A pesar de la persistencia de sus más entusiastas propulsores, el proyecto de ley de convocatoria de la asamblea revisora de la Constitución para habilitar una segunda reelección consecutiva del presidente Danilo Medina sigue pendiente de llegar al Congreso, lo que se atribuye a que no han podido comprar todos los votos que faltan para aprobar la reforma.

Hay quienes atribuyen la situación a que el presidente Danilo Medina no se aventurará a dar luz verde al proyecto sin tener la seguridad de los votos y que podría estar evaluando los daños colaterales que generaría en la institucionalidad democrática, por la creciente oposición de la sociedad dominicana y en un escenario internacional desfavorable.

Otra semana perdida

La que concluye ha sido otra semana perdida, desde que hace al menos tres meses se anuncia como inminente el proyecto de convocatoria, para la cual los seguidores del presidente Danilo Medina tienen votos suficientes, pues basta la mitad más uno en cada cámara legislativa, pero no así los dos tercios imprescindibles para reformar la Constitución de la República en una Asamblea Nacional Revisora.

El Senado había quedado en espera del proyecto el miércoles 10 cuando se produjo la llamada al presidente Danilo Medina del secretario de Estado de Estados Unidos, Michael Pompeo, para pedirle respeto por la institucionalidad y la Constitución, a lo que se atribuyó que convocaran para dentro de otra semana, y el 17 se daba por hecho que introducirían el proyecto. Pero tampoco ocurrió, lo que algunos atribuyeron al interés de no coincidir con la multitudinaria manifestación de rechazo el mismo día del presidente del partido gobernante, Leonel Fernández.

Pudieron haber convocado para el día siguiente, o el viernes, y no esperar casi al final de la legislatura, que será el viernes 26, poniendo excesiva presión para aprobarla en cuatro días en las dos cámaras legislativas. Quedaría la opción de convocar legislatura extraordinaria, pero involucraría al presidente Medina, quien hasta ahora no cumple su promesa de que definiría su posición en febrero pasado.

La siguiente legislatura comenzaría el 16 de agosto, que cae viernes, y dejaría apenas cuatro días para aprobar la ley, reunir la Asamblea Revisora y materializar una reforma que genera fuertes resistencias, así como para reunir el Comité Central del PLD en cumplimiento de la letra g del artículo 17 de sus estatutos que le faculta para aprobar los precandidatos presidenciales. El plazo para inscribir los precandidatos a la primaria del 6 de octubre vence el 22 de agosto. Obligaría a una chapucería acelerada que la deslegitimaría aún más.

Los números no cuadran

Son muchos los que siguen creyendo que los partidarios del continuismo no se detendrán hasta no conseguir, a cualquier precio, los votos que aseguren la reforma constitucional, pero también los que sostienen que si no lo han hecho es porque no los han logrado, porque los legisladores opuestos han resultado más resistentes de lo que se esperaba, comenzando por los seguidores del expresidente Fernández, como los del Partido Revolucionario Moderno (PRM), con poder suficiente para impedirla.

Los perremeistas son 52 diputados, incluyendo cinco que se cambiaron desde el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), aliado del gobernante Partido de la Liberación Dominicana (PLD), más 2 senadores, y la fracción peledeísta de Leonel Fernández dispone de 36 diputados y 6 senadores. Entre ambos suman 96, cuando se les suman sendos diputados de los opositores Alianza País y Frente Amplio, y otros dos del Moda y Partido Quisqueyano Demócrata, aliados a Fernández, totalizan 100. En contra también quedarían 3 de los 11 diputados del Partido Reformista Social Cristiano, para alcanzar 103, que son 28 más que los 75 necesarios para impedir las dos terceras partes de los 222 votos de la Asamblea Revisora, constituida por 190 diputados y 32 senadores.

Los votos que tendría asegurada la reforma serían 70 diputados y 21 senadores del PLD, y 12 diputados del PRD, que suman 103, más sendos senadores del PRSC, del BIS y el Partido Liberal Reformista, que además le aporta 3 diputados, más sendos diputados del BIS y del PPC, para totalizar 111. A estos se le agregan 8 de los diputados reformistas que no son formalmente aliados del PLD, facilitados por la indefinición y ambivalencia del PRSC, para completar 119 votos, todavía a 29 de los 148 que constituyen las dos terceras partes de la asamblea.

Alientan la resistencia

Tanto en los ámbitos del PRM como del leonelismo se sostiene que los continuistas no han podido mermar la resistencia a los tanteos y ofertas que han hecho buscando apoyo para la reforma continuista, lo que confirmó en privado uno de los legisladores danilistas que más la ha promovido públicamente, quien con cierto pesar consideró que el proyecto no pasaría.

Los leonelistas consultados son radicales en que sus 42 legisladores permanecerán leales, para lo cual los refuerzan con reuniones dos veces por semana y manteniéndolos en contantes actividades.Tienen a su favor que las disputas por las candidaturas en provincia se dan cara a cara, y que al no haber reservado las curules actuales, no podrán ofertarlas dentro del paquete de incentivos. Esa circunstancia alienta las rivalidades grupales locales y dificulta el transfuguismo.

La dirección del PRM apeló a la reserva de las candidaturas para todos sus actuales legisladores, con la advertencia de que la perdería todo el que facilite la aprobación de la reforma, aún con inasistencia. Pero aun así hay quienes temen que hasta 6 o 7 pudieran sucumbir a las ofertas, que si no llegan a los 70 millones de pesos que denunció el diputado Fidel Santana hace dos semanas, por lo menos constituirían una tentación.

La situación ha sido colocada en niveles tan críticos que venderse no sólo implicaría la expulsión del partido, sino el final de la carrera política y el repudio y estigma entre compañeros y en sus comunidades. Y se ha llegado tan lejos que las ofertas habrían alcanzado a los hijos del exsenador Andrés Bautista y del exfuncionario Roberto Rodríguez, implicados en el expediente de los sobornos de Odebrecht. En fuentes familiares se afirma que a los diputados Jean Luis Rodríguez y Enmanuel Bautista se les ofertó “liberar a sus padres de las acusaciones”. Ambos habrían declinado y Bautista en términos indignados de que prefería pegarse un tiro o cien años de cárcel.

Muy graves implicaciones

Como se trata de casi treinta votos que hay que comprar para la reforma constitucional, el desafío es bien fuerte tanto para el PRM como para la supervivencia política de Leonel Fernández y sus principales seguidores, por lo que la batalla es de vida o muerte y ha puesto en tensión todos sus mecanismos de defensa.

El PRM podría asimilar unas cuantas pérdidas, abriéndoles rápidamente el mecanismo disciplinario para la expulsión, con denuncias específicas, pero un número significativo perjudicaría su esfuerzo por emerger como alternativa política al PLD señalado como fuente de corrupción y descomposición.

Leonel Fernández quedaría políticamente aplastado si los danilistas logran comprarle una parte significativa de sus legisladores. Sabrían que les espera todo el poder del Estado para las elecciones primarias y tendrían que jugárselas todas refugiándose en uno de los partidos aliados y se dice que habría media docena a su disposición.

Lo peor sería para la institucionalidad democrática, porque si logran utilizar el poder del Estado para descomponer el PRM y liquidar a Leonel, sobrevendría una etapa de imposición cuasi dictatorial y lo que saldría de las elecciones del 2020 carecería de la menor legitimidad, todo lo cual se traduciría en mayores dificultades de gobernabilidad y para la estabilidad económica y social.

Tercer traumático período

No faltan quienes creen que el presidente Medina está evaluando con frialdad todas las implicaciones de un intento continuista que rompa el frágil juego democrático nacional, y que no auspiciará la introducción del proyecto de reforma sin seguridad de que pueda ser aprobado sin mayores traumas y que en última instancia se resignará, como tantos gobernantes, a que dos períodos gubernamentales son suficientes. Tal vez esté escuchando el silbido de gente de su propio entorno que no auspician la imposición, algunos de los cuales como los ministros Isidoro Santana y Tony Isa Conde, y el embajador Gedeón Santos, ya le advirtieron públicamente.

No debe olvidar que estaría intentando lo que nunca se ha hecho en la historia nacional, que un mismo presidente haya reformado dos veces seguidas la Constitución, con sus mismos legisladores, en aras de mantenerse en el poder, con rechazos tan altos como los que marcan casi todas las encuestas.

Gedeón Santos le recordó en extenso artículo lo traumático que han resultado los terceros períodos de gobierno, que lo colocaría a nivel de Joaquín Balaguer, Alberto Fujimori, Daniel Ortega y Hugo Chávez. Balaguer lo logró pero en los años setenta, con dos elecciones sin participación de la oposición, que hoy es impensable. Fujimori impuso una reforma constitucional para un tercer mandato y se juramentó el 28 de julio del 2000 para salir huyéndole al pueblo peruano en noviembre, 116 días después. Bañado en corrupción y crímenes fue después apresado, juzgado y condenado.

Daniel Ortega burló la Constitución de Nicaragua para iniciar un tercer período en el 2017, y desde abril del 2018 ha tenido que reprimir la población, sumido en la ingobernabilidad y en una profunda crisis institucional, que lo ha obliado a negociar una salida. Tal vez Danilo Medina merezca un final diferente.-