La entrada de rebeldes del M23 y fuerzas ruandesas en Goma, importante ciudad fronteriza del este de la República Democrática del Congo, ha reavivado un conflicto que dura décadas en la región congoleña de Kivu Norte, en el centro de una guerra de influencia regional.
La situación sigue siendo confusa en Goma, donde el martes 28 de enero volvieron a oírse disparos de armas ligeras y fuertes explosiones en varios barrios.
El domingo por la noche, tras varios días de enfrentamientos en las afueras, rebeldes del grupo M23 (Movimiento 23 de marzo) y miembros de las fuerzas ruandesas entraron en la gran ciudad del este de la República Democrática del Congo.
Por su parte, Kenia anunció la celebración el miércoles de una cumbre regional de emergencia en presencia del presidente ruandés, Paul Kagame, y del presidente congoleño, Félix Tshisekedi.
A finales de enero, este último rompió relaciones diplomáticas con su vecino, al que acusa de haberle "declarado la guerra" enviando fuerzas a suelo congoleño. Estas acusaciones son apoyadas por la ONU, pero rechazadas por Ruanda, que reivindica una "postura defensiva duradera" para su seguridad nacional.
Aunque la entrada en Goma de las fuerzas rebeldes del M23 y sus partidarios ruandeses marca un punto de inflexión en la escalada de tensiones entre RD Congo y Ruanda, la crisis de seguridad en la región dista mucho de ser una situación nueva.
Inestabilidad crónica ligada al genocidio de Ruanda
La inestabilidad crónica de esta región está intrínsecamente ligada al genocidio de la población tutsi en Ruanda en 1994, que mató a varios cientos de miles de personas y provocó un éxodo masivo. Alrededor de dos millones de hutus, incluidos genocidas, cruzaron la frontera, provocando una crisis humanitaria en el este de RD Congo, entonces conocida como República del Zaire.
Tres años después, la rebelión de Laurent-Désiré Kabila, apoyada por Ruanda y Uganda, derrocó a Mobutu tras más de 30 años de gobierno dictatorial. Esta "primera guerra del Congo" agravó aún más la situación en el este del país, creando un vacío de seguridad propicio para la aparición de grupos armados, mientras que los campos de refugiados cercanos a la frontera eran percibidos como una amenaza por Ruanda.
Mientras Laurent-Désiré Kabila intentaba sacudirse la influencia ruandesa, en 1998 estalló una segunda guerra entre el gobierno central y una nueva rebelión en Kivu, apoyada de nuevo por Ruanda y Uganda. RD Congo denunció la "agresión" de Kigali, que ya había dicho que su intervención estaba motivada por razones de "seguridad nacional".
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En 2002, Ruanda y RD Congo firmaron un acuerdo de paz. Pero la tregua duró poco. Dos años más tarde, estalló una rebelión en la provincia de Kivu del Sur, que se extendió al norte, dirigida por dos antiguos oficiales del ejército congoleño a los que las autoridades acusan de apoyar a Ruanda. Kigali lo niega.
Alianza 2009
En 2006, uno de estos líderes rebeldes, Laurent Nkunda, lanzó su propia milicia, el Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP). Kinshasa volvió a acusar a Ruanda de estar detrás.
Pero tres años después, el líder rebelde fue detenido en una operación conjunta de los ejércitos ruandés y congoleño. Inmediatamente después, RD Congo firmó un acuerdo de paz con el CNDP que preveía la transformación del grupo en partido político y la integración de sus fuerzas en el ejército y la policía congoleños.
Este acercamiento entre la RD Congo y Ruanda se explica por el compromiso compartido de los dirigentes Joseph Kabila y Paul Kagame de erradicar del territorio congoleño a las FDLR (Fuerzas Democráticas de Liberación de Ruanda), un grupo de exiliados hutus opuestos al régimen de Kigali. El 6 de agosto de 2009 tuvo lugar en Goma un encuentro histórico entre Paul Kagame y Joseph Kabila, que marcó la reanudación de unas relaciones diplomáticas rotas durante muchos años.
Surgimiento y resurgimiento del M23
Sin embargo, el acuerdo de paz entre el gobierno congoleño y los rebeldes del CNDP pronto mostró sus limitaciones. Denunciando la escasa aplicación del acuerdo, antiguos rebeldes tutsis incorporados al ejército congoleño crearon en 2012 un nuevo grupo rebelde en el este del país.
El 'Movimiento 23 de Marzo' o M23 –que según la ONU cuenta con el respaldo de Ruanda– se apoderó entonces durante varios días de varias ciudades de Kivu Norte, entre ellas la clave Goma. En 2013, el grupo fue derrotado por una ofensiva conjunta de la ONU y el ejército congoleño.
Exiliado en países vecinos durante casi una década, un grupo reconstituido del M23 reapareció en 2021 en el este congoleño, donde llevó a cabo varios ataques contra posiciones militares.
El resurgimiento del M23 desencadenó una nueva crisis entre Ruanda y RD Congo. El pasado mes de julio, un informe de expertos de la ONU reveló que hasta 4.000 soldados ruandeses combatían junto al M23 y que Kigali tenía "el control de facto" de las operaciones del grupo.
Aunque actualmente se considera que el M23 es el más activo, más de 100 grupos rebeldes están presentes en el este de la RD Congo, entre ellos las FDLR (Fuerzas Democráticas de Liberación de Ruanda), que según Kigali suponen una amenaza para su seguridad nacional.
Mientras se suceden los combates en Goma, Naciones Unidas alerta sobre la suerte de cientos de miles de personas que intentan huir de la ciudad. Incluso antes de la ofensiva sobre la capital, la renovada violencia ya había desplazado a más de 400.000 civiles desde principios de enero, según la ONU.
Con AFP
Artículo adaptado de su original en francés
