Benjamín ha desafiado montañas de precariedades para graduarse de ingeniero electromecánico en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), el 25 de febrero de 2020, y lo primero que ha hecho es correr con su diploma debajo del brazo hasta el lecho de su padre, Samuel Jiménez, en Los Bajos de Haina, provincia San Cristóbal, 18 kilómetros al suroeste del Distrito Nacional.

Su gesto no ha sido fortuito. Quería tenerlo vivo para este momento, y demostrarle su agradecimiento.

Según un vídeo subido a Facebook, Benjamín Jiménez Ramírez, 32 años, frente al hombre con cabeza despoblada y ojos cansados,le dice, con ojos llorosos y palabras entrecortadas: “Aquí le traigo a mi viejo, Samuel Jiménez, que, vendiendo galletas, en la calle, me hizo ingeniero electromecánico, graduado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Míralo ahí, tanto esfuerzo, vendiendo galletas, en la calle, y míralo ahí; aún sigue, y la meta es que no siga en eso ya… Esfuerzo que vale la pena, vale mucho, míralo ahí”.

El padre, con el certificado sobre las piernas, le escucha y le mira atentamente. Como ve que él le filma con el Smartphone, aprovecha una pausa en las palabras de gratitud, le mira y le pregunta con voz estropajosa: – ¿Y a ónde tú ta transmitiendo eso?

Sin titubear, le responde: -No, no está transmitiendo todavía; pero sí vale mucho, lo vamo a publicar ahora.Veinticinco de febrero de febrero del año dos mil veinte. Me costó mucho, pero se llegó.

Un niño que observa, interviene yenfatiza la fecha con voz clara.

NO SE RINDE

Don Samuel se ha repuesto para animar a su hijo graduado.En el rinconcito donde agota  parte de sus días de su otoño, mientras mira el diploma, con su voz aflautada, a ratos trastabillando, articula su discurso nacido de la espontaneidad:

“Sí, ha valido la pena… Yo me levanto, me quito el sombrero frente al ingeniero Ramírez, por tanto esfuerzo alcanzado, por tanta demostración y valentía. Esperamos que lo disfrute conjuntamente con su familia, sus padres, su abuela, algunas de sus tías; con la familia entera, con sus amigos… Siempre ha sido muy amistoso, amigo de la sociedad y amigo de los amigos… Que el Señor lo bendiga, que este esfuerzo rinda sus frutos, como se espera, y que el Señor le derrame bendición, como paloma, sobre él y su familia”.https://www.facebook.com/Benjamin.El.Incorruptible/videos/2594456967467898/.

Don Samuel ha cumplido 65 años. Crio cinco: tres de él, dos de su pareja. Hoy, pese a un Accidente Vascular Cerebral que le dejó secuela en una de sus piernas, se esfuerza, no se rinde.

UNA SOCIEDAD INJUSTA

Benjamín entraba y salía de la UASD. Durante siete años pasó penurias. Su vida era una odisea; sobrevivir a cada día,  prioritario. Pero nunca estuvo en su agenda el abandono definitivo de su carrera, una de sus metas.

Por eso, sus lágrimas ante el viejo ya diezmado,con el diploma sobre las piernas; ante el hombre que se aferró a la responsabilidad paterna y a la dignidad para no modelar lo mal hecho. Porque vender galletas en las calles para mantener a su prole, es digno, y robar, no.

Benjamín ha concretado uno de sus grandes anhelos. Tal vez algún funcionario humano valora su esfuerzo y le abona a la profunda deuda social que el Estado ha contraído con él, porque él es uno de los millones de excluidos de la repartición de las riquezas nacionales.Trabaja en mantenimiento de redes de Ede-Este. Tal vez algunos visibilizan su hazaña, y ésta se hace viral como contrapeso a la gran infopolución que envenena a la sociedad. Porque hay muchos como él, pero no son noticia.

(El autor contactó a Benjamín para documentar la historia)