la apertura de la cumbre, el secretario general de la ONU, António Guterres, reiteró en la capital etíope su llamado a “evitar a toda costa una escalada regional”.
Desde Occidente, el gobierno británico advirtió este domingo en un comunicado que se trata de una “escalada grave que aumenta el riesgo de un conflicto regional mayor con un costo humano devastador”. Añadió que "la entrada del M23 y de las Fuerzas de Defensa Ruandesas en Bukavu constituye una violación de la soberanía e integridad territorial de la RDC, así como una infracción a la Carta de las Naciones Unidas".
El sábado, la diplomacia francesa también instó al “retiro inmediato” de las fuerzas ruandesas y advirtió que está lista para imponer sanciones. La Unión Europea, por su parte, anunció en un mensaje en X que examina "de urgencia todas las opciones disponibles".
El gobierno congoleño, que lleva meses pidiendo sanciones contra Ruanda, celebró lo que considera un “cambio de narrativa” en la comunidad internacional.
Reuters, AFP, Medios locales
